viernes, 9 de octubre de 2026

EL IMPERIALISMO EN LA CHINA

 



                        EL IMPERIALISMO EN LA CHINA

(Artículo de 1919)



     El nuevo embajador nombrado por el Japón para representarle en los Estados Unidos ha hecho un discurso hace poco en el que ha tocado, aunque de soslayo, la cuestión de Shantung. Por la Prensa Asociada sabemos que el nuevo Embajador japonés ha dicho: "El Japón iniciará negociaciones con China para la devolución a este país de la soberanía política y territorial de Shantung, veinticuatro horas después que sea ratificado el Tratado."
     Fíjese el lector que este cuco Embajador no dice nada de las concesiones económicas de que goza el Japón en Shantung. ¿Y qué vale la soberanía política sin la soberanía económica? ¿De qué vale que le devuelvan a China la cáscara de la naranja dejando en manos del Japón toda la pulpa? ¿Quién ignora que el dueño de un país no es el que lo gobierna ostensiblemente desde un palacio, sino el que posee y maneja sus fuentes de producción?
     Bueno es fijarse bien en este asuntito de las diferencias entre el Japón y la China, porque en él encontramos a la mano, a poco que escarbemos, descubrimientos muy curiosos e instructivos.
     Se ha hablado mucho en el mundo acerca de la debilidad de los Poderes aliados al permitirle al Japón se tragara bonitamente un pedazo de China. Y para explicar esta debilidad, se ha alegado que hubo que ceder a las exigencias del Japón para lograr su adhesión a la Liga de Naciones. Pero de lo que nadie ha hablado una palabra en la prensa grande es, precisamente, de lo que constituye el nudo y la clave de todo el embrollo.
     ¿Han olvidado ustedes aquello de las "esferas de influencia" que la diplomacia mundial barajaba tanto antes de la guerra? Pues bien, en estas "esferas de influencia" es que encontramos la madre del cordero. Las grandes naciones de Europa se habían ido introduciendo en China y apoderándose de ella por medio de las consabidas esferas. Estas grandes naciones fueron por consiguiente las primeras en dar comienzo al proceso de engullirse a China. Alemania llegó retrasada al banquete, y al apoderarse de Shantung no hizo más que seguir el ejemplo que hacía muchos años le estaban dando Inglaterra y Francia. ¿Cómo pedirle, pues, al imperialismo francés e inglés que rechazase las demandas japonesas en Shantung, poniéndose en peligro ellos también de soltar sus presas?
     Un mapa de China donde estuviesen marcadas las susodichas esferas de influencia que poseen en este país Inglaterra, Francia y el Japón, nos convencería en seguida de que todo el Celeste Imperio, a excepción de cuatro provincias, está bajo el domino extranjero. La esfera inglesa se extiende desde el Tibet al Oeste hasta los mares del Este: ésta es la más grande de las esferas extranjeras. La esfera del Japón abarca a Korea, Shantung, Manchuria y la isla de Formosa. La de Francia cubre dos provincias importantes que colindan con Indo-China. Las tres potencias juntas tienen, pues, bajo su dominio, casi la mitad de China, de acuerdo con tratados muy correctos y elocuentes en que lo único que falta es el consentimiento de la China.
     Ahora se espera de nosotros, los espectadores neutrales de estos negocitos, que creamos de buena fe en la posibilidad de que estos tres imperialismos juntos, tan luego como se reúnan fraternalmente en el seno de la Liga de Naciones, le habrán de hacer "justicia" a China en el asunto de Shantung, cuando se ratifique el Tratado de Paz. Pero para creer en la posibilidad de este milagro habría que olvidar que esta promesa que el Embajador japonés le hace ahora a China, es la misma que le hizo Inglaterra a Egipto, sin embargo de las cuales tanto Korea como Egipto se encuentran ahora bajo las bayonetas de las potencias prometedoras.
     Además, ¿cómo va uno a creer que así como así el Japón ha de ser tan tonto que entregue esa tajada de Shantung a la China dejando al mismo tiempo al imperialismo de las otras dos potencias aliadas en posesión pacífica de sus dos enormes "esferas" en China? Precisamente, si el Japón se hizo una potencia imperialista, armándose hasta los dientes, fue a causa del peligro que para ella representaba la expansión del imperialismo inglés y francés en Asia. Para el Japón no había más que uno de estos dos caminos, o esperar resignada la suerte misma de los chinos, o apresurarse a convertirse en un poder imperialista ella también.
     El problema de China es el mismo de todos los pueblos débiles del mundo. Su única esperanza está en sí misma y en la fuerza que pueda desarrollar para luchar con los explotadores extranjeros, sin prestar oído a las falaces promesas de una diplomacia solapada y embustera que ha hecho del arte de la mentira una profesión. Para poner fin a estos gatuperios, a esas rapiñas internacionales que constituyen tan corruptor espectáculo para las generaciones jóvenes, no queda otra esperanza que la del despertar de los trabajadores del mundo, que son los que han prestado la sumisa espalda para que sobre ellos se alce, voraz y sanguinario, el monstruo del imperialismo mundial. Este imperialismo no es francés, ni inglés, ni americano, ni japonés, ni alemán. Es de todas partes, y se disfraza en todas partes con el color nacional más conveniente, pero ya es sabido que para él no existen naciones, ni hombres, ni principios, sino mercados donde cebarse y hombres ignorantes que, al conjuro de un himno patriótico cualquiera, se presten a matar y a dejarse matar en la conquista de dichos mercados.




VOCABULARIO




  1.Liga de Naciones= Conocida también como Sociedad de Naciones fue un organismo internacional creado por el Tratado de Vesalles, el 28 de junio de 1919. Fue disuelta tras finalizar la Segunda Guerra Mundial siendo sucedida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

  2.El nudo y la clave= La principal dificultad y la idea por la cual se hace comprensible algo que era enigmático.

  3.La madre del cordero= Par indicar la razón real de un hecho.

  4.Gatuperios= Embrollos, intrigas, chanchullos.





miércoles, 30 de septiembre de 2026

VISLUMBRES DEL ENIGMA

 



                       VISLUMBRES DEL ENIGMA

(Artículo de 1918 continuación de ¿PODEMOS SER FELICES?)



     
     Al llegar a este punto de lo que debe ser nuestra vida, me doy cuenta de que insensiblemente he llegado hasta tocar el cogollo del más arduo e inmenso de los problemas humanos, y tiemblo de espanto. Dar nada menos que una pauta, que una fórmula precisa y definitiva sobre el rumbo que debemos tratar de imprimirle a nuestra vida es como ofrendarle de una vez a la humanidad una síntesis, un extracto de todas las filosofías. Y como ni soñar puedo en tal obra, me apresuro a repetir que no emprendí esta pequeña y sencilla exposición de mis puntos de vista con ínfulas doctorales, sino puramente como un espectador que ha ido al teatro, no para dormirse, sino para observar, para asomarse, todo curiosidad y simpatía, a lo que está pasando en escena... y ahora prorrumpir en un aplauso, y luego en una exclamación de disgusto o de horror, y después permitirse tímidamente un comentario y en todo tiempo mantenerse despierto y alerta para no perder ni un solo detalle importante de la acción central. No son, pues, conclusiones y sistemas los que voy a formular. Son impresiones, pero impresiones de un espectador que, ni se ha puesto a dormir y a roncar, ni se ha quedado alejado e indiferente.
     Pero, basta de preámbulos, y vamos a la cuestión. La cuestión es ésta: ¿qué buscar, qué hacer, qué orientación imprimirle a la vida? 
     Empiezo por opinar que lo primero que debemos tratar de eliminar totalmente de nuestras costumbres es ese sentido de permanencia, de estabilidad, de duración, que la mayor parte de las gentes le dan a la vida. "En la playa, pronto a zarpar, y desnudo, como los hijos de la mar". Así dice un gran poeta español, Antonio Machado. La frase vale, ella sola, por muchos tomos de sabia y enmarañada filosofía.
     En efecto, puesto que la vida es inestable, fugaz, casi tan imprecisa y tornátil como el humo, ¿a qué conduce ese absurdo empeño de instalarnos dentro de ella, no como quién está de paso y sin fecha de salida, sino como quién está muy seguro de quedarse para siempre?
     La casa recia, de ladrillo, hecha como para burlarse del tiempo; dentro de la casa los muebles, fuertes, duros, tan eternos como la casa; y fuera de la casa, el esfuerzo continuo, perseverante, para conquistarnos posiciones tan sólidas, tan altas, que duren siglos. Resultando de todo ello, que, a fuerza de labrar la jaula y de buscarle el más sólido y encumbrado acomodo, no tenemos tiempo para nada más: para mirarnos, para sentirnos y hallarnos y cultivarnos nosotros mismos.
     De ahí viene que, a medida que hemos ido acumulando más cosas, más éxitos fuera de nosotros, nos hemos ido empobreciendo y empequeñeciendo más y más nosotros mismos, como personas, como tipos humanos. Hemos trabajado hasta reventar por lo externo, por la casa, por los muebles, por la posición, pero nada hemos hecho por nosotros. Nuestra curiosidad, nuestra gran curiosidad ante el espectáculo del mundo se quedó insaciada, nuestros afectos durmieron, nuestras células cerebrales no vibraron... y el moho nos consumió y todo nuestro mecanismo quedó, por la inacción, atrofiado y perdido en sus órganos más nobles y esenciales, tales como el corazón y el cerebro. Es como si un pájaro, por obstinarse en hacerse de un seguro e indestructible asilo, se pasase la vida en la tarea de construirlo. Habría nido, quizás, algún día, pero el pájaro, por no haber volado, por no haber trinado, por no haber amado, por no haber respondido a sus instintos, estaría ya atrofiado e insensibilizado de tal modo que más que para el nido serviría para el reposo de la muerte. ¡Amigos! puesto que no nos podemos pasar sin ésto y sin aquello, cosas necesarias pero secundarias, laboremos por ésto y por aquello; pero, puesto que nos vamos, labremos de prisa y corriendo estructuras ligeras, sencillas y efímeras como nosotros mismos, y adelante, que el tiempo es corto y las cosas por pensar y por sentir y por probar muchísimas.
     Ya libres del fardo pesadísimo de preocupaciones que arropan y sofocan nuestra verdadera alma; ya hechos a mirarnos a nosotros mismos como a simples caminantes, marchemos sin miedo, sin cogernos pena, alegremente, con los ojos tan abiertos, tan llenos de curiosa simpatía hacia las cosas que contemplan, como los de una tropa de soldados jóvenes y sanos que, sabedora de que marcha al encuentro de una muerte cierta en las garras de un enemigo diez veces superior, pone en su mirada la cálida fulguración que es a la vez saludo y despedida.
     Pero ¿y la felicidad? ¿acaso vale la pena vivir cuando se ha renunciado a ella? --oigo que me interrogan. Sí, vale la pena. Prueba de ello es que todos, de Shopenhauer para abajo, hemos vivido sin gran ilusión de ella. Ni es la felicidad condición esencial de la vida, porque si así fuera no existiríamos, ya que ella no existe; ni la esperanza de alcanzarla es la que nos mantiene, como piensan muchos, en la senda y marchando; porque, si así fuera, a mayor ancianidad, mayor amortiguamiento de esperanza, mayor deseo de no vivir, de extinguirse, de no ser, y la experiencia nos está todos los días demostrando que los viejos se agarran a su desmayada vida con más furor, si cabe, que los jóvenes.
     No hay más remedio, pues, que reconocer que el resorte oculto que nos mueve, que la aspiración recóndita, subconsciente, que late en todo ser humano, es cosa muy distinta y muy distante del deseo, de la visión próxima o remota de la felicidad. Pero ¿con qué palabra expresar esa inefable, esa profunda ansia de vivir, de perdurar, de quedarnos hasta el sol de mañana, y así, de día en día, perpetuarnos en este lugar de lucha y sufrimiento y tedio que llamamos mundo?
     Después de pensar mucho sobre el punto, ninguna palabra me parece más propia que ésta: expresión. Sí; vivimos y queremos vivir a todo trance, porque nos urge expresarnos, realizarnos, porque somos a manera de una cinta cinematográfica enrollada que desea, que necesita desenrollarse, mostrarse, fijarse en obras de acción o de pensamiento. Somos una condensación de la masa cósmica universal, condensación que en cada individuo se tiñe de un color, de un matiz, de una luz especial, y aspiramos a vivir, porque aspiramos a arder hasta el fin, quemar hasta el fin todo el gas de misterio, todo el fluido de infinito que hemos recibido. No hay más que seguir la evolución de la Vida, desde el mineral hasta el hombre: continuamente, incesantemente, la vida va fabricando, va sacando de las tinieblas, seres, formas, organismos cada vez más complejos, cada vez más diferenciados entre sí, más individuales, más dotados de una potencialidad mayor de comprensión. ¿Con qué ha vencido, con qué ha triunfado el hombre de las demás especies animales? ¿Ha sido con la fuerza? No; porque más fuertes, mil veces más fuertes eran los gigantescos animales prehistóricos y quedaron vencidos. Y hoy mismo la fuerza del hombre está perennemente humillada ante el león, ante el tigre, ante el toro, todos los cuales, sin embargo, son sus servidores o sus víctimas.
     ¿Ha sido con la euritmia de sus líneas, con la belleza de sus formas, que el hombre se ha impuesto como ser superior? No; porque ahí están los pájaros, el más humilde de los cuales es más bello en ritmo, en musicalidad de líneas que el más soberbio Apolo.
     Ha sido, pues, con lo único que el hombre tiene y no tienen los animales, esto es, con cerebro, con potencialidad lumínica, con fuerza de expresión y de comprensión. ¿Cómo escapar, pues, en vista de esta marcha progresiva, de esta progresión ascendente desde la opacidad, la pesadez y la inconsciencia, hasta la fulguración de consciencia que es el genio, a la conclusión de que la Vida fabrica cerebros, esto es, instrumentos para apreciarse, para conocerse, para mirar dentro de sí misma?
     En esta interpretación de la finalidad de la Vida han coincidido Renan, Nietzsche, Bernard Shaw... cumbres las más altas del pensamiento humano. Para estos poderosos dínamos de ideación, somos nosotros los hombres los que representamos la fórmula más perfecta hasta hoy de consciencia acumulada, de condensación de Vida, y por consiguiente puede afirmarse que en nosotros reside toda divinidad.
     Todo lo que hay de individualidad en nosotros es tan ilusorio como lo que hay de individualidad en la sombra con relación a los cuerpos y en la espuma con relación a la ola. Sombra y espuma no son más que aspectos, ilusiones ópticas del cuerpo y del agua respectivamente. No existe el hombre A, el hombre B, el hombre C, pues todos no somos otra cosa que la fuerza o energía universal y eterna que llamamos la Vida y que las religiones designan con el nombre de Dios. De la misma manera que un escultor que estuviera buscando una imagen, una forma de expresión artística perfecta, podría servirse de un solo bloque de mármol para ensayar y volver a ensayar mil tipos de escultura, cada uno de los cuales no sería otra cosa en realidad que el primitivo bloque de mármol, así nosotros los seres humanos, a pesar de nuestras diferencias aparentes, no somos más que formas, imágenes plasmadas incesantemente por la Vida. Por consiguiente, no nacemos ni morimos, como no nace ni muere la sombra, ni la espuma, ni la imagen. ¿A qué temer la muerte pues?
     Asociémonos a la obra misteriosa de la Vida, porque de ella formamos parte, o mejor, porque somos ella misma, y humilde y religiosamente tratemos de que el misterio, el sacro fuego, el Dios en formación que vive en nosotros, se manifieste siempre en su más alta, más intensa y más clara expresión.




VOCABULARIO  CONTEXTUAL




  1.Cogollo= Lo más importante de algo.

  2.Enmarañada= Complicada, intrincada, compleja.

  3.Atrofiado= Anquilosado, impotente, imposibilitado.

  4.Fardo= Impedimento, obstáculo, estorbo.

  5.Amortiguamiento= Disminución de la intensidad de una cosa.

  6. Desmayada= Debilitada, decaída, decrépita.

  7.Condensación= Síntesis, recopilación, agrupación.

  8.Euritmia= Armonía, equilibrio, proporción.

  9.Potencialidad lumínica= Facultad de conocer, analizar y comprender.

10.Religiosamente= Con entusiasmo, fervor, vehemencia.
  





sábado, 26 de septiembre de 2026

¿PODEMOS SER FELICES?

 



                        ¿PODEMOS SER FELICES?

(Fragmento del artículo de 1917 ¿Podemos ser Felices?)



     No hay nadie, por muy indiferente que sea a las ideas, que no tenga su mucho o su poco por decir sobre este grande y universal problema humano: y yo, aunque he de guardarme bien de contestar a lo catedrático, a lo sabihondo, no voy, por un pueril alarde de modestia convencional, a privarme ahora del gusto de dar, de la manera más sencilla y clara posible, más bien que una opinión, mi impresión personal sobre el asunto.
     No; no creo que sea asequible la felicidad, ni en este mundo ni en ningún otro mundo. es más, creo que cometemos una barbaridad cuando damos a nuestros hijos, en la escuela, en la casa, en el teatro, en el libro, esa visión de felicidad personal tan reñida, tan incompatible con nuestra propia naturaleza y con la naturaleza de la realidad que nos rodea.
     Felicidad, felicidad...... ¿Dónde demonios se esconde ese divino tesoro, que nadie le encuentra ni le encontró jamás? Topa uno con un viejo y le pregunta, y de cada cien viejos, noventa y nueve viejos suspirarán profundamente primero, y nos contestarán en seguida una de estas dos cosas: o que la perdieron para siempre y se les quedó atrás, muy atrás, en alguna curva remota del camino andado, o que no la tuvieron nunca y la van a buscar en el reposo eterno, o en el edén eterno que les prometió tal o cual religión. Topamos con un joven... y nos dirá que, o la dejó también atrás, allá en la lejanía de la niñez, o que va corriendo, corriendo sin cesar en pos de ella, con o sin esperanzas de darle alcance. Y si interrumpe Ud. los juegos de un niño cualquiera y logra que le entienda la pregunta, seguramente que, o no saca nada en claro de la inconsciencia del niño, o le ve pronto señalar hacia el futuro con las clásicas palabras que todos hemos pronunciado: "Cuando yo sea hombre..."
     Quiere decir que está atrás, o está delante, o está arriba o está abajo: en todas partes, menos en el punto en que nos encontramos. Y es que tiene que ser así; es que sería absurdo que no fuese así. ¿Cómo concebir la evolución, o sea, el movimiento, esencia misma de la vida, sin la inquietud, sin el perpetuo temer y el perpetuo aspirar y el constante cambiar de aquí para allá y de allá para acá? ¿Y cómo, si fuéramos felices, podríamos mantener este vaivén, este anhelar engendrador de toda evolución y por consiguiente de la vida?
     Somos limitados, somos frágiles como el vidrio, nos rodea por todas partes lo inestable, lo sombrío, lo sucio, lo duro, lo trágico. ¿Cómo, pues, dentro de nuestra limitación y fragilidad irremediables, concebir ese estado ideal de íntima y perfecta satisfacción en que nos sintamos libres de temores y pesares y deseos?
     No quiere esto decir que yo sea pesimista a lo Shopenhauer, que sólo ve dolor y oscuridad por todas partes. Al contrario, creo fácil comprobar que la cantidad de dolor que hay en el mundo, con ser muy grande, es infinitamente inferior a la cantidad de alegría, de igual  modo que la cantidad de salud es superior a la cantidad de enfermedad y la cantidad de juventud a la cantidad de ancianidad. Pero ¿es la alegría la felicidad? No; la alegría es orgánica, es subconsciente, nace precisamente de no sentirnos, de cierta armonía rara y fugaz entre las distintas piezas que componen la maravilla de nuestra máquina. En cambio, la felicidad es, o debe ser, esencialmente consciente, naciendo o debiendo nacer de los deseos satisfechos, de pensarnos y sentirnos bien. Tan no tienen nada que ver las dos cosas, la alegría y la felicidad, que se puede ser muy infeliz y estar al mismo tiempo muy alegre. De ello nos da ejemplos constantes la diaria realidad.
     La alegría es dinámica. esto es, movimiento, vibración, aleteo fugitivo del espíritu, agua que corre, rama que ondula, ave que vuela, cuerda tensa que suena. En tanto que la felicidad es, o la concebimos, cosa permanente y estática, de la cual fluye la alegría como de una flor el aroma, como de un manantial el agua y de un astro la luz. La alegría es la manifestación, el síntoma, el accidente; la felicidad es la causa, la fuente, la sustancia inmutable. La alegría no puede buscarse deliberadamente, porque es caprichosa, tornátil, inconsciente, oscilante; va y viene, nos asalta y nos deja, aparece y desaparece caprichosamente, sin que nada baste a retenerla. Es como la risa, como el buen apetito, como el golpe de azar. Nadie puede salir a buscarla, porque mientras más se la busca menos se la encuentra, como no se puede buscar la risa, ni el buen apetito, ni el golpe de azar. Precisamente está más lejos de nosotros a medida que la sabemos buscar mejor, con mayor pericia y deliberación: y así vemos que el viejo es menos alegre que el joven y el joven menos que el niño. Es casi animal, casi mecánica, genuinamente fisiológica, en tanto que la felicidad es, o tendría que ser, genuinamente psicológica.
     Y por eso, porque la vida es y no puede ser otra cosa que movimiento, vibración, esfuerzo, tendencia constante a cambiar y a mejorar, es por lo que decía antes que está reñida irremediablemente con toda noción de felicidad, bien sea esa felicidad rolliza, pesada, mofletuda, de gorro y chinela, con que sueña el burgués: bien de la otra quintaesenciada y etérea del místico, o bien de la remojada en mieles empalagosas de amor y de música y poesía que seduce por regla general al artista. De cualquiera de esos tipos convencionales de felicidad debemos aprender a reirnos: en primer lugar, porque son inasequibles por ser incompatibles con nuestra propia naturaleza, y en segundo lugar, porque... vaya, seamos sinceros: no valen la pena. Así como suena: no valen la pena. La primera, la burguesa, la de gorro y chinela, buena alfombra y casa grande y cómoda, es grotesca y odiosa. ¿Hay nada más aburrido que comer bien y vestir bien y arrellanarse bien en un butacón sobre una gran alfombra y ser siempre y a todas horas un cerdo limpio y bien comido, y no tener preocupaciones, y volverse una bola de plebeyo egoísmo, extraño a toda solidaridad con el mundo, y no vivir sino para el largo bostezo del casino, del automóvil, de la charla insustancial, y para estar a todas horas y en todas partes condenado a sentirse la digestión? Dadle esa clase de felicidad a un hombre de pensamiento o de nervios, y se volverá loco o se pegará un tiro antes de un mes. Dadle esa clase de felicidad espesa a cualquiera hombre de tipo corriente que no sea un idiota, y no se volverá loco ni se exasperará hasta el suicidio, pero irá poco a poco trocándola en el sport tal o en el sport cual, que es como trocarla en trabajo, en trabajo disfrazado y estéril, pero trabajo al fin.
     La segunda, la mística, es todavía más incompatible con el hombre y con las cosas. Vivir con la mirada fija en otro mundo es sencillamente como no vivir, como una forma de estar muerto con apariencias de vida.
     Y en cuanto a la tercera, la de los adolescentes y las niñas románticas y los poetas ingenuos: la que navega en mieles de erotismo y melodía, la que nos sirven en la escuela, en el teatro y en todas partes, es la más idiota de todas. Se puede ser un cerdo limpio y bien comido y halagado durante algunos días y no volverse loco de asco de sí mismo hasta después de cierto tiempo: pero yo desafío a los paladares más golosos y más fuertes a que se refocilen, no ya durante muchos días, sino durante un solo día, con las melosas y aromadas golosinas de la estética, de la melodía y del dúo tremulante de romántico amor: el empalago sería tal, que la víctima pediría a gritos la cárcel o la horca para escapar del tremendo suplicio.
     "Pero entonces ¿qué buscar? ¿qué hacer?", se me dirá.
     ¿Qué hacer? Pues una cosa muy sencilla: vivir. Pero vivir ¿para qué? Vivir para lo que es esencia misma, aspiración recóndita y suprema finalidad de toda vida.





VOCABULARIO CONTEXTUAL





  1.A lo sabihondo= Presumiendo de sabio sin serlo.

  2.Pueril= Fútil, vano, trivial.

  3.Shopenhauer= Arthur Shopenhauer (1788-1860)= Filósofo alemán.

  4.Quintaesenciada= Refinada, primorosa.

  5.Arrellanarse= Extenderse en el asiento con toda comodidad.

  6.El largo bostezo= El gran aburrimiento.

 7.Refocilen= Que se regocijen, se deleiten, se regodeen.

 8.Felicidad= Estado ideal de íntima y perfecta satisfacción en que nos sentimos libres de temores y pesares y deseos.






viernes, 18 de septiembre de 2026

LA SITUACION

 


                       LA SITUACION

(Artículo de 1919)



     Este último período de treinta días que vamos a tratar de reseñar, presenta una calma relativa. Podría decirse que nada ha cambiado, ni para bien ni para mal, si no fuera porque la experiencia enseña que el síntoma peor de un enfermo grave es la inalterabilidad del mal, la aparente suspensión de la enfermedad. Y de que el mundo está enfermo de gravedad, no hay doctor Panglos que se atreva a dudar. 
     La calma viene, precisamente, no de haberse llegado a dar con el remedio, sino de todo lo contrario, de que el enfermo sigue en estado de postración, atentamente vigilado, eso sí, por los trasnochados médicos de cabecera que, como sucede casi siempre con los médicos de cabecera, ni se atreven a intentar nuevo tratamiento, ni tampoco a declararse impotentes, llamando aparte al jefe de la familia --en este caso la señora Opinión Pública-- para aconsejarle modestamente un cambio inmediato de facultativos.
     ¡Pobresitos médicos de cabecera! No se puede dudar de su devoción, de la buena fe y del incansable ardor con que luchan por salvar al enfermo. Tanto el doctor Lloyd George, como el doctor Clemenceau, como el doctor Nitti, como el doctor Wilson, se han pasado los días de turbio en turbio y las noches de claro en claro al lado de la cama, aplicando el termómetro, viéndole la lengua y tomándole el pulso al paciente, y si no han hecho más, si han seguido aplicando impertérritos la misma receta, es porque ellos no conocen otra. ¿Qué culpa tienen ellos de que en su arsenal terapéutico --demasiado viejo-- no haya nada previsto para un caso clínico tan desconcertante? ¿Hay tragedia comparable a la tragedia de un médico especialista de universal reputación que ha llegado a la cama del enfermo aclamado por la familia como el salvador insustituible y que empieza a actuar con tan mala suerte que pasan los días, y los meses, y los años, y lo que diagnosticó como leve se le vuelve grave, y viceversa, y todo se le enreda y complica de tal modo, que acaba por no atreverse a recetar sino belladona, morfina y otros paliativos?
     El enfermo entrará ahora --dijeron-- en un período de reparador reposo, debido a esta sabia combinación (la Liga de Naciones) que hemos inventado. (Aunque la combinación no contenía sino materiales viejos, se esperaba que cambiándoles el nombre de manera que, por ejemplo, lo que se conocía bajo la designación de colonias, se llamase ahora mandato, la droga haría milagros). Y en efecto, a las primeras cucharadas, en lugar del reposo esperado, le reventaron al enfermo veintitrés o más tumores (guerras) que le hicieron poner el grito en el cielo.
    Ese dolor en el costado (la cuestión de Rusia) desaparecerá pronto --en menos de un mes-- con este emoliente maravilloso (el bloqueo) y estas sanguijuelas (Koltchack, Denikine, Yudenitch)... Y en efecto, lejos de desaparecer el dolor, se ha extendido y agravado tanto, que hasta las sanguijuelas han salido huyendo y hay temor de que otras regiones (las del Asia) que parecían sanas, se contaminen.
     Todo, en fin y en serio, lo que se ha venido hasta ahora ensayando ha tenido el mismo lamentable resultado. Ahí está el Austria, por un lado conminada al pago de cantidades enormes, y por otro lado ofreciéndose a los ojos del mismo Consejo Supremo en un cuadro tan pavoroso de miseria y hambre, que no ha habido más remedio que olvidar su deuda para no pensar sino en socorrerla con una limosna de víveres, que por más liberal que sea sólo servirá para aliviarla de momento, ya que la desesperada situación de la descoyuntada Austria viene de habérsele privado, en virtud de la previsora política del Consejo, de todos sus medios de vida agrícolas e industriales.
     Ahí están las horribles matanzas de judíos, perpetradas por los ahijados, por los polacos, los rumanos, los cosacos, y en general, por los mismos elementos "buenos" a quienes se ha confiado la misión sacrosanta de acabar con los "malos", con los bolsheviques. De manera tan escandalosa se han venido dedicando últimamente los "escogidos", los "buenos", a su "sport" de exterminar judíos, que hasta el mismo Consejo Supremo se ha visto en la necesidad de darse por enterado y de despachar para el teatro de los acontecimientos una comisión más (o misión) investigadora --recurso clásico que tiene siempre una maravillosa eficacia... para dejar las cosas en el mismo estado. ¿Quién no sabe que estas matanzas de judíos vienen de las bajas pasiones del odio, soliviantadas por el viento guerrero que sopla en estos pueblos, y que este viento guerrero viene a su vez de la "clarividente" política del Gran Consejo, que, con el ejemplo de los pueblos grandes, ha inflamado las ambiciones nacionalistas y las rivalidades de los chicos, cuando no ha sido el mismo Consejo Supremo quien los ha armado en guerra en su afán de improvisar ejércitos contra su eterno fantasma, el bolshevismo?
     Ahí está Rusia, que, a pesar del tiempo transcurrido desde el armisticio que puso fin a la guerra mundial, continúa siendo una cuestión "a resolver" para los atolondrados doctores de cabecera, ninguno de los cuales se ha decidido todavía a adoptar, resueltamente y públicamente, una línea clara de conducta en esta cuestión. ¿Puede darse nada más inaudito que el espectáculo que ofecen estos directores de las potencias más grandes de la tierra tejiendo y destejiendo sin cesar, por un lado interviniendo con toda clase de formidables recursos de mar y tierra, y por otro lado dando a entender a sus pueblos respectivos que se han lavado las manos como Pilatos y ni siquiera atreviéndose, o bien a declarar la guerra abiertamente al pueblo de las Soviets, o bien a aceptar la paz que este pueblo les viene ofreciendo desde hace dos años? Ellos mismos confiesan que sin Rusia no hay paz ni equilibrio posible en Europa... pero ahí se están, sin atreverse a nada; ni a pactar, ni a guerrear a plena luz.
     Para quien mire hoy las cosas magnas que preocupan al mundo con un criterio decididamente imperialista y reaccionario, no tiene explicación, ni perdón, el que los grandes Cuatro o Cinco no hayan llevado su campaña contra el bolshevismo a sus límites lógicos, a una declaración de guerra franca seguida de la formidable movilización de todos sus hombres y todos sus barcos contra el común enemigo. Y a los que, por el contrario, se sienten poseídos del fervor democrático --que tanto contribuyó Mr. Wilson a encender-- ¿cómo hallarle atenuantes a la conducta de estos mismos hombres que llamándose demócratas han decretado expediciones militares y bloqueos espantosos contra un pueblo, sin la menor autorización previa de sus propios pueblos y sin ni siquiera la formalidad de una previa proclamación del estado de guerra? Y si se piensa que lo que se combate en Rusia no es más que el cuerpo de doctrina, el conjunto de principios de un sistema nuevo que pugna por encontrar expresión, ¿qué decir entonces de la sangre, del dolor y de las lágrimas que la campaña antibolshevista significa para el mundo? ¿No habíamos quedado en que éramos los paladines de la democracia en el mundo? ¿Y no consiste la esencia de toda democracia en el respeto a las ideas, no importa su índole? Y si es así, ¿por qué combatir con la bayoneta y el cañón la idea bolshevista, en lugar de combatirla con la propaganda y las ideas?
     Ahí está la carestía de víveres. Ahí están los altos precios haciéndose en todas partes más altos día tras día, la falta de moneda circulante en Europa, la falta de crédito, la inacción industrial, la agitación obrera... y el hambre, ¡el hambre! creciendo por momentos, haciéndose de minuto en minuto reina y señora del mundo.
     Pero los médicos de cabecera ni se resuelven a apelar a los grandes remedios, ni tampoco a dejar el sitio vacante para otros médicos más modernos. No tienen programa. No saben a qué atenerse. Contra los altos precios, pusieron en vigor, en todas partes y casi a la misma hora, la misma formulita inocente: leyes penales en que se define y castiga el delito de especulación o logrerismo. Pero, después de las leyes, los precios han seguido "sin novedad"; al contrario, subiendo más y más. Y lo que aconteció con los precios acontece con todo lo demás. Y aunque se pronuncien discursos y más discursos el remedio no viene.
     ¿Se quiere una prueba más terminante de que todo nuestro sistema capitalista de hoy está en crisis definitiva? Para que la vida se abarate de nuevo, para "humanizar" los precios de las cosas necesarias, y en general, para salir de la situación de angustia en que viven todas las clases, a excepción de las muy de arriba, todo el mundo conviene, y Pero Grullo también, en que es urgente aumentar la producción. Pero, para aumentar la producción, se necesitan dos elementos esenciales: Capital y Trabajo. Y estos dos elementos, Capital y Trabajo, están enredados en una guerra a muerte. Los graves doctores siguen recetando su eterno paliativo: armonía entre el Capital y el Trabajo. Que es lo mismo que decir: muchachos, Capital y Trabajo, dense un abrazo de hermanos y pónganse a trabajar en paz, en beneficio de la sociedad, de la humanidad de que forman parte. Esta es la fórmula, la única que tienen en cartera los Clemenceau, los Lloyd George, y demás compañeros. Pero la fórmula se ha ensayado... y no da resultado, porque lo impide el mismo sistema político social bajo el cual vivimos. Este sistema es el de trabajar, no para el beneficio público, no para el bien de la comunidad, sino para el beneficio y negocio exclusivo de cada cual. Tanto el capitalista como el obrero son fieles al "sacrosanto" principio individualista del sistema que nos rige actualmente, tratando cada cual de sacar la mejor tajada. Y si antes podía haber armonía entre don Juan capitalista y Pedro trabajador, era porque mientras las ambiciones de don Juan eran ilimitadas, las de Pedro cabían en un dedal, pues se limitaban a la ración diaria para el mero subsistir. Pero... pasan los tiempos, el mismo don Juan comete la simpleza de contribuir con su dinero a que Pedro vaya a la escuela, y abra los ojos, y vea, y aspire, y le nazcan alas en el alma de ensueño y de ambición... ¡y adiós mi dinero! Ya Pedro cada vez que se dobla a trabajar, en el taller o en la tierra de don Juan, lo hace con la reserva mental de que el día siguiente no se volverá a doblar sin un aumento de paga. Y de la ambición de Pedro se contagia Miguel, y de la de Miguel, Aniceto, Zacarías y José Antonio. Y mientras más regatea y chilla el Capital, más se le encienden los anhelos y las cóleras a los Pedros. Y he ahí por qué está en la naturaleza de las cosas que el gran problema del Capital y el Trabajo, de que dependen todos los demás que actualmente nos abruman hasta casi aplastarnos, carece de solución por el lado de los paliativos tontos de los rancios médicos de cabecera. Esta guerra entre el Capital y el Trabajo, como toda contienda humana provocada por incompatibilidad de tendencias y aspiraciones, no tiene otra solución que la que tuvo la guerra entre Alemania y los aliados: la derrota definitiva para uno de los contendientes. Cualquiera que mire la realidad de hoy no tendrá más remedio que confesar que no cabe otra solución.
     Pues bien, si ello ha de ser así, si es una guerra en que tiene forzosamente que haber derrota definitiva por una parte y victoria definitiva por la otra, ¿no es hora ya de que los directores de los grandes pueblos vayan pensando en abreviar la guerra que tantos trastornos y angustias ocasiona, poniéndose definitivamente del lado que se crea más digno de perdurar y saliendo ya para siempre del funesto sistema de los tanteos, titubeos y paliativos que no hacen más que empeorar a la enferma humanidad y exacerbar sus dolores?
     Una de dos: o salto resuelto hacia atrás, y se le cortan las alas al obrero, cerrándole las escuelas, donde al nutrirle el espíritu le inflan las ambiciones, y a las estatuas de la libertad que hay por el mundo se les quita la antorcha y se les pone en la diestra un garrote, y se echan abajo en masa los derechos individuales y las constituciones... y a la cárcel, bajo la ley marcial, con todo aquel que se permita la más leve insinuación tendiente a establecer el "infame" principio de que no debe haber bizcochos para nadie mientras no haya pan para todos..., o salto resuelto hacia adelante, procediéndose, serena e inteligentemente, a la sustitución del sistema individualista de la competencia y del beneficio privado, que no ha dejado jamás pasar diez años sin una guerra ni un día sin un nuevo cuadro de miseria y degeneración, por el sistema colectivista de la cooperación y del beneficio público que preconizan hoy, unánimemente, los más potentes dínamos del pensamiento en el mundo actual: France, Barbusse, Romain Rolland, Gorki, Russell, Wells, Shaw, Webb, y en general, todas las inteligencias cumbres que se han detenido un momento ante el cuadro espantoso de este charco de cieno y de sangre en que, acosados como alimañas, vivimos los hombres de hoy.




VOCABULARIO CONTEXTUAL




  1.Doctor Panglos= Personaje del "Cándido" de Voltaire, doctor de palabras huecas y explicaciones para todo.

  2.Facultativos= Médicos.

  3.Lloyd George= David Lloyd George (1863-1945)= Primer ministro británico de 1916 a 1922.

  4.Clemenceau= Georges Benjamin Clemenceau (1841-1929)= Médico, periodista y político francés que alcanzó el cargo de primer ministro de su país.

  5.Nitti= Francesco Saverio Nitti (1868-1953)= Presidente del Consejo de Ministros de Italia de 1919 a 1921.

  6.Wilson= Thomas Woodrow Wilson (1856-1924)= Vigésimo octavo Presidente de los Estados Unidos.

  7.De turbio en turbio ... de claro en claro= Préstamo literal --aunque en orden diverso-- del capítulo primero de Don Quijote.

  8.Impertérritos= Impasibles, imperturbables, serenos.

  9.Paliativos= Que mitigan, suavizan o atenúan los síntomas, pero que no curan la enfermedad.

10.Liga de Naciones= "League of Nations"= También conocida como Sociedad de Naciones, fue un organismo internacional creado por el Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919 con el propósito de establecer las bases para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales. Fue disuelta el 18 de abril de 1946 tras concluir la Segunda Guerra Mundial y sucedida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

11.Koltchack= Aleksandr Vasilievich Koltchack (1874-1920)= Militar ruso, caudillo del movimiento antibolshevique conocido como Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa que dirigió en Siberia un gobierno opuesto al de Lenín desde noviembre de 1918 a febrero de 1920.

12.Denikine=Antón Ivánovich Denikin (1872-1947)= Militar ruso, fue uno de los principales líderes del contrarrevolucionario Movimiento Blanco.

13.Yudenitch= Nicolái Nicoláyevich Yudénich (1862-1933)= Militar ruso, uno de los líderes del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa. Dirigió las fuerzas antibolsheviques del Báltico y comandó sin éxito un avance sobre Petrogrado (hoy San Petersburgo) con el apoyo británico.

14.Consejo Supremo= Conocido también como el Consejo de los Tres. Sus miembros: Woodrow Wilson (EEUU), Lloyd George (Reino Unido) y Georges Clemenceau (Francia).

15.Soliviantadas= Instigadas, incitadas, aguijoneadas.

16.Tejiendo y destejiendo= Mudando de resolución en lo emprendido, haciendo y deshaciendo una misma cosa.

17.Al pueblo de las Soviets= Rusia.

18.Mr. Wilson= Thomas Woodrow Wilson (1856-1924)= Vigésimo octavo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

19.Logrerismo= Actividad de aquellas personas que procuran lucrarse por cualquier medio.

20.Pero Grullo= Pedro Grullo= Personaje folflórico cuyas expresiones (perogrulladas) son tan evidentes o tan sabidas que resultan triviales.

21.Rancios= Se dice de las personas apegadas a las cosas antiguas.

22.Exacerbar= Agravar o avivar una molestia o una enfermedad.

23.Preconizan= Que promueven o apoyan públicamente.

24.France= Anatole François Thibault (1844-1924)= Escritor francés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1921.

25.Barbusse= Henri Barbusse (1873-1935)= Escritor y periodista francés.

26.Romain Rolland (1866-1944= Escritor francés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1915.

27.Gorki= Máximo Gorki fue el pseudónimo utilizado por el escritor y político ruso Alekséi Maksímovich Peshkov (1868-1936).

28.Russell= Bertrand Arthur William Russell (1872-1970)= Filósofo y escritor británico ganador del Premio Nobel de Literatura en 1950.

29.Wells= Herbert George Wells (1866-1946)= Escritor, novelista, historiador y filósofo británico.

30.Shaw= George Bernard Shaw (1856-1950)= Escritor irlandés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1925.

31.Webb= Sidney James Webb (1859-1947)= Escritor y político británico.





lunes, 14 de septiembre de 2026

La Guerra entre el Capital y el Trabajo

 



               La Guerra entre el Capital y el Trabajo




La guerra entre el Capital y el Trabajo, como toda contienda humana provocada por incompatibilidad de tendencias y aspiraciones, no tiene otra solución que la derrota definitiva para uno de los contendientes. Cualquiera que mire la realidad de hoy no tendrá más remedio que confesar que no cabe otra solución.
     Pues bien, si ello ha de ser así, si es una guerra en que tiene forzosamente que haber derrota definitiva por una parte y victoria definitiva por la otra, ¿no es hora ya de que los directores de los grandes pueblos vayan pensando en abreviar la guerra que tantos trastornos y angustias ocasiona, poniéndose definitivamente del lado que se crea más digno de perdurar y saliendo ya para siempre del funesto sistema de los tanteos, titubeos y paliativos que no hacen más que empeorar a la enferma humanidad y exacerbar sus dolores?
     Una de dos: o salto resuelto hacia atrás, y se le cortan las alas al obrero, cerrándole las escuelas, donde al nutrirle el espíritu le inflan las ambiciones, y a las estatuas de la libertad que hay por el mundo se les quita la antorcha y se les pone en la diestra un garrote, y se echan abajo en masa los derechos individuales y las constituciones... y a la cárcel, bajo la ley marcial, con todo aquel que se permita la más leve insinuación tendiente a establecer el "infame" principio de que no debe haber bizcochos para nadie mientras no haya pan para todos..., o salto resuelto hacia adelante, procediéndose, serena e inteligentemente, a la sustitución del sistema individualista de la competencia y del beneficio privado, que no ha dejado jamás pasar diez años sin una guerra ni un día sin un nuevo cuadro de miseria y degeneración, por el sistema colectivista de la cooperación y del beneficio público que preconizan hoy, unánimemente, los más potentes dínamos del pensamiento en el mundo actual: France, Barbusse, Romain Rolland, Gorki, Russell, Wells, Shaw, Webb, y en general, todas las inteligencias cumbres que se han detenido un momento ante el cuadro.



VOCABULARIO   CONTEXTUAL



1.France= Anatole François Thibault (1844-1924)= Escritor francés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1921.

2.Barbusse= Henri Barbusse (1873-1935)= Escritor y periodista francés.

3.Romain Rolland (1866-1944= Escritor francés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1915.

4.Gorki= Máximo Gorki fue el pseudónimo utilizado por el escritor y político ruso Alekséi Maksímovich Peshkov (1868-1936).

5.Russell= Bertrand Arthur William Russell (1872-1970)= Filósofo y escritor británico ganador del Premio Nobel de Literatura en 1950.

29.Wells= Herbert George Wells (1866-1946)= Escritor, novelista, historiador y filósofo británico.

30.Shaw= George Bernard Shaw (1856-1950)= Escritor irlandés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1925.

31.Webb= Sidney James Webb (1859-1947)= Escritor y político británico.









domingo, 6 de septiembre de 2026

Los Trogoditas del Pensamiento

                            Los Trogloditas del                                                                      Pensamiento

 (Fragmento del artículo de 1922 Al Borde de la Guerra)

     ¡Oh, antes la guerra, antes toda la sangre de toda la juventud de diez generaciones, antes el hundimiento universal, que permitir que sufra la más leve merma en sus sagradas rentas el ventrirredondo señor cuya fétida ambición de medro hace una guerra que pelean por él los demás! A esa guerra nunca va él; va el joven, el joven de taller, de arado y de universidad; precisamente todos aquellos que menos parte tomaron en la aventura criminal de ratería que provocó el conflicto.
     ¡Qué irrisión! Precisamente los inútiles, aquellos que sólo están en el mundo para servirles a sus meros instintos -instintos de nutrición y de adquisividad-, aquellos en cuya alma aún no ha amanecido ni con un tenue destello el sol de una conciencia integral, los trogloditas del pensamiento que a fuerza de ensanchar, acomodar y cebar su personalidad física deprimen, saquean, deforman y aniquilan su personalidad moral e intelectual, esos son los que fulminan a su antojo el rayo de la guerra. Truena el cañón, retumba la metralla, avanzan lívidos, pero resueltos, unos hombres contra otros hombres: la espantosa refriega ha comenzado. Y ellos, los trogloditas famélicos de oro que prepararon la hecatombe, ¿dónde están? Pues en cualquiera parte menos allí donde triunfa la muerte.


VOCABULARIO CONTEXTUAL


  1.Troglodita= Que habita en cavernas. Atávico.  Dícese del hombre bárbaro y cruel.
  
  2.Merma= Disminución. 
  
  3.Rentas= Utilidad (ganancia) que anualmente rinde una cosa.
  
  4.Fétida= Hedionda, maloliente.

  5.Medro= Progreso de la fortuna aumentando los bienes.
  
  6.Ratería= Acción de hurtar con maña y cautela.

  7.Irrisión= Burla con que se provoca a risa.

  8.Instintos= Impulsos interiores que determinan a los animales a una acción dirigida, entre otras cosas, a la conservación.

  9.Destello= Resplandor vivo y efímero (de corta duración).

10.Cebar= Alimentar, fomentar.

11.Deprimen= Que humillan, rebajan.

12.Saquean= Que las privan de algo.

13.Aniquilan= Que destruyen o arruinan por completo.

14.Fulminan= Que dictan, imponen.


15.Espantosa= Asombrosa, pasmosa.

16.Refriega= Combate de menos importancia que la batalla.

17.Famélicos= Hambrientos. Que tienen mucho deseo de alguna cosa.

18.Hecatombe= Matanza, carnicería, catástrofe.