martes, 19 de abril de 2022

LOS HEROES DEL CAMINO

   



                             LOS HEROES DEL CAMINO

(Artículo de comienzos del siglo XX)


    
     Cada día me siento más satisfecho de ser uno de los hombres más cobardes que hay en Puerto Rico para todo lo referente a vehículos, llámense coches, lanchas o automóviles. Cada vez que he tenido que lanzarme a la peligrosa aventura de un viaje o paseo, en uno de tales vehículos, me he vuelto tan gallina que he hecho reir a todo el mundo, y creo que difícilmente encontraré quien haya adquirido en menos tiempo, fama tan sólida de viajero asustado como la que yo me tengo ganada en Ponce y en San Juan. Y lo peor es que,  mientras más viejo me voy poniendo, más asustado, más cobarde, más gallina me siento cuando entro en un coche, en una lancha, en un automóvil. He explicado mil veces la causa de mi miedo, y, en lugar de convencer a nadie, sólo he conseguido que de tanto reir les dolieran las tripas a los que han tenido la suerte de oirme. A menudo me he preguntado, casi con angustia, si sería yo el único cobarde en un mundo de héroes, lo cual me daría la clave de las risas y aspavientos provocados una y otra vez entre mis semejantes; pero pronto la reflexión me ha hecho volver en mí y me he dado cuenta de que si de algo padece el mundo, no es ciertamente de sobra de valor sino de todo lo contrario. Entonces, ¿por qué resulto yo tan pusilánime en cosas que los demás realizan diariamente sin revelar temor ni siquiera nerviosa inquietud?
     Pues no puede ser por otra cosa (lo digo aunque me parta un rayo) que por falta de imaginación para verse rodando por una pendiente como una caja lamentable de huesos y de vísceras, o cogido y agarrotado y quemado a fuego lento bajo la insensible mole de una máquina, o lanzado como un proyectil contra un talud y tendido luego en un camino con los huesos rotos y convertidos en una informe y sanguinolenta masa de carne humana, taladrada por agrios y atroces dolores, con la cruel perspectiva de un hospital, primero, y de unas muletas, después, para arrastrarse por el mundo, si se tuvo la desgracia de salvar la vida. Si tuvieran imaginación verían todo esto, y si lo vieran se tendrían que espantar como me espanto yo, cada vez que tengo que volverme bulto y poner la integridad de mi cuerpo en manos de un cochero o de un chofer. No es, no, la perspectiva de la muerte, una muerte inesperada y rápida como el relámpago, lo que a mi me arredra cuando emprendo un viaje; es algo más o algo menos, según se considere; es la amenaza de perder un brazo o una pierna y de sufrir la tortura inquisitorial de una o varias operaciones quirúrgicas, para quedar luego lisiado para siempre: he ahí lo que me hace provocar la hilaridad de los pasajeros cuando pregunto, al entrar en un auto, si hay cadena, si los frenos funcionan bien, etcétera, etcétera.
     Y lo chocante es que si al pasajero risueño a quien le hace cosquillas mi inquietud de rata le pusieran conmigo frente a un revólver, la risita idiota se helaría en sus labios y quizá sí entonces los papeles se trocaban y él se volvía gallina y yo león... He puesto un quizá y lo quito; lo quito para asegurar rotundamente ahora que el pasajero de las cosquillas a quien la falta de imaginación le hace parecer un héroe de las Termópilas cuando le pide al chofer que vuele para llegar media hora antes, o pasarle al carro que encontró en su camino, no tiene, sería muy extraordinario que lo tuviese, el instinto de conservación tan amortiguado como lo tengo yo, por la reflexión y la filosofía, para afrontar serenamente la pérdida total de la vida. De cada mil hombres que he conocido, novecientos noventa y nueve son cobardes de solemnidad ante el menor peligro de muerte; novecientos noventa y nueve son, pues, inferiores a mí, en sereno y reflexivo valor, puesto que para este sereno y reflexivo valor es necesario algo que ellos no tienen, esto es, la facultad de saberse abismar cuando se quiera en la honda sima tenebrosa del problema enorme del ser y del no ser.
     Pero es que lejos de avergonzarme de tomar precauciones y pedir cadenas para las gomas patinadoras de un carro automóvil, me complazco más y más en exhibir mi miedo como quien exhibe un diploma. Un diploma de imaginación, un diploma de hombre reflexivo que desprecia la vida, pero que no desprecia el peligro de sentirla torturada, magullada y mutilada para siempre, porque a un chaufer bárbaro y a un pasajero necio, se les ocurrió la idiota hazaña gedeónica, de no dejarse que otro vehículo les echara polvo, o de ganar media hora o una hora para anticipar su llegada a casa, a una casa en que quizás son su perro y sus chinelas los únicos entes que no ven con cierto mal humor el rápido regreso del viajero impaciente y audaz que parece un héroe... y es simplemente un bruto.





VOCABULARIO CONTEXTUAL




  1.Gallina= Persona cobarde, pusilánime.

  2.Sólida= Establecida con razones fundamentales.

  3.Ponce= Ciudad situada en la zona sur de Puerto Rico. Es la segunda en extensión territorial y segunda de mayor población de la isla.  Coordenadas: 18°00′N 66°37′W.

  4.San JuanCiudad capital de la isla de Puerto Rico. Coordenadas:18°27′00″N 66°04′00″W

  5.Aspavientos= Demostraciones excesivas de espanto, admiración, etc.

  6.Pusilánime= Falto de ánimo, cobarde, apocado.

  7.Agarrotado= Paralizado, inmovilizado.

  8.Mole= Masa, bulto, cuerpo.

  9.Informe= Que no tiene la forma que le corresponde.

10.Agrios= Dícese de lo que produce amargura, sinsabor.

11.Arredra= Que intimida, atemoriza, amedrenta.

12.Inquisitorial= Relativo a los procedimientos del tribunal eclesiástico que en la Edad Media castigaba cruelmente los delitos contra la fe.

13.Hilaridad= Risotada, carcajada.

14.León= Hombre audaz y valiente.

15.Termópilas= Lugar de Grecia que se hizo célebre a raíz de la heroica resistencia que allí opuso el rey Leonidas en 480 A.C. al gran ejército de Jerjes.

16.Amortiguado= Que está como muerto.

17.Abismar= Entregarse o meterse uno por completo en algo.

18.Honda sima= Dícese de las cosas intensas, extremadas y muy profundas.



19.Hazaña gedeónica= Refiérese a los hechos heroicos y temerarios del juez y guerrero del antiguo Israel llamado Gedeón.


20.Bruto= Ignorante, torpe, necio.







viernes, 15 de abril de 2022

EL CASO DEL TITANIC

 


                                               EL CASO DEL TITANIC

(LECCION DE HEROISMO MANSO Y ELEGANTE)
(Fragmento del artículo de 1912 El Caso del Titanic)

     
     Ciertamente que el caso merece un comentario. No precisamente por el número de vidas perdidas en el naufragio, ni por la índole especial de la desgracia. Es por el rasgo, por el rasgo nuevo, tan noble y tan bello, de los que sucumbieron en dicha tragedia.
     Naufragios, explosiones, incendios, ruinas y catástrofes de todo género hay millares por el mundo; pero, si los cables no mienten, el caso del Titanic nos ofrece una novedad ante la cual bien vale la pena detenerse un momento a pensar.
     Sólo las mujeres y los niños se salvaron. Esto dice el cable.
     Quiere decir que estos hombres del Titanic, en el momento horrible del choque, cuando ya la muerte se les venía encima, cuando no quedaba ya otro recurso que el de ganar a todo trance los botes salvavidas, cuando todo parecía dispuesto para que el instinto de conservación se manifestase en su forma más ruda y más cruel, en lugar de volverse fieras, y, enloquecidos por el peligro, abrirse paso de cualquier modo, hiriendo y matando si era preciso, hasta alcanzar el bote salvavidas, se hacen a un lado todos para que pasen las mujeres y los niños, y mientras éstos ganan los botes y se alejan consternados del barco perdido, ellos, los hombres, se cruzan de brazos con un supremo gesto heroico ante el peligro y aguardan serenamente la muerte.
     No parece realidad. Parece más bien un pasaje de Homero, o un cuadro fantástico trazado por el genio romántico de Hugo.
     Y los hombres que esto hacen no son Bayardos y Roldanes de la edad caballeresca. Son unos cuantos industriales, comerciantes, periodistas y banqueros pertenecientes a esta edad del dollar, y, los más de ellos, oriundos también de la tierra del dollar.
     Hombres de trabajo y de placer rellenos de prosa que estrenan un barco.
     ¿Quién había de pensar que tales hombres, prosaicos y burgueses hasta la raíz del alma, iban a embellecer sus postreros momentos a bordo del Titanic con la luz de un heroísmo nunca visto, heroísmo manso y elegante, infinitamente superior al heroísmo homicida de los poemas homéricos?
     ¿Quién había de sospechar que hombres de alma dura, basta y redonda como el dollar, sin refinamientos artísticos ni repliegues filosóficos, iban a adoptar ante la muerte ese gallardo gesto byroniano en que, desdeñosos del peligro de la propia vida y esclavos de la galantería, su instinto de conservación es sojuzgado en el momento crítico hasta quedar como una alfombra, tendido, suave y manso, a los pies de las mujeres y los niños?
     ¿Quién osará después de esto decir -como se ha venido diciendo siempre- que los hombres de la edad presente carecen de toda idealidad, de todo impulso bellamente heroico?
     ¿Qué paladín de las edades caballerescas, qué Héctor, qué Alejandro, qué César, qué Cid ha dado al mundo espectáculo semejante al de los hombres del Titanic?
     Y en el naufragio del Titanic, donde zozobran dólares, ambiciones, instintos egoístas y mil cosas prácticas de peso, sólo se salvan las mujeres y los niños, esto es, la parte débil, pero la más delicada y bella de la especie humana, ¡la poesía!
         Los niños y las mujeres. ¿Hay algo que mejor que ellos encarne la poesía de la vida? Pues ahí está ella, la poesía, esa divina cosa etérea que muchos desdeñan, flotando -sana y salva- sobre las ondas mismas que se tragaron tantas toneladas de cosas prácticas a bordo del Titanic. Ahí está ella -la inmensa y la eterna- brillando y triunfando, no en aladas estrofas de iluminados poetas, sino en las almas mismas de los millonarios, de los comerciantes, de los hombres de bolsa y de panza. Ahí está ella esparciendo, sobre la escena trágica del hundimiento de un barco, un delicado destello de idealidad que no encontramos en las hazañas de los Alejandros y los Césares. “Muramos nosotros y que se salven las mujeres y los niños”. Eso dijeron sencillamente aquellos hombres oscuros; eso decían, mientras el enorme barco herido se iba hundiendo en la mar y en la noche. Y mientras el agua y la muerte subían a arroparlos para siempre, allá lejos sonaban los adioses de las mujeres y los niños, ante cuya omnipotente debilidad, y ante cuya excelsa y misteriosa y fascinante idealidad, una muchedumbre de hombres sencillos, de faena y de rutina, sin pizca de sentimientos poéticos, acababa de inmolarse, sobreponiéndose a lo que hay de más fuerte y apremiante en todo hombre: el instinto de conservación.



VOCABULARIO CONTEXTUAL



1.Heroísmo= Realización de hechos extraordinarios y abnegados en servicio del prójimo.

2.Manso= Sereno, apacible, sosegado. Sin presunción. 
 
3.Elegante= Gallardo, caballeroso, deferente.


4.Ruda= Violenta, impetuosa, desconsiderada.

5.Tierra del dollar= Estados Unidos de Norteamérica.

 6.Prosa= Aspecto de las cosas que se oponen a lo ideal. Lo corriente, lo vulgar.

 7.Prosaicos= Faltos de idealidad o elevación; insulsos, vulgares.

  8.Burgueses= Pertenecientes a la clase media u opulenta.


  9.Basta= Grosera, tosca, sin pulimento.

10.Redonda= Se refiere en forma figurativa y familiar a las monedas.

11.Gallardo= Valiente, audaz, denodado.

12.Desdeñosos= Indiferentes, impasibles, imperturbables.

13.Galantería= Caballerosidad, hidalguía, altruismo.

14.Zozobran= Que se pierden o se van a pique (que se hunden). 

15.De faena y de rutina= Dedicados al trabajo ordinario y repetitivo.

16.Inmolarse= Dar la vida en beneficio de otros.







lunes, 11 de abril de 2022

EL CAPITALISMO

 



                                                       EL CAPITALISMO

  (Fragmento del artículo de 1921 Cambio de Cinta)



   Inconsecuente, impulsivo, atrabiliario, feroz, dispuesto a condenar hoy lo que ensalzó ayer, sin otro instinto propulsor que la gula. Así es, así ha sido y así será siempre por los siglos de los siglos, el mundo monstruoso del capitalismo. ¿Cómo va a ser de otro modo, si no tiene otra filosofía, otra norma que ajuste el ritmo de sus actos, que la del lucro particular, el beneficio de cada uno para cada uno? ¿Qué otros frutos puede dar esta filosofía de gorilas?

     Por un momento los véis unidos, abrazados estrechamente en la más íntima y edificante comunión de pensamiento. Y os parece que aquello es la paz. Pero ¡ay!, no es la paz. Es simplemente una reunión de lobos que están en acecho de algo que comer, de algo que repartirse. Pero aquel mismo apetito que los une un momento los desune un momento después. Basta que sobrevenga un incidente cualquiera que encienda la chispa de los recelos -latente siempre allí donde no hay otra cosa que hocico y mandíbulas- para que al aparente concierto de voluntades suceda un concierto de gruñidos... y a Dios que reparta suerte.





VOCABULARIO  CONTEXTUAL





 1.Capitalismo= Doctrina económica fundada en el predominio del Capital sobre el Trabajo como elemento de poducción y creador de  riqueza.

  2.Inconsecuente= Que obra con falta de arreglo a sus principios.

  3.Impulsivo= De proceder irreflexivo.

  4.Atrabiliario= Destemplado, violento.

  5.Feroz= Que obra con crueldad y dureza.

 6.Instinto propulsor= Impulso o propensión maquinal e indeliberada que lo impele hacia adelante.

  7.Gula= Apetito desordenado.

 8.Lucro particular= Ganancia o provecho propia, privada, individual.

  9.Edificante= Que da buen ejemplo.

10.Comunión= Que es admitido de todos o de la mayor parte.

11.Acecho= Acción de observar y aguardar cautelosamente con algún propósito.

12.Recelos= Acción y efecto de temer, desconfiar y sospechar.

13.Latente= Oculto, escondido.

14.Aparente concierto= Que parecen ser de común acuerdo, pero no lo son.

15.Gruñidos= Voz del cerdo.





viernes, 1 de abril de 2022

TEOLOGIA TAINA

                                                                  TEOLOGIA TAINA

 (Fragmento del artículo de 1909 Sabiduría India)

     Tenían los indios dos dioses, los mismos dos dioses que tienen los cristianos: el Dios del bien, y el diablo, o Dios del mal. Pero al revés de lo que han hecho los cristianos, los indios no le hacían ningún caso al Dios Bueno, y ponían grandes empeños en ensalzar y adular y tener contento al Dios Malo.
     De modo que mientras el pobre Dios Bueno de los indios bostezaba olvidado en un rincón, el Dios Malo sonreía satisfecho viéndose objeto de todas las zalamerías y carantoñas del culto indio: templos, oraciones, regalos, penitencias, sacrificios, besuqueos de beata, que allí también había beatas, aunque de taparrabo, etc.
     Como se ve, el culto de los indios era el mismo de los cristianos, pero invertido: los cristianos adulaban al Dios Bueno; ellos adulaban al Dios Malo.
    ¿Quién se iba a figurar que el pueblo indio, bárbaro y grosero, iba a darle tan provechosa lección de sensatez y diplomacia a los civilizados y empingorotados cristianos?
     El Dios Bueno, todo bondad y mansedumbre, y por consiguiente inofensivo, a un rincón...
   Al Dios Malo, lleno de perversidad, alevoso y marrullero y difícil de contentar, festejos y zalamerías hasta no poder más.
     En cambio los cristianos, católicos y protestantes, llenan de alabanzas y festejos al Dios Bueno, que por su misma bondad no quiere ni puede matar un mosquito, y llenan de improperios y maldiciones al Dios Malo.
     De modo que ponen todo su empeño en conquistarse la buena voluntad del Dios Bueno, que no puede, por mal que lo traten, tener mala voluntad, y que no necesita, para ser bueno, de festejos ni zalemas; y, en cambio, al Dios Malo, al diablo, al que es fuente y raíz de todas las desgracias y tribulaciones humanas, lejos de aplacarlo con oraciones y sacrificios, lo insultan y provocan de mil maneras. Y ¡es claro! el Dios Malo, viéndose ultrajado de tantas maneras, en lugar de ablandarse cada vez se pone más rabioso y más dañino. Y por eso abundan tanto por ahí las tentaciones y son tantas las pobres almas caídas en las uñas formidables del demonio...
     Decididamente, entre el culto de los bárbaros indios y el culto de los civilizados cristianos, me quedo con el culto de los indios, que tuvieron la admirable sabiduría de adorar al demonio para tenerle mansito y contento.
     Y entre la época antigua, morena y salvaje, y la época moderna, blanca y civilizada y aduladora del Dios Bueno, me quedo con la antigua.
     La primera trae a mi alma efluvios vivificantes de selva virgen... La segunda me llena el espíritu... ¡de hedores infernales de mercado!




VOCABULARIO   CONTEXTUAL




1.Teología= Ciencia que trata de Dios y de sus atributos.
  
2.Taína= Perteneciente a los taínos, pueblo precolombino que habitaba la isla de Puerto Rico, La Española y Cuba.

 3.Zalamerías= Demostración exagerada de cariño.
  
 4.Carantoñas= Halagos y caricias que se hacen a alguien para conseguir alguna cosa.

5.Beatas= Mujeres muy devotas que frecuentan mucho los templos.

6.Bárbaro= Inculto, tosco, rústico.

7.Grosero= Sin educación, ordinario, ignorante.

8.Empingorotados= Dícese de las personas que han alcanzado una elevada posición y se jactan de ello.

9.Alevoso= Desleal, traidor, pérfido.

10.Marrullero= Astuto, tramposo, malintencionado.

11.Zalemas= Zalamerías (ver núm. 3). Reverencias en muestra de sumisión.

12.Efluvios= Manifestación de impresiones muy sutiles.

13.Vivificantes= Que confortan, que dan vida.





jueves, 24 de marzo de 2022

NUESTROS INSTINTOS Y LAS MAXIMAS DE LAS RELIGIONES




                                               NUESTROS INSTINTOS

Y
LAS MAXIMAS DE LAS RELIGIONES
 (Fragmento del artículo de 1914 Alrededor de un Cable)

     

Acabo de leer la noticia cablegráfica de las crueldades que los cristianos del Epiro, Grecia, han cometido con los mahometanos. Dice el cable: “Durazzo, Albania, mayo 7. -Se reciben informes en esta ciudad de que los epiros han cometido actos de verdadera barbarie”.
     
“En uno de los últimos combates que han tenido con los mahometanos prendieron 150 soldados de estos últimos y los crucificaron en la iglesia, quemando los cadáveres de los cuales salió una densa humareda que invadió la ciudad llenándola de acres olores de carne quemada”.
     
Aunque las pruebas de que los cristianos no son ningunos corderitos han sido abundantes durante la reciente guerra balkánica, no está de más que venga otra prueba fresquecita a acabarnos de quitar la venda, en cuanto a la mansedumbre evangélica de esas palomitas de Cristo que allá en el Epiro se entretienen en la piadosa tarea de crucificar y quemar vivos a los turcos.
     
Recuérdese que no son sólo los lejanos epirotas los cristianos que conservan todavía el hábito de quemar vivo al prójimo. Aquí, muy cerca de casa, tenemos también cristianísimas personas que, en menos de lo que canta un gallo, despachan un negro por el mismo procedimiento ese, tan expeditivo y tan clásico, de la quema.
     
Casi no necesito decir que hablo de los linchamientos que tienen lugar, un día si y otro no, en los Estados Unidos.
     
De todo lo cual no es posible inferir otra cosa sino que las máximas de las religiones tienen muy poca o ninguna influencia sobre las acciones de los hombres. Precisamente cuando pesaba más sobre la humanidad el sentimiento religioso, en los ya distantes tiempos medievales, era, ¡ay!, cuando con más sandunga se mataban y se achicharraban las gentes.
     
Y ahora mismo entre nosotros, el mismo hombre que por la mañana entra en la Casa del Señor y se arrodilla y reza con verdadera unción veinte padrenuestros, más de un caso se ha dado de que por la tarde, en un negocio de usura cualquiera, se le haya visto devorar de un bocado el patrimonio de toda una familia.
     
¿Cómo pueden caber en un solo hombre dos sentimientos tan opuestos como el sentimiento, dulce y blanco, emanado de la evangélica frase ama a tu prójimo como a ti mismo; y el otro sentimiento rojo que se traduce en horrendas usuras y en quema de negros o de turcos? No se puede dudar de que caben, ya que nos lo dice la experiencia diaria. Sólo nos resta, pues, buscarle una explicación al extraño e interesante fenómeno; y la que, después de mucho leer y cavilar, me parece más lógica, más sensata, es la de que por debajo de lo que creemos está lo que sentimos, y más abajo aún, en la capa subterránea de lo subconsciente, está la falange misteriosa de nuestros instintos; y esta falange, que no es cristiana, ni mahometana, ni espiritista, ni budista, ni siquiera deísta, porque hasta ella no baja nunca la luz del pensamiento, esta falange indómita y terrible es la que nos gobierna siempre, recemos o no recemos padre-nuestros.
     
¿Queréis hombres mansos que no maten o quemen ferozmente al prójimo? Pues debilitad sus instintos de manera que no se salgan siempre con la suya. Y esto, ¿cómo se logra, cuando hemos visto, que la gran fuerza de la religión nada o casi nada puede? La experiencia, la diaria y sapientísima experiencia contesta por mí, diciéndonos, con innumerables e irrebatibles pruebas, que, a medida que van naciendo en el hombre, por el bienestar y la cultura, instintos conservadores y mansos de confort, de pulimento, de arte, de sociabilidad, de curiosidad intelectual, y otros de la misma índole de éstos, la falange indómita y brutal de sus instintos subterráneos de bestia, va afinándose, debilitándose, muriéndose; hasta que llega un día en que, naturalmente, sin oraciones a Mahoma ni a Jesús, nuestro hombre se desmaya ante la sola idea de una familia despojada o de un negro o un turco quemado.





VOCABULARIO   CONTEXTUAL





1.Corderitos= Personas apacibles, clementes, compasivas.

2.Palomitas= Personas de genio pacífico y bondadoso.

3.Despachan= Que matan, quitan la vida.

4.Expeditivo= Dícese de lo que facilita la salida en un asunto.

5.Máximas= Doctrinas de contenido moral o educativo. Normas de conducta.

6.Sandunga= Se usa para indicar que se hace por diversión.

7.Unción= Devoción, recogimiento y fervor.

8.Dulce= Afable, complaciente, dócil.

9.Blanco= Inmaculado, purísimo.

10.Rojo= Intolerante, intransigente.

11.Falange= Número indeterminado y abundante de cosas.

12.Cristiana= Peteneciente a la religión de Cristo y arreglada a ella.

13.Mahometana= Que profesa la religión de Mahoma.

14.Espiritista= Que profesa la doctrina de los que suponen que pueden ser evocados los espíritus de los muertos para conversar con ellos.

15.Budistas= Que profesan las ideas de Buda.

16.Deísta= Que profesa la doctrina que reconoce un Dios creador, pero sin admitir revelación o culto externo.

17.Mansos= Apacibles, sosegados, benignos y suaves en la condición.