miércoles, 12 de septiembre de 2018

DIENTEEPERROS



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DIENTEEPERROS
 (Fragmento del artículo de 1911 Los Zoilos Dienteeperros)

     Dienteeperro: ciertos oradores improvisados que en el período electoral suben a la tribuna, y no sabiendo qué decir, se ponen furiosos y acaban por mentarle la madre al adversario.
     Como hay tan estrecho parentesco entre esos oradores y la plaga de criticastros o critiquitos bolonios que padecemos en Puerto Rico, yo creo que es de justicia extender hasta ellos el gráfico neologismo tan en boga: llamémosle también dienteeperros, que bien ganado se lo tienen.
     Sí; son hermanos gemelos los criticastros ramplones que estilamos en Puerto Rico y los oradores dienteeperros. Para el orador dienteeperro, subido por sorpresa a la tribuna, ya se sabe que no hay otro recurso que salirle ladrando al adversario.
     No pudiendo decir nada, porque nada sabe, ¿qué otra cosa se le puede pedir al pobre dienteeperro sino cuatro ladridos bien furiosos que espanten a los niños y a las viejas?
     Y eso mismo digo yo de ciertos infelices que, teniendo innata vocación de carreteros o sobrecargos de pescante -por uno de esos raros caprichos y sorpresas de la vida- resultaron critiquitos de la noche a la mañana.
     ¿Cómo le vamos a pedir al pobre carretero o sobrecargo frustrado que hable, que piense, que discuta teorías, que analice procedimientos y sistemas y escuelas y estilos y tendencias? ¿Cómo le vamos a pedir al infeliz improvisador que vierta ideas, que esgrima sus tesis contra las ajenas, que aduzca argumentos, que haga crítica en una palabra? ¿Cómo le vamos a pedir nada de eso al pobre critiquito de ocasión, si para hacer eso necesario es saber, tener conocimientos, poseer algún barniz de cultura, y él ni siquiera pudo adquirir esa educación superficial y barata que el roce diario con las gentes finas pone al alcance de cualquier fregona?
     A mí no me lo van a creer, pero yo juro que me divierten de un modo atroz las cosas de estos bolonios sin oficio metidos a críticos. ¿Cómo no me van a divertir si toda caricatura divierte, y ellos son la caricatura del verdadero crítico? Y -para los que sabemos mirar las cosas y tenemos un poquitín de buen humor- ¿qué puede haber más divertido que el ignorantón audaz que, sin pizca de cultura, se mete nada menos que a oficiar de crítico, y no pudiendo instruir ni deleitar, suelta cuatro insolencias ramplonas de verdulera, y se queda tan fresco, creyendo de buena fe que ha pulverizado una idea, destruido un sistema, aniquilado una escuela, echado a rodar toda una obra literaria con un simple rebuzno, ladrido o eructo?
     ¡Sí, por Dios, que tiene gracia todo esto! Sale uno a la palestra y vierte una idea o una serie de ideas sobre cualquier asunto científico o literario... y ¡cátate ahí! al consabido critiquillo andante que le sale a uno al paso reventando de grosería o ignorancia, no para probar que uno se ha equivocado, ni que la idea de uno es esto, lo otro o lo de más allá, sino sencillamente para decir que uno es un sinverguenza, y un tal, y un cual... y quedarse luego tan fresco, mirando de reojo a la galería como diciendo: ¡Qué tal! ¿Han visto ustedes cómo me he comido enterito a este hombre?”.
     -¿Ideas? ¿Argumentos? ¿Razones?- ¡Bah! todo eso huelga cuando se puede soltar un buen rebuzno, una buena perdigonada de preciosidades que lo mismo sirven para un escritorzuelo incipiente que para un Cervantes o Galdós o Víctor Hugo. ¿Cervantes? -Un tonto-. ¿Galdós? -un imbécil-. ¿Víctor Hugo? -Un idiota-. De esa cómoda manera se puede ser crítico contra todo el mundo, ¡y ni Dios se salva!
     Ya que no podemos remediar desdicha tanta, no lo tomemos ¡por Dios! en serio, y busquémosles el lado cómico que tienen, para pasar el rato de vez en cuando, riéndonos bonachonamente ante sus simplezas diente perrunas de críticos de torta de casabe.





VOCABULARIO CONTEXTUAL




1.Dienteeperros= Diente de perros.

2.Zoilos= Críticos presumidos que censuran o murmuran de las obras ajenas.

3.Criticastros= Los que sin competencia o autoridad suficiente censuran y satirizan las obras del ingenio.

4.Plaga= Calamidad grande que aflige a un pueblo.

5.Bolonios= Necios, ignorantes, incultos.

6.Gráfico=  Que expone o expresa las cosas con la misma claridad que si estuvieran dibujadas.

7.Neologismo= Vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua.

8.Ramplones= Toscos, groseros, incultos, vulgares.

9.Carreteros o sobrecargos de pescante= Se usa para referirse a personas que hablan o se comportan con escasa educación.

10.Aduzca= Que alegue o presente pruebas o razones.

11.Barniz de cultura= Entendimiento muy superficial de los conocimientos humanos.

12.Atroz= Muy grande, tremendo.

13.Ignorantón= Aumentativo de ignorante.

14.Audaz= Osado, atrevido. Irreflexivo.

15.Insolencias= Dichos o hechos ofensivos e insultantes.

16.Verdulera= La que vende verduras. Mujer desvergonzada.

17.Rebuzno= Voz del asno.

18.Cátate ahí= Expresión para significar que algo se hace presente o patente.

19.Perdigonada= Locución de poco juicio.

20.Escritorzuelo= Diminutivo y despectivo de escritor.

21.Torta de casabe= Expresión familiar para significar algo soso, falto de gracia y viveza.






viernes, 24 de agosto de 2018

SOBRE EL DIVORCIO






SOBRE EL DIVORCIO
(Fragmento del artículo de 1915 Sobre el Divorcio

     Todavía hay por ahí paquidermos que, no conformes con este restringido y canijo derecho al divorcio que reconoce tímidamente la ley, pugnan por borrar de una plumada todo lo legislado sobre el divorcio, para volvernos a los tiempos bárbaros en que no existía medio legal ninguno para poner término a la infernal situación de un matrimonio mal avenido.
     No paran mientes estos espíritus espesos en que todo lo que se diga en contra del divorcio resulta siempre dicho como para herir de muerte al matrimonio, pues es bien claro que sin matrimonios fracasados no habría divorcios, y que, por consiguiente, mientras más se nos llame la atención sobre la abundancia de los divorcios, más de relieve pondremos la abundancia, mayor aún, de los matrimonios desquiciados.
     No deben andar muy cómodas las parejas dentro del matrimonio cuando son tantos los que buscan la puerta o el agujero de la ley para escaparse. Nadie se va de donde está a gusto.
     ¿Queremos, en resumen, que no haya divorcios? Pues reformemos el matrimonio hasta hacerle cómodo, fácil y agradable, hasta hacerle compatible con la libertad y felicidad humanas, y ya nadie querrá escaparse por muchas puertas o ventanas que se le abran.
     ¿Que, después de ensayarlo, resulta imposible hacer del matrimonio una cosa buena, bonita y barata, compatible con la libertad y bienestar humanos?
     Pues entonces, abajo el matrimonio. ¡Sálvense las personas y mueran los principios!





VOCABULARIO




 1.Paquidermos= Aplícase a las personas con caracteres comparables en algo, como la piel gruesa y dura, al hipopótamo, el jabalí o el cerdo.
  
  2.Canijo= Pequeño, débil, raquítico.

  3.Pugnan=  Que procuran, se esfuerzan o luchan con tesón por el logro de algo.
 
  4.Borrar de una plumada= Borrar de un plumazo= Indica la manera rápida y expedita de abolir o suprimir una cosa.

  5.No paran mientes= Que no cesan de considerar y meditar sobre algo con particular cuidado y atención.

  6.Espíritus espesos= Dícese de las personas impertinentes e inoportunas que molestan con sus exigencias y su exceso de susceptibilidad.

  7.Desquiciados= Refiérese a situaciones violentas, fuera del orden o estado natural.

  8.Cómodas= A gusto, convenientemente.





lunes, 13 de agosto de 2018

INUTIL AFAN






INUTIL AFAN
(Fragmento del artículo de 1912 ¡Quién Fuera Burro!)
   
      ¿De qué vale que el cielo se tiña de un tímido azul, y que la brisa tenga sabor de caricia, y que haya rosas en las mejillas de las mujeres, y cabeceos y coqueteos femeniles en las copas de los flamboyanes?
     ¿De qué vale eso, si somos ciegos y sordos para todo lo que no sea el choque y el clamor de nuestras ambiciones? ¡Torpes y cobardes ambiciones lacayunas que se persiguen y muerden las unas a las otras como lobas hambrientas, sin piedad ni tregua!
     ¿De qué vale, Dios mío, la perenne y silenciosa irradiación de belleza y misterio de las cosas, si, lejos de gozar de la belleza y de estremecernos voluptuosamente ante el misterio, sólo sabemos y queremos poner los ojos en lo feo, en lo ordinario, en lo ruin, dejándonos avasallar únicamente por esos dos formidables y odiosos instintos llamados vanidad y codicia que se reparten el imperio del mundo?
     Yo creo que al mundo lo que le hace más daño, lo que lo aplebeya y emporca más, es precisamente la acción, el movimiento, la actividad puramente mercantil que venimos desarrollando hace siglos; ese inútil afán que nos devora por cosas mezquinas que no añaden nada al positivo bienestar de cada cual, ese histérico y degradante correr y más correr, siempre impulsados por la codicia o la vanidad, tras de necias y ridículas falacias.
     ¡Qué bueno, o por lo menos, que aceptable sería el mundo si los hombres dejásemos de desvelarnos y pelearnos por minucias, y, cada uno a su modo, luchásemos todos por ir eliminando de nuestros espíritus toda la mugre de ordinariez que tenemos almacenada para tormento nuestro y de nuestros semejantes!




VOCABULARIO




1.Cabeceos y coqueteos femeniles= Dícese de ciertos movimientos y actitudes propios de la feminidad para tratar de agradar.

2.Lacayunas= Propio de las cosas serviles, indignas, despreciables.

3.Vanidad= Vana fantasía ante la caducidad de las cosas de este mundo.

4.Codicia= Deseo ansioso y excesivo de bienes o riquezas.

5.Imperio= Autoridad o poder.

6.Aplebeya= Que lo hace grosero o innoble.

7.Emporca= Que lo llena de cosas desagradables, de poco valor.

8.Mercantil= Propio de las actividades con afán de lucro.

9.Histérico= Dícese de las acciones disparatadas, desacertadas.

10.Falacias= Falsedades, engaños, mentiras.

11.Minucias= Cosas de poca entidad o de poco valor.

12.Mugre de ordinariez= Costra de ignorancia e incultura.






martes, 24 de julio de 2018

LA GUERRA Y LA PAZ






LA GUERRA Y LA PAZ
 (Fragmentos de los artículos de 1915 Me dijo y le Dije (II), En la Guerra  y Cerdos oTigres)


     La paz es lo bárbaro, lo cruel, lo inhumano, y la guerra es la civilización. Paz con tanta mentira; con tanta hipocresía como la que forma el alma del sistema social bajo el cual vivimos, es sencillamente el más degradante de los salvajismos.  
     Mientras mi prójimo no represente para mí otra cosa que un perro colmilludo que al menor descuido me salta encima y me quita el bocado, condenándome a peor muerte que si cayera en la guerra, me seguirá pareciendo bien que mi prójimo y yo nos topemos y acometamos noblemente, de fiera a fiera, en el campo de batalla, en vez de odiarnos y acosarnos sigilosamente, alevosamente, cobardemente, en esta lucha económica de golosos y sagaces y crueles ratoncitos a que nos obliga el estúpido molde social en que vivimos.
     Si el hombre, ya que no hermano al modo evangélico, llegase a ser amigo del otro hombre y terminara así esta lucha de perros hambrientos que sostenemos perennemente por un vil mendrugo; entonces, y sólo entonces, sería yo pacifista y me parecería bien que nos desmayáramos ante la perspectiva de una gota de sangre vertida en la guerra.
     Soy pacífico, pero no pacifista. Y pacífico y todo como soy hasta la misma médula, aplaudo de todo corazón el advenimiento de esta grande y hermosa carnicería en que todos los magnos y contrapuestos valores humanos se encuentran, por fin, en campo raso y se precipitan unos contra otros. Es menos degradante vivir matando al prójimo que vivir robándole. Y es más triste la miseria de un hombre que la muerte de cuatro hombres.
     A la pelea solapada, mañosa y rastrera que sostenemos, suceda la pelea franca y noble de los campos de batalla donde va el hombre a engrandecerse con la grandeza trágica del minuto supremo en que siente que su vida es de vidrio y va a romperse.
     Si hemos de escoger entre seguir viviendo como cerdos o matarnos como fieras, que siga la zambra y que corra a torrentes la sangre de los hombres, si es que de esa sangre derramada ha de surgir un cambio, y que sea la matanza nuestro único ideal. Que mejor es matar de un zarpazo, que ir echando barriga y volviéndose respetable a fuerza de negación u ocultación de sí mismo, en esta necia vida gazmoña y cochina que vamos viviendo.





VOCABULARIO





 1-Bárbaro= Fiero, cruel, sin cultura.

 2-Sigilosamente= En secreto, precaución y reserva. 

 3-Alevosamente= A traición y con cautela.

 4-Golosos= Que tienen mucho deseo de algo. Que están dominados por la codicia.

 5-Sagaces= Astutos. Que presienten y previenen las cosas.

 6-Vil= Despreciable.

 7-Pacìfico= Persona de ánimo manso y sosegado.

 8-Pacifista= Persona partidaria de mantener la paz entre las naciones.

 9-Solapada= Maliciosa y cautelosamente disimulada.

10-Mañosa= De manera disimulada, engañosa.

11-Rastrera= Vil y despreciable.

12-Franca= Manifiesta; frente a frente.

13-Zambra= Fiesta ruidosa. Bulla, algazara.

14-Necia= Ignorante, porfiada y falta de razón.

15-Gazmoña= Que finge modestia, devoción, escrúpulos y virtudes que no tiene.

16-Cochina= Vil y despreciable.







jueves, 12 de julio de 2018

LA CRUELDAD DE LOS MEDICOS






LA CRUELDAD DE LOS MEDICOS
(Artículo de 1914)
     
     No sé por qué me he puesto hoy a pensar en dos cosas igualmente espantables: enfermedades y médicos. Está uno tan acostumbrado a asociar los dos conceptos, el concepto enfermedad al concepto médico y viceversa, que llegan a parecer uno solo. Hay médicos que recuerdan indigestiones, otros que se parecen a una tifoidea, otros que dan la terrible sensación de un dolor de barriga. Pero el mismo respeto casi religioso que me inspiran las enfermedades, me lo inspiran sus aliados los médicos, y declaro que apenas me duele una uña corro a buscar al médico. Estos buenos señores tomadores de pulso y exploradores de la lengua ejercen sobre mí la fascinación aterradora que ejercen los abismos: me atraen y me espantan. Y es por eso, sin duda, porque me atraen y me espantan, que hoy, a pesar de que he querido poner el pensamiento en otras cosas, he venido a parar a no poder pensar sino en ellos.
     Pienso en ellos, y me digo que es llegado el tiempo ya de que estos venerables sacerdotes de la ciencia -de una ciencia oscura que casi es nigromancia- vayan poniendo un poco de menos ciencia y un poco más de humanidad en ciertas funciones de las que más frecuentemente desempeñan. Me refiero a los enfermos incurables, a los que han entrado ya en ese período sombrío en que el rítmico vaivén del corazón va cesando. Período Preagónico, creo que es el nombre bonito que el tecnicismo médico ha dado a este lento, horrible apagamiento de una vida.
     Yo he visto pocas agonías, pero las pocas que he visto me han dejado una impresión indeleble. Y he necesitado irme saturando más y más del tedio de la vida para atreverme a pensar serenamente, sin escalofríos de horror, en ese terrible espectáculo que ofrecen las lentas, las largas, las crueles, las intermitentes e interminables agonías. Los hombres, estos pobres que andamos por el mundo creyéndonos tan importantes y dándonos tantísimo tono, somos grotescos, irremediable y lamentablemente grotescos, tanto en el acto del nacer como en el acto de morir.
     Somos piadosos con los animales. A pesar de la crueldad que todavía se esconde en la mayor parte de nuestras costumbres, y, de un modo especial, en nuestras relaciones con los animales que nos sirven, es lo cierto que la mayoría de las gentes, cuando se les enferma el gato o el perro o el caballo y pierden toda esperanza de curación, se apresuran a matarle para evitarle a la pobre bestia enferma inútiles torturas. Esto prueba que nos damos cuenta de que sería una estéril y odiosa crueldad el prolongar neciamente la agonía de un ser vivo, aunque pertenezca a la humilde categoría de animal doméstico.
     En cambio, con los hombres, con nuestros amados semejantes observamos una conducta opuesta y no sólo nos abstenemos de colaborar activamente en el acto de su muerte para evitarle inútiles y horrendos sufrimientos, sino que, muy al contrario, dejamos que el médico, o los médicos, se echen sobre el enfermo y le pinchen con la inevitable y atroz jeringuilla de la inútil inyección hipodérmica, y le tomen el pulso y le miren la lengua, y de mil modos y con un millón de pretextos, lo zarandeen y atormenten inquisitorialmente hasta que más no pueden.
     Yo sé de enfermos cuya agonía ha durado de este modo, no ya horas sino días y hasta semanas. Y he tenido el inmenso disgusto de oir después al médico, a su médico, jactarse de haber prolongado artificialmente, por medio de oportunas inyecciones, el espectáculo horroroso de aquella agonía eterna del paciente, acompañada por la angustiosa expectación de la familia.
     O yo estoy loco, o esto que hacen los médicos, no se en virtud de qué precepto de su oscura ciencia, es la mayor de las crueldades, el más abominable de los crímenes. Ya sé que al hacerlo invocan el deber, que les impone un duro ministerio, de prolongar a todo trance la vida, pero ¿es la vida lo que ellos prolongan con tales prácticas, o es la agonía? ¿Y es lo mismo vida que agonía? Si fuera como ellos dicen, si dentro de sus rígidos principios estuviera el mandato ineludible de prolongar, estulta e inexorablemente la vida del paciente, aunque esta vida se haya empobrecido y roto de tal modo que sólo quede de ella un ronco y lúgubre estertor y alguna que otra mueca de dolor o de fatiga, o de idiotez grotesca en el lívido rostro, entonces no habría otra solución que declarar que estos principios son contrarios al progreso de los tiempos y deben desterrarse para siempre como un asqueante residuo de barbarie ancestral.
     ¿De qué nos vale progresar vertiginosamente en los diversos mecanismos de la locomoción y en otros órdenes groseros de la vida, si hemos de seguir rigiéndonos en lo sustancial, en lo que atañe a nosotros mismos, a nuestros dolores, a nuestras costumbres, a nuestras concepciones de las cosas, por prácticas salvajes que enjendró en tiempos lejanos y oscuros la ignorancia de nuestros abuelos?
     Todo evoluciona en torno nuestro. Todo cambia. Todo parece irse reformando lentamente  en un sentido de mayor bondad, de mayor calor de simpatía fraternal para todo aquello en que late una chispa de vida. Nuestra sensibilidad evoluciona también. Lo que a nuestro abuelo de hace setenta años le hacía reir o le dejaba indiferente, a los hombres de ahora nos conmueve a menudo dolorosamente.
     Y si esto es así, y si la sensibilidad de los señores médicos no se ha sustraído a esta perenne evolución en un sentido de mayor bondad, yo, en nombre del dolor, acudo a ellos para que me digan si es o no cierto que es una idiota crueldad prolongar tercamente la agonía de un enfermo para darle artificialmente, sacrílegamente, meras apariencias grotescas y lúgubres de una vida borrosa que es sólo una mueca en el lívido rostro, un ronco y lúgubre estertor en la garganta, y una baba viscosa en la boca...




                                                                                                        
VOCABULARIO





1.Sacerdotes= Hombres dedicados y consagrados al desempeño de una profesión o ministerio noble y elevado.

 2.Oscura= Confusa, poco inteligible, incomprensible.

 3.Nigromancia= Arte supersticioso de adivinar lo futuro evocando a los muertos y consultándolos.

 4.Humanidad= Sensibilidad, compasión, piedad.

 5.Sombrío= Lúgubre, tétrico, melancólico.

 6.Período preagónico= Estado previo a la muerte.

 7.Indeleble= Imborrable, durable, inolvidable..

 8.Tedio= Hastío que produce lo que no aporta ningún interés.

 9.Dándonos tantísimo tono= Concediéndonos u otorgándonos nosotros mismos muchísima importancia.

10.Grotescos=  Ridículos, chocantes, extravagantes.

11.Estéril= Improductivo, inútil, ineficaz.

12.Atroz= Cruel, inclemente, terrible.

13.Hipodérmica= Que se pone bajo la piel.

14.Zarandeen= Que lo muevan de un lado a otro.

15.Inquisitorialmente= De modo parecido a los procedimientos crueles del tribunal eclesiástico establecido antiguamente por la Iglesia Católica para  castigar los delitos contra la fe.

16.Abominable= Digno de ser condenado, aborrecido.

17.A todo trance= De manera resuelta y decidida.

18.Estulta= Necia, estúpida, tonta.

19.Inexorablemente= Ineludiblemente, inevitablemente, irremediablemente.

20.Empobrecido= Que ha venido a menos.

21.Roto= Que se ha deteriorado.

22.Lúgubre= Triste, funesto, melancólico.

23.Estertor= Respiración anhelosa que produce un sonido ronco y que suele presentarse en los moribundos.

 24.Lívido= Amoratado.
  
25.Barbarie ancestral= Crueldad propia de tiempos pasados.
 
  26.Rigiéndonos= Guiándonos, conduciéndonos.

  27.Salvajes= Sumamente necias, tercas, zafias o rudas.

  28.Calor=  Favor, afecto, buena acogida.

  29.Late= Palpita= Que está presente.






domingo, 1 de julio de 2018

EL ABOGADISMO







EL ABOGADISMO
 (Fragmento del artículo de 1911 El Abogadismo)

     La cosa de más bulto, la más gorda que atrae mis irresistibles ojos en el campo de nuestras actualidades, es la lista, que publica no recuerdo qué periódico, de aspirantes a ir a la cárcel o a morirse de hambre ejerciendo la infausta carrera de abogado.
     Son miles, son innumerables como las arenas del desierto los tales aspirantes. Y surgen como enjambres, como docenas de zumbadores enjambres, de todas partes: de Manatí, de Utuado, de Humacao, de Caguas, de Aibonito, de Hormigueros, de Cerro Gordo, etcétera, etcétera.
     No hay pueblo ni barrio, ni monte ni llano de Puerto Rico que no registre un caso, o dos, o cien, o mil, de esta terrible plaga de abogadismo o abogaditis que padecemos.
     ¿A quién vamos a defender, Dios mío, cuando no haya clientes, cuando todo el mundo se haya hecho abogado? Creo que no vamos a tener más remedio que devorarnos los unos a los otros, si antes, por caridad y por precaución, no nos echan bola como a los perros.
     Y no se vea en esto que voy escribiendo el menor asomo de prejuicio o mala voluntad contra los llamados abogados prácticos. Para mí en las profesiones, como en todo lo demás, lo único que hay que considerar es el hombre.
     Tan burro se puede ser ejerciendo una profesión mediante un arrogante título universitario, como mediante una modesta licencia del Supremo. La cuestión es la competencia, y ésta ya se sabe que no depende de los libros, ni de la escuela, ni de los maestros, sino de la vocación y capacidad del que estudia.
     Lo alarmante no es, pues, como se ha querido hacer creer hasta ahora, que sea más o menos fácil proveerse de un título y que sea más o menos probable la falta de conocimientos en algunos que ejercen la ingrata carrera. Lo alarmante es la abundancia, la pavorosa abundancia de los del oficio.
     Aunque todos fuéramos más sabios que Lepe, siempre constituiríamos un peligro para nosotros mismos y para los demás, abundando tanto como abundamos. ¿Qué se proponen esas legiones de jóvenes que se presentan diariamente a examen? ¿Tienen madera de mártires y buscan como medio de expiación el ayuno?
     Pero si son mártires y quieren ayunar ¿para qué necesitan una licencia o título? Y si no son mártires que buscan el ayuno, ¿qué son y qué buscan? Cada vez me lo pregunto más y lo entiendo menos.
     Habiendo como ya hay en cada manzana de cada calle de cada pueblo un grupo de abogados, y creciendo como crece el número de estos nuevos héroes cada día, lo lógico sería que los de fuera se santiguaran de espanto, y que los que estamos dentro, porque así le plugo a la cochina suerte, empezáramos a sentir cierta verguenza de ser abogados. Pero como en este estrafalario mundo la lógica es lo menos que priva, lejos de santiguarse nadie, todo el mundo parece aquejado de tal fiebre de abogadismo, que pronto va a ser tan difícil dar por ahí con un profano, que cada vez que ocurra este caso estupendo las gentes sentirán el mismo asombro que sentimos hoy presenciando los vuelos de un aeroplano.
     Si esta pasmosa y nunca vista abundancia fuese de pintores o de poetas o de músicos o de filósofos o de sabios, menos mal, que estos al fin y al cabo algo traen, algo añaden de bondad y de belleza a la vida. Pero ¡Dios mío!, son abogados, nada más que abogados, abogados notarios, hombres de código, máquinas de reglamentación, instrumentos de poda que de un apacible y delicioso valle hacen un predio rústico y de una tortuosa y romántica vereda que serpentea hasta perderse en el misterio de un bosque... ¡horror!... ¡una servidumbre de paso!
     ¡Señor mío Jesucristo! Si en esta tierra sin ventura hemos de tener todos un mismo oficio, haz que todos nos volvamos poetas, músicos, filósofos; haz que nos volvamos locos o seamos bandidos, o que caigamos en el canibalismo o que a todos nos lleve el demonio. Pero, ¡de rodillas te pido Dios mío, que no nos dejes volvernos abogados!





VOCABULARIO





  1.Bulto= Preponderancia, prominencia, relieve.
 
  2.Gorda= Más grande o más importante de lo normal.

  3.Infausta= Desdichada, infortunada, desventurada.
 
  4.Enjambres= Muchedumbre, multitud.

 5.Manatí, Utuado, Humacao, Caguas, Aibonito, Hormigueros= Nombres de pueblos de Puerto Rico.

 6.Cerro Gordo= Nombre de un barrio de Manatí, Puerto Rico.

  7.Plaga= Calamidad grande que aflige a un pueblo. 

 8.Nos echan bola= Que nos envenenen.

 9.Asomo= Indicio, muestra o señal de alguna cosa.

10.Abogados prácticos= Personas diestras en el ejercicio de la abogacía, que por haberla practicado mucho y sin tener un título universitario se les otorgaba una licencia.

11.Burro= Torpe, necio, ignorante.

12.Competencia= Capacidad, facultad, aptitud, talento.

13.Pavorosa= Que causa temor, espanto o sobresalto.

14.Más sabios que Lepe= Proverbio que significa ser muy perspicaz y advertido. 

15.Madera de mártires= Disposición natural de algunas personas para sufrir grandes penalidades.

16.Plugo= Que le vino en gana disponerlo de determinada manera.

17.Cochina= Cicatera, miserable, mezquina.

18.Estrafalario= Extravagante, absurdo, irracional. 

19.Profano= Dícese de aquellos que carecen de conocimientos en una materia.

20.Pasmosa= Que causa gran admiración y asombro extremados.