lunes, 9 de septiembre de 2024

CERDOS O TIGRES

  



                                                  


                                            CERDOS O TIGRES

(Fragmento del artículo de 1915 Cerdos o Tigres)

      Muchos hombres inteligentes se lamentan de la sangre, de las lágrimas, del dolor, en fin, que produce la guerra, pero yo les pregunto: ¿es que este estado de sangre, de lágrimas y dolores de todas clases es peculiar sólo de la guerra? ¿es que el mundo estaba tan bien organizado que era un paraíso antes de la guerra?
     No; no era un paraíso, ni siquiera un purgatorio. Por la estupidez secular de los hombres, lo que pudo ser un paraíso lo hemos vuelto un corral o pesebre mucho más odioso que un infierno. Restricción aquí y restricción allá, para lograr relativo bienestar, las más de las veces puramente físico, necesitamos dejar de ser hombres, abdicando de cuanto de noble y generoso tenemos en el alma, para volvernos raquíticos, sórdidos, viles, ramplones, mercenarios, solapados, traicioneros; sucias y despreciables alimañas reventando de baja codicia.
     Una de dos: o es uno tan mediocre, tan poquita cosa, que no le hace sombra a nadie, y consiente de buen grado en seguir la rutina, el camino trillado por donde han ido los muchos burros inconscientes y satisfechos que en el mundo han sido, o es uno de esos hipocritones cejijuntos y apestosos a respetabilidad que están dispuestos a cualquier infamia, siempre que esta infamia la puedan realizar impunemente, sin choque con la ley y sin escándalo de nadie. Y como este último camino de la hipocresía es incompatible en todas partes con toda fuerte organización de hombre superior, de ahí que sólo los listos, los hábiles, los astutos, las felices medianías flexibles de espinazo, los hombres de tipo medio, en fin, cuya mentalidad está tan lejos de la del hombre superior como de la del mediocre, sean los que tienen la vía ancha y expedita desde que nacen para llegar a todas las cumbres políticas y sociales.
     Y ahora déjeseme volver a preguntar: ¿un mundo así, donde para aspirar a un poco de bienestar es preciso ser nulo o bribón, vale la pena de poner empeño en mantenerlo en paz? No. Lo dije otra vez y lo repetiré machaconamente un millón de veces: puesto que la paz de que gozamos es una ficción burda ya que lo cierto es que vivimos como perros hambrientos disputándonos ferozmente los pocos mendrugos que nos caen de la mesa de los tres o cuatros potentados de cada país, bien está que a la pelea solapada, mañosa y rastrera que sosteníamos, suceda la pelea franca y noble de los campos de batalla donde va el hombre a engrandecerse con la grandeza trágica del minuto supremo en que siente que su vida es de vidrio y va a romperse. De esa gran convulsión social y política, es indudable que algún cambio ha de sobrevenir. Y como peor de lo que estamos no podremos estar --porque ninguna evolución humana, como ésta del capitalismo a que hemos llegado, puede hacer del hombre un esclavo más abyecto y torturado de lo que es hoy-- es evidente que debemos dar gracias a los dioses, y hasta caer en la cursi majadería de cantar himnos, por el advenimiento de esta santa y bella explosión de ira que llena de cadáveres los campos europeos.
     Sí; que siga la zambra y que corra a torrentes la sangre de los hombres, si es que de esa sangre derramada ha de surgir un cambio. Y si no ha de surgir un cambio y hemos de escoger entre seguir viviendo como cerdos o matarnos como fieras, que siga de todos modos la zambra y que corra a torrentes la sangre de los hombres y que sea la matanza nuestro único ideal. Que mejor es matar de un zarpazo o morir de un zarpazo, que ir echando barriga y volviéndose respetable, a fuerza de negación u ocultación de sí mismo, en esta necia vida gazmoña y cochina que vamos viviendo...


VOCABULARIO      CONTEXTUAL



  1.Cerdos= Hombres indecentes, deshonestos, desvergonzados.

  2.Tigres= Hombres crueles, inhumanos, sanguinarios.

  3.Cejijuntos= Ceñudos= Con gesto de concentración, seriedad o preocupación.

  4. Expedita= Libre de estorbos u obstáculos.

  5.Nulo= Incapaz, inepto.

  6.Machaconamente= De forma reiterada.

  7.Abyecto= Vil, despreciable.

  8.Cursi= Que con apariencia de elegancia es ridículo y de mal gusto.

  9.Majadería= Bobería, simpleza, necedad.
    
10.Zambra= Fiesta con bulla y regocijo.

11.Gazmoña= Mojigata, santurrona, hipócrita.






jueves, 5 de septiembre de 2024

EL DIVINO DERECHO A COMER

 



                                   EL DIVINO DERECHO A COMER

(Fragmento del artículo de 1916 Nuevos Rumbos)



     Pedimos y queremos, no sólo ocasión para el ejercicio de los grandes y fanfarrones derechos que se conocen con el nombre de libertad de palabra, de reunión, de imprenta, etc., sino también ocasión y ambiente para el ejercicio no interrumpido del grande, del eterno, del divino derecho a comer, base del eterno y divino derecho a vivir. Ahora sabemos demasiado que los tales derechos fanfarrones que declamaron arrogantemente nuestros antepasados, no significan nada, si antes no se ha atendido a lo más apremiante. ¿Qué sacan Pedro, Juan y Antonio con que haya libertades de palabra, de reunión, de imprenta, y demás chirimbolos democráticos, si ellos revientan de hambre o de fatiga, y tienen que salir a venderse diariamente por unos mafafos y unos granos de arroz para sus hijos? ¿qué sacamos los hombres, no embrutecidos y petrificados por la ruin codicia de alimañas en que vivimos, que haya habeas corpus y una regulación y distribución aparatosas de “derechos”, si la realidad nos pone día tras día ante los ojos el cuadro horrendo de Pedro y de Juan consumiendo menos, gastando menos en el banquete humano, que lo que gasta el perro o el caballo de don Pedro o de don Juan?
     Pues si esto es así, convengamos en que hay que ir quitando los ojos del monótono sube y baja de los partidos clásicos y fósiles, para ponerlos en el campo de la vida general y preocuparnos, no de que le falte este o aquel derecho a tal o cual puertorriqueño, sino de que no le falte comida. Lo primero, lo más urgente es que comamos: después vendrá lo otro.
     Ahora la injusticia, la desigualdad y el monopolio no son de casta a casta, de sangre a sangre, de nombre a nombre. Ahora son de barriga a barriga.





VOCABULARIO    CONTEXTUAL





  1.Fanfarrones= Que se precian y alardean de lo que no son.

  2.Declamaron= Que expresaron en público con mucho calor y vehemencia.
   
  3.Chirimbolos= Cosas inútiles o que sólo sirven de estorbo.

 4.Mafafos= Nombre despectivo que se le da en el campo a los plátanos (guineos).

  5.Alimañas= Animales dañinos.

 6.Habeas corpus= Derecho de todo ciudadano, detenido o preso, a comparecer inmediatamente ante un juez para que resuelva si su arresto fue o no legal, y si debe alzarse o mantenerse.

  7.Aparatosas= Que tienen gran pompa y ostentación.

  8.Fósiles= Viejos, anticuados.




domingo, 1 de septiembre de 2024

ENSAYO SOBRE EL OPTIMISMO Y EL PESIMISMO

 


ENSAYO SOBRE EL OPTIMISMO Y EL PESIMISMO
(Artículo de 1920)


      Una de las grandes majaderías que cometen casi siempre casi todos los poetas menores, y hasta los mayores, es la de lamentarse de que la vida no sea tan arregladita y bonita como ellos la desean. Y menos mal lo de lamentarse, ya que en un arrebato lírico de dolor y desesperación de almas sinceramente exaltadas, siempre hay cierta grandeza. Pero lo que me parece el colmo de la necedad es el ponerse a filosofar gravemente sobre si la vida es buena o mala, color de rosa o negra.
      Casi todos nuestros grandes escritores de España y América, sin excluir a los más vigorosos y realistas, han caído siempre en la manía ésta de darle una tremenda importancia a la actitud que han de asumir ante la vida, si la de un negro pesimismo, o la de un rosáceo y almibarado optimismo.
      Es tiempo ya --mis reverendos señores de la majadería pesimista u optimista- de que alguien se atreva a salir a deciros que dejéis para uso de las señoritas románticas sin ocupación esa filosofía barata --de himno o de gruñido-- del llamado optimismo, o de su compadre el llamado pesimismo, tema que, además de agotado, es imbécil hasta más no poder.
      En efecto, ¿qué forma hay de perder el tiempo más lastimosamente que el ponerse a dar vueltas y más vueltas alrededor de un probrema cuya dilucidación no nos conduciría a parte alguna y que, por consiguiente, nos debe importar un comino?
      Que la vida es buena y usted la ama, o es mala y la odia... Bien... y ¿qué? ¿Qué nos cuenta usted con lo uno o con lo otro? ¿Qué se le da a la vida, a esa cosa inmensa y alucinante de que formamos parte, de que usted o yo, unos granitos de arena, la amemos o la dejemos de amar? ¿Qué diablos le importa al gran remolino vital que nos zarandea que una vocecita humana la alabe o la maldiga, la apruebe o desapruebe en lo que hace o deja de hacer?
      ¿Que le leo a usted, un optimista, y quedo convencido de que la vida es buena y sabrosa? Pues no por eso dejaré de ser un organismo en marcha, expuesto a llevarme un garrotazo y a ver las estrellas a la primera oportunidad. ¿Que leo, por el contrario, a su compadre el pesimista de las gafas negras y quedo convencido de que hago un mal negocio viviendo? Pues no por eso dejaré tampoco de ser un organismo en marcha y expuesto, por consiguiente, a que al volver la esquina me acometa un toro o un acreedor me asalte y tenga entonces que salir huyendo en defensa.. ¿de qué?... de la vida, de aquello mismo de que he renegado.
      ¡Y si siquiera determinaran diferencias reales en nuestra conducta estos dos conceptos, el optimista y el pesimista! Pero no; no hay toneladas de optimismo que me salven del efecto de un dolor de muelas, para no hablar de cosas mayores, como gangrenas, apendicitis, cólicos, paralisis, y las mil y una calamidades físicas y morales que afligen al hombre. Y, a la inversa, no hay toneladas de pesimismo que me lleven a hacer lo único sincero y lógico que debe hacer el pesimista: pegarse un tiro o tomarse un veneno.
      Quejarse, chillar, decir en verso o prosa aquí me duele... Bien: quéjese usted: sobre todo si ello le da motivo, como a Chopín, para componer cosas delicadas y bonitas. Quéjese usted, señor, pero no filosofe, porque filosofar para demostrar lo ya demostrado hasta la saciedad por Schopenhauer, y lo comprobado día tras día por los golpes que sin parar nos descarga la realidad, es una imbecilidad abominable frente a la otra imbecilidad mayor de empeñarse en que estamos en el paraíso.
      Señor optimista, una de dos; o es usted un necio, o es usted un monstruo de insensibilidad. Porque sólo un necio o un monstruo de insensibilidad, de crueldad pasiva --que es la peor de las crueldades-- puede sentirse cómodo y satisfecho ante el cuadro terrible de hambre, de brutalidad, de dolor, de crimen y de voracidad comercial que es hoy el mundo.
      Pero entonces tiene razón el pesimista al afirmar que la vida es odiosa --se me dirá-- No, amigo, no. Claro está que el pesimista ve mejor, es más sensato y afectivo que el cándido optimista, pero tan vacua es su filosofía como la del otro. ¿Por qué?
      No se le puede perdonar a nadie que presuma de pensador el que tenga una concepción tan superficial, tan pedestre, del mundo, que no vea que estamos pegados a la vida, no por la razón, sino por la voluntad, y que contra el "yo no quiero vivir" de la razón se alza siempre, imperativo y triunfante, el "yo quiero vivir" de la voluntad. Con esta voz de mando de la voluntad no cabe discutir. La pócima nos sabrá bien o nos sabrá mal, pero nos la tenemos que tragar de todos modos. Y bien flojo filósofo tiene que ser el que, rebuscando y arañando aquí, en este subterráneo mandato del instinto de vivir que da al traste con los dictados más claros y apremiantes de la razón, no acabe por vislumbrar que en nosotros y por sobre nosotros la voz de mando que dice sí y adelante dentro de nosotros es voz de infinito, voz del cosmos, de todo cuanto en nosotros y fuera de nosotros tiene un sentido de permanencia por encima del sentido fugaz e ilusorio de lo que, en un momento dado, y alucinada por estos o aquellos preconceptos, o estas y aquellas sensaciones, nos dice la razón. La flaca y segmentada razón humana, que no es más que el puntito de luz, de conciencia, de nuestra microscópica e ilusoria individualidad en el seno de la gran nebulosa de la vida universal.
      ¿No es vida todo cuanto se agita bajo nosotros y encima y alrededor y dentro de nosotros? ¿Y no somos nosotros mismos parte de esa vida? O más bien, no somos nosotros mismos la Vida, con todo lo que tiene de consciente e inconsciente, de luz y de sombra? Pues entonces, ¿cómo pretender asumir al mismo tiempo el papel de reo y de acusador, de víctima y de verdugo? ¿A qué sacar cuentas y echar balances cuando el acreedor y el deudor, el debe y el haber, son la misma cosa?
      ¡Qué mala la vida!... Sí; pero ¡qué buena! ¡qué buena cuando así y todo te agarras a ella con las raíces más recónditas y fuertes de tu ser! ¡Qué buena, sí, cuando si sabes mirar más allá de la costra de las cosas, la ves triunfar siempre, penetrándolo, venciéndolo y arrollándolo todo de tal suerte que ya dejas de ver muerte aquí y allá, para no ver en todas partes más que a ella, la Vida. Que se cae, o se seca, o se muere este árbol, y aquel otro, y aquel otro... ¿Sí? Pues asómate, asómate ahora, y mañana, y siempre, y verás el bosque --¡el bosque!-- con los mismos árboles y el mismo verdor y la misma pujanza. Que cae y muere este hombre y aquel otro y aquel otro... Pues asómate y verás en la calle principal de tu ciudad el mismo ir y venir y el mismo zumbar perenne de colmena.
      ¿Qué esto es oscuro y metafísico? Pues volvamos a la claridad, regresemos al sentido común. ¿Se puede usted ir de la vida, señor descontentadizo, aun en el caso de que su instinto vital esté tan débil que se preste --cosa inaudita-- a acatar el mandato de su pasiva razón? No; porque eso que usted llama su instinto de conservación, su voluntad de vivir, es su creencia, su raíz, idéntica a la mía y a la de todos, tan idéntica (¿no lo siente usted?), que en ella y por ella usted soy yo y yo soy usted, los dos somos la misma llama inmortal, la Vida. Y claro está que no hay bala ni puñal, ni veneno que llegue a esa raíz.
      Si pues no podemos segregarnos de la Vida, como no se puede segregar la burbuja de la onda, en lugar de lamentarnos estérilmente o de tratar en vano de rebelarnos, bajemos la cabeza ante el misterio, acatemos y reverenciemos lo que hay dentro de nosostros de indestructible y divino, y con la luz de nuestra razón y el empuje de nuestra intuición busquemos el modo de que cada aurora nos sorprenda más panetrados de su hondo sentido (el de la Vida) y más ansiosos de servirla, y amplificarla, e iluminarla dentro y fuera de nosotros.
 
 
 
 
VOCABULARIO      CONTEXTUAL
 
 
 
 
  1.Optimismo= Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.
 
 2.Pesimismo= Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable.

3.Majaderías= Dichos o hechos necios, imprudentes o molestos.

4.Dilucidación= Esclarecer, resolver o solucionar un asunto.

5.Alucinante= Fantástica, imponente, deslumbrante.

6.Zarandea= Que mueve una persona o cosa de un lado para otro.

7.Chopín= Fryderyk Franciszek Chopin (1810-1849)= Compositor y virtuoso pianista polaco considerado uno de los más importantes de todos los tiempos.

8.Schopenhauer= Arthur Schopenhauer (1788-1860)= Filósofo alemán. Su trabajo más famoso, "El mundo como voluntad y representación", constituye una de las cumbres del pensamiento de la doctrina filosófica conocida como pesimismo.

9.Vacua= Superficial, insustancial, intrascendente.

10.Pedestre= Simple, inculta, trivial.

11.Pócima= Se refiere a algo desagradable de beber.

12.Da al traste= Que destruye o arruina una cosa.

13.La costra= Se refiere a la superficie, a la epidermis, a lo exterior de las cosas.

14.Pujanza= Fuerza, energía, vigor.

15.Segregarnos= Apartarnos o separarnos de algo de lo que formamos parte.







sábado, 24 de agosto de 2024

 



                             LA GUERRA Y LA PAZ

 (Fragmentos de los artículos de 1915 Me dijo y le Dije (II), En la Guerra  y Cerdos oTigres)


     La paz es lo bárbaro, lo cruel, lo inhumano, y la guerra es la civilización. Paz con tanta mentira; con tanta hipocresía como la que forma el alma del sistema social bajo el cual vivimos, es sencillamente el más degradante de los salvajismos.  
     Mientras mi prójimo no represente para mí otra cosa que un perro colmilludo que al menor descuido me salta encima y me quita el bocado, condenándome a peor muerte que si cayera en la guerra, me seguirá pareciendo bien que mi prójimo y yo nos topemos y acometamos noblemente, de fiera a fiera, en el campo de batalla, en vez de odiarnos y acosarnos sigilosamente, alevosamente, cobardemente, en esta lucha económica de golosos y sagaces y crueles ratoncitos a que nos obliga el estúpido molde social en que vivimos.
     Si el hombre, ya que no hermano al modo evangélico, llegase a ser amigo del otro hombre y terminara así esta lucha de perros hambrientos que sostenemos perennemente por un vil mendrugo; entonces, y sólo entonces, sería yo pacifista y me parecería bien que nos desmayáramos ante la perspectiva de una gota de sangre vertida en la guerra.
     Soy pacífico, pero no pacifista. Y pacífico y todo como soy hasta la misma médula, aplaudo de todo corazón el advenimiento de esta grande y hermosa carnicería en que todos los magnos y contrapuestos valores humanos se encuentran, por fin, en campo raso y se precipitan unos contra otros. Es menos degradante vivir matando al prójimo que vivir robándole. Y es más triste la miseria de un hombre que la muerte de cuatro hombres.
     A la pelea solapada, mañosa y rastrera que sostenemos, suceda la pelea franca y noble de los campos de batalla donde va el hombre a engrandecerse con la grandeza trágica del minuto supremo en que siente que su vida es de vidrio y va a romperse.
     Si hemos de escoger entre seguir viviendo como cerdos o matarnos como fieras, que siga la zambra y que corra a torrentes la sangre de los hombres, si es que de esa sangre derramada ha de surgir un cambio, y que sea la matanza nuestro único ideal. Que mejor es matar de un zarpazo, que ir echando barriga y volviéndose respetable a fuerza de negación u ocultación de sí mismo, en esta necia vida gazmoña y cochina que vamos viviendo.





VOCABULARIO     CONTEXTUAL





 1-Bárbaro= Fiero, cruel, sin cultura.

 2-Sigilosamente= En secreto, precaución y reserva. 

 3-Alevosamente= A traición y con cautela.

 4-Golosos= Que tienen mucho deseo de algo. Que están dominados por la codicia.

 5-Sagaces= Astutos. Que presienten y previenen las cosas.

 6-Vil= Despreciable.

 7-Pacìfico= Persona de ánimo manso y sosegado.

 8-Pacifista= Persona partidaria de mantener la paz entre las naciones.

 9-Solapada= Maliciosa y cautelosamente disimulada.

10-Mañosa= De manera disimulada, engañosa.

11-Rastrera= Vil y despreciable.

12-Franca= Manifiesta; frente a frente.

13-Zambra= Fiesta ruidosa. Bulla, algazara.

14-Necia= Ignorante, porfiada y falta de razón.

15-Gazmoña= Que finge modestia, devoción, escrúpulos y virtudes que no tiene.

16-Cochina= Vil y despreciable.




domingo, 18 de agosto de 2024

LOS TROGLODITAS

 



                                                    LOS TROGLODITAS

 (Fragmento del artículo de 1922 Al Borde de la Guerra)

     ¡Oh, antes la guerra, antes toda la sangre de toda la juventud de diez generaciones, antes el hundimiento universal, que permitir que sufra la más leve merma en sus sagradas rentas el ventrirredondo señor cuya fétida ambición de medro hace una guerra que pelean por él los demás! A esa guerra nunca va él; va el joven, el joven de taller, de arado y de universidad; precisamente todos aquellos que menos parte tomaron en la aventura criminal de ratería que provocó el conflicto.
     ¡Qué irrisión! Precisamente los inútiles, aquellos que sólo están en el mundo para servirles a sus meros instintos -instintos de nutrición y de adquisividad-, aquellos en cuya alma aún no ha amanecido ni con un tenue destello el sol de una conciencia integral, los trogloditas del pensamiento que a fuerza de ensanchar, acomodar y cebar su personalidad física deprimen, saquean, deforman y aniquilan su personalidad moral e intelectual, esos son los que fulminan a su antojo el rayo de la guerra. Truena el cañón, retumba la metralla, avanzan lívidos, pero resueltos, unos hombres contra otros hombres: la espantosa refriega ha comenzado. Y ellos, los trogloditas famélicos de oro que prepararon la hecatombe, ¿dónde están? Pues en cualquiera parte menos allí donde triunfa la muerte.


VOCABULARIO CONTEXTUAL


  1.Troglodita= Que habita en cavernas. Atávico.  Dícese del hombre bárbaro y cruel.
  
  2.Merma= Disminución. 
  
  3.Rentas= Utilidad (ganancia) que anualmente rinde una cosa.
  
  4.Fétida= Hedionda, maloliente.

  5.Medro= Progreso de la fortuna aumentando los bienes.
  
  6.Ratería= Acción de hurtar con maña y cautela.

  7.Irrisión= Burla con que se provoca a risa.

  8.Instintos= Impulsos interiores que determinan a los animales a una acción dirigida, entre otras cosas, a la conservación.

  9.Destello= Resplandor vivo y efímero (de corta duración).

10.Cebar= Alimentar, fomentar.

11.Deprimen= Que humillan, rebajan.

12.Saquean= Que las privan de algo.

13.Aniquilan= Que destruyen o arruinan por completo.

14.Fulminan= Que dictan, imponen.


15.Espantosa= Asombrosa, pasmosa.

16.Refriega= Combate de menos importancia que la batalla.

17.Famélicos= Hambrientos. Que tienen mucho deseo de alguna cosa.

18.Hecatombe= Matanza, carnicería, catástrofe.





miércoles, 14 de agosto de 2024

NUESTROS INSTINTOS Y LAS MAXIMAS DE LAS RELIGIONES





                                             NUESTROS INSTINTOS

Y
LAS MAXIMAS DE LAS RELIGIONES
 (Fragmento del artículo de 1914 Alrededor de un Cable)

     Acabo de leer la noticia cablegráfica de las crueldades que los cristianos del Epiro, Grecia, han cometido con los mahometanos. Dice el cable:
     “Durazzo, Albania, mayo 7. -Se reciben informes en esta ciudad de que los epiros han cometido actos de verdadera barbarie”.
     “En uno de los últimos combates que han tenido con los mahometanos prendieron 150 soldados de estos últimos y los crucificaron en la iglesia, quemando los cadáveres de los cuales salió una densa humareda que invadió la ciudad llenándola de acres olores de carne quemada”.
     Aunque las pruebas de que los cristianos no son ningunos corderitos han sido abundantes durante la reciente guerra balkánica, no está de más que venga otra prueba fresquecita a acabarnos de quitar la venda, en cuanto a la mansedumbre evangélica de esas palomitas de Cristo que allá en el Epiro se entretienen en la piadosa tarea de crucificar y quemar vivos a los turcos.
     Recuérdese que no son sólo los lejanos epirotas los cristianos que conservan todavía el hábito de quemar vivo al prójimo. Aquí, muy cerca de casa, tenemos también cristianísimas personas que, en menos de lo que canta un gallo, despachan un negro por el mismo procedimiento ese, tan expeditivo y tan clásico, de la quema.
     Casi no necesito decir que hablo de los linchamientos que tienen lugar, un día si y otro no, en los Estados Unidos.
     De todo lo cual no es posible inferir otra cosa sino que las máximas de las religiones tienen muy poca o ninguna influencia sobre las acciones de los hombres. Precisamente cuando pesaba más sobre la humanidad el sentimiento religioso, en los ya distantes tiempos medievales, era, ¡ay!, cuando con más sandunga se mataban y se achicharraban las gentes.
     Y ahora mismo entre nosotros, el mismo hombre que por la mañana entra en la Casa del Señor y se arrodilla y reza con verdadera unción veinte padrenuestros, más de un caso se ha dado de que por la tarde, en un negocio de usura cualquiera, se le haya visto devorar de un bocado el patrimonio de toda una familia.
     ¿Cómo pueden caber en un solo hombre dos sentimientos tan opuestos como el sentimiento, dulce y blanco, emanado de la evangélica frase ama a tu prójimo como a ti mismo; y el otro sentimiento rojo que se traduce en horrendas usuras y en quema de negros o de turcos? No se puede dudar de que caben, ya que nos lo dice la experiencia diaria. Sólo nos resta, pues, buscarle una explicación al extraño e interesante fenómeno; y la que, después de mucho leer y cavilar, me parece más lógica, más sensata, es la de que por debajo de lo que creemos está lo que sentimos, y más abajo aún, en la capa subterránea de lo subconsciente, está la falange misteriosa de nuestros instintos; y esta falange, que no es cristiana, ni mahometana, ni espiritista, ni budista, ni siquiera deísta, porque hasta ella no baja nunca la luz del pensamiento, esta falange indómita y terrible es la que nos gobierna siempre, recemos o no recemos padre-nuestros.
     ¿Queréis hombres mansos que no maten o quemen ferozmente al prójimo? Pues debilitad sus instintos de manera que no se salgan siempre con la suya. Y esto, ¿cómo se logra, cuando hemos visto, que la gran fuerza de la religión nada o casi nada puede? La experiencia, la diaria y sapientísima experiencia contesta por mí, diciéndonos, con innumerables e irrebatibles pruebas, que, a medida que van naciendo en el hombre, por el bienestar y la cultura, instintos conservadores y mansos de confort, de pulimento, de arte, de sociabilidad, de curiosidad intelectual, y otros de la misma índole de éstos, la falange indómita y brutal de sus instintos subterráneos de bestia, va afinándose, debilitándose, muriéndose; hasta que llega un día en que, naturalmente, sin oraciones a Mahoma ni a Jesús, nuestro hombre se desmaya ante la sola idea de una familia despojada o de un negro o un turco quemado.





VOCABULARIO CONTEXTUAL





1.Corderitos= Personas apacibles, clementes, compasivas.

1.Palomitas= Personas de genio pacífico y bondadoso.

2.Despachan= Que matan, quitan la vida.

3.Expeditivo= Dícese de lo que facilita la salida en un asunto.

4.Máximas= Doctrinas de contenido moral o educativo. Normas de conducta.

5.Sandunga= Se usa para indicar que se hace por diversión.

6.Unción= Devoción, recogimiento y fervor.

7.Dulce= Afable, complaciente, dócil.

8.Blanco= Inmaculado, purísimo.

9.Rojo= Intolerante, intransigente.

10.Falange= Número indeterminado y abundante de cosas.

11.Cristiana= Peteneciente a la religión de Cristo y arreglada a ella.

12.Mahometana= Que profesa la religión de Mahoma.

13.Espiritista= Que profesa la doctrina de los que suponen que pueden ser evocados los espíritus de los muertos para conversar con ellos.

14.Budistas= Que profesan la religión de Buda.

15.Deísta= Que profesa la doctrina que reconoce un Dios creador, pero sin admitir revelación o culto externo.

16.Mansos= Apacibles, sosegados, benignos y suaves en la condición. 





viernes, 9 de agosto de 2024

CARTA ABIERTA DEL SEÑOR CANALES AL SEÑOR MÉNDEZ PEREIRA

 



                              CARTA ABIERTA DEL SEÑOR CANALES 

AL SEÑOR MÉNDEZ PEREIRA
(Artículo de 1919)

Querido amigo Méndez Pereira:
     Esta es para felicitarle muy sinceramente por los palos que usted me sale a dar a propósito de mis críticas a Benavente --persona muy apreciable, por cierto, a quien nunca he tratado y de quien no he podido recibir jamás favor ni desfavor.
     Como yo no critico por lucir el ingenio, sino por un honrado y ferviente afán de abrir camino a las ideas nuevas, favorables a la expansión de la vida, quitando de en medio las que, por el desgaste del tiempo, han quedado tan desprovistas de jugo vital como una alpargata --y así son (¡perdóneme!) las de Benavente--, de ahí que considere una verdadera dicha que personas tan preparadas como usted me dé el "quién vive" y ponga a prueba la fragilidad o fortaleza de las armas que estoy usando contra el celebrado autor. Y tan regocijado me siento de esta desaforada batalla a que me invita usted --por la luz que ella tiene que arrojar sobre la cuestión que defiendo-- y tan refrenado quiero tener siempre mi amor propio que, a fin de que los mismos que han leído mis críticas contra Benavente tengan la oportunidad de leer las suyas contra mí, y de ese modo puedan aquilatar mejor, he resuelto insertar su artículo en este número de "Cuasimodo", quedándome yo entre tanto callado como un muerto hasta el número siguiente. Y como no me gusta quemar pólvora en salvas, dejo al curioso lector engolfado en la lectura de los furibundos denuestos con que usted me obsequia (unilateral, apasionado, empeñado en deprimir a otros para elevarse él, envidioso, etcétera, etcétera)y paso a otro particular de su artículo que me interesa muchísimo más que el que me concierne personalmente.
     Se trata de aquellas atrocidades que, apoyándose en la autoridad de Gustavo Le Bon, fulmina usted contra el socialismo.
     Usted, amigo mío, y ese señor Le Bon, de quien no he leído ni leeré una letra en todos los días de mi vida (porque al hablar de las mujeres habla como un ganso, y para muestra basta un botón) hacen un alegato piramidal para demostrar... lo que no hay persona en el mundo por chiflada que esté, que haya negado jamás: la desigualdad intelectual, física y moral entre los hombres. ¿Quién ha puesto eso jamás en tela de juicio? ¿A qué venir, pues, a demostrar lo obvio? ¿Cuándo ni dónde ha dicho ningún socialista de nota que sea necesario para socializar la vida de relación el condenarla a ese absurdo igualitarismo de cuartel que usted innecesariamente combate?
     Socializar no quiere decir igualar, nivelar, enmendarle la plana a la naturaleza en lo tocante a la maravillosa riqueza de tonalidades que ella ha establecido de especie a especie y de individuo a individuo. Al contrario, quiere decir liberalización, emancipación del hombre de las cadenas económicas que hoy lo atan, para que pueda llevar al máximum la expansión natural de su personalidad. Y es claro que, a mayor expansión de la personalidad, mayor diversidad, mayor riqueza de tono y matices.
     Las únicas diferencias que aspira el socialismo a borrar, no son en modo alguno las naturales, las que afirman y defienden la individualidad, sino las artificiales, las que deprimen y rebajan la individualidad. Por ejemplo, entre el hijo de usted y el hijo de su cocinera existe hoy una diferencia artificial, que si, hasta cierto punto beneficia artificialmente, con un privilegio injusto, al hijo suyo, dándole medios y oportunidades que carece el hijo de la cocinera, deprime y rebaja artificialmente, la personalidad del último, impidiendo así que las diferencias naturales entre ambos tengan medios de manifestarse. Por respeto, pues, a la obra divina que ambos representan, el socialismo haría de los dos niñitos seres igualizados en los medios, en las oportunidades, para que ambas existencias pudieran realizar su máximum de potencialidad; en tanto que el régimen feudal de hoy estrangula al uno inexorablemente, sin beneficio apreciable para el otro, como habrá de estrangular mañana al suyo si Dios no hace un milagro en su favor. ¡Y así se establece la horrible serie de estériles estrangulamientos inmisericordes!
     Con el socialismo, amigo mío, en lo único que se nos iguala es en aquello en que somos iguales por ley natural, en las necesidades orgánicas esenciales. Usted podrá comer más o menos que yo, pero usted tanto como yo y el otro y el otro, no tiene más remedio que comer todos los días, dos veces por lo menos, para estar en estado normal de vitalidad.
     Pues bien, esas necesidades orgánicas esenciales, que son iguales en todos los hombres de todos los climas, y que hoy se dejan estúpidamente al ciego azar de la posición económica de cada uno, el socialismo las eleva a la categoría de una augusta función social pública --la primera y más importante de todas-- a fin de que por vez primera sea una verdad y no una mera ficción, el que a cada ciudadano se le reconoce y garantiza el derecho inalienable a la vida. 
      Hoy ese derecho inalienable es pura retórica, porque ¿de qué vale declararme libre y garantizarme en mi derecho a vivir, si no se me aseguran los medios esenciales para la vida? ¿De qué vale la hipócrita ficción jurídica que declara al hijo de mi cocinera tan libre y garantizado en su vida como al hijo mío, si, en cambio, los medios de vida del hijito de mi cocinera (de quien todavía no se puede ni sospechar que sea naturalmente inferior al mío) no sólo son cruelmente, tiránicamente, sacrílegamente, artificialmente inferiores a los medios del hijo mío, sino que depende de mí --o de otro de mi condición-- que en un día dado se quede sin comer, o sin médico que le cure un dolor, el infeliz hijito de mi cocinera? ¿No es monstruoso, amigo mío, un mundo que consiente tales abominaciones?
     Para terminar, pues veo que esto se alarga más de la cuenta, hago el siguiente resumen de lo anterior: dos son las características esenciales que distinguen al socialismo del feudalismo económico de hoy: una, el aseguramiento, por la comunidad, a cada individuo de las cosas esenciales a su vida; otra, consecuencia forzosa de la anterior, el aseguramiento por cada individuo, a la comunidad, de la porción de trabajo esencial para la vida y fines de la comunidad. O sea, uno para todos, todos para uno. Fórmula genuinamente cristiana que, gracias al socialismo, vendrá a reemplazar a la anti-cristiana y satánica de hoy, que no es otra que ésta: uno contra todos, todos contra uno.
     Le saluda fraternalmente su leal amigo.
                                                                      Nemesio Canales.




VOCABULARIO CONTEXTUAL




  1.Méndez Pereira= Octavio Méndez Pereira (1887-1954), pedagogo, novelista y periodista panameño.
  
  2.Alpargata= Es un tipo de calzado de fibras naturales como pelo, algodón, pieles de animal, etc. Su suela puede ser de esparto (España) o cáñamo.

  3.Benavente= Jacinto Benavente (1866-1954) dramaturgo español.


  4.Desaforada= Gigantesca, desmedida, grande.   


 5.Refrenado= Contenido, reprimido, cohibido.


6. Cuasimodo= Nombre de la revista mensual que publicaba Canales, para ese entonces, en Panamá.


7.Quemar pólvora en salvas= Poner medios inútiles y fuera de tiempo para un fin.


  8.Engolfado= Inmerso, embebido.


9.Furibundos= Iracundos, furiosos.


10.Denuestos= Agravios, afrentas, insultos.


11.Gustavo Le Bon= Gustave Le Bon (1841-1931), psicólogo social francés.

12.Ganso= Memo, necio, mentecato.

13.Fulmina= Que despotrica contra alguien o algo.


14.Piramidal= Del inglés pyramidal= Tremendo, mayúsculo.


15.Chiflada= Trastornada, confundida, desorientada.


16.De nota= Relevante, importante, sobresaliente.


17.Enmendarle la plana= Corregirle, arreglarle, hacerle enmiendas.


18.Deprime= Sojuzga, rebaja, apoca.

19.Régimen feudal= Sistema de gobierno de organización política y social propio de la Edad Media (del siglo IX al siglo XV), basado en el feudo o contrato por el que un soberano o gran señor cedía en usufructo a sus siervos una parcela de tierra a cambio de su fidelidad.

20.Inexorablemente= Inevitablemente.

21.Reconoce y garantiza= Estos verbos en tiempo "indicativo" en vez del "subjuntivo" exigido sintácticamente dan un giro más real al contraste entre el hecho y el derecho que luego se ejemplifican.

22.Inalienable= Irrenunciable, intransferible.