domingo, 3 de marzo de 2013

LA IDOLATRIA DE LOS DEPORTES




LA IDOLATRIA DE LOS DEPORTES
(Artículo de 1922 




     De una de las muy interesantes crónicas de Nueva York que aparecen en "La Democracia" con el sedónimo de "Jacinto Ortega", es el párrafo siguiente:
          
     "Yo me he dedicado a observar a los lectores de periódicos en un "subway" de seis carros durante uno de los días en que más acritud habian tomado los conflictos; y he sacado de mi observación la curiosísima e increíble estadística de que más de un sesenta por ciento de los hombres y mujeres que iban en aquel tren llevaban sus periódicos abiertos en la página dedicada a los "sports"... ¿Será posible? dicen ustedes. Desgraciadamente lo es. Ahí está la llaga. Esa es una de las razones por las cuales el pueblo americano contemporáneo es más fácil de engatusar que cualquier otro pueblo civilizado. El mundo se desploma a su alrededor y los buenos americanos no se dan cuenta porque están leyendo acerca del puñetazo que le dió Dempsey a Carpentier, o del "Home Run" que bateó Babe Ruth por encima de la empalizada del Polo Grounds. ¿Qué Alemania se arruina paralizando la lenta recuperación de Europa? ¿Ah, sí? ¡qué interesante! ¿Sabe usted que Miss Lenglen derrotó a Mrs. Mallory al tennis? ¿Qué la huelga ferroviaria va a paralizar las industrias del país? No me diga. Si los Giants y los Yankees ganan en sus ligas respectivas veremos otra lucha por el campeonato mundial de base ball en Nueva York. ¿Qué el carbón va a subir de precio? Miss Wainwright rompió el record nacional de natación..."

     Exactísima la observación. Pero lo triste es que lo mismo sucede en todo el resto del continente americano y, quizás, en todo el mundo civilizado, si bien en ninguna parte se acentúa tanto el fenómeno como entre los norteamericanos.
     Aquí en Puerto Rico, sin ir más lejos ¿hay nada que sacuda y suspenda el ánimo de las gentes tanto como un match de baseball o un encuentro entre dos afamados boxeadores? Pues lo mismo sucede en Lima y en Montevideo y en Buenos Aires. Es una borrachera de "sports" que hace del hombre moderno un ente muerto para todas las cosas del espíritu. Porque ¿qué puede esperarse de un ser humano que tiene todas sus potencias mentales embargadas por lo puramente físico y anecdótico del drama universal? ¿Cómo esperar que un autómata así, que no para la atención sino en el accidente trivial que colorea la superficie del mar de los acontecimientos, pueda reaccionar en una hora dada contra sus hábitos de acción y de pensamiento que perpetúan la injusticia y la deformidad del sistema social carnicero y embrutecedor bajo el cual vivimos y aspirar a derrocarlo o mejorarlo?
     A menudo me he detenido a contemplar el hervor de entusiasmo, casi de locura, que el hombre de hoy pone de manifiesto para estas cosas en que hacen papel de héroes los pies y los puños. Y me he preguntado hasta qué desmesuradas proporciones llegaría el esfuerzo colectivo en un momento dado en pro de esta o aquella causa grande y noble, si se lograse tan sólo desviar hacia objetivos más altos la mitad siquiera de la tremenda fuerza impulsiva que arrastra al hombre hacia los “grounds” de baseball y los “rings” de boxeo.
     ¿Y por qué esta loca y universal afición a los deportes? ¿No vale la pena preguntarse eso y ver de estudiar el fenómeno y combatirlo, ya que le roba a la humanidad más de un noventa por ciento de su fuerza para abrirse camino, por entre el error y la ignorancia, hacia planos más altos de vida social?
     Por lo que a mí toca, siempre he creído que esta idolatría del deporte viene de lejos, viene de la deificación de la forma y de la carne, de lo puramente corporal, que el seudo-paganismo del renacimiento implantó como concepto básico de toda la cultura moderna. Esto, que fue en su día una reacción saludable contra la grosera fobia de todo lo humano que trató de introducir el cristianismo, se convirtió a la larga en un mal, como sucede siempre con todo concepto que se estanca.
     “Mente sana en cuerpo sano” fué y es una dogma que desde la escuela se nos hace tragar. Todo el mundo comulga todavía con el tal dogma, producto cristalizado del estado aquel de conciencia, provocado por el renacimiento, que, en desquite de la sombría austeridad monacal del cristianismo, hacía del cultivo del cuerpo la preocupación cardinal del hombre. Y, sin embargo, lo de “mente sana en cuerpo sano”, que pudo ser bueno y cierto como reacción contra el anacoreta, no deja de ser hoy una vil paparrucha. No es del cuerpo sano de donde nace la mente sana, sino, precisamente, al revés: de la mente sana es que nace el cuerpo sano. ¿Puede ser sano el cuerpo de una humanidad cuyo espíritu está todavía en las tinieblas de la barbarie? Curémonos de ésta y todo lo demás se nos dará por añadidura.
     ¿Por qué hay cuerpos deformes y lisiados? Por efecto de las dolencias y degeneraciones que engendran a diario la guerra y la miseria. ¿Y éstas de qué proceden? Del estado social groseramente inculto que no ha sabido aún reemplazar la filosofía caníbal del individualismo y de la competencia por la sabia y noble filosofía del colectivismo y de la cooperación. Ya veis, pues, cómo sin el cultivo de la mente, de nada vale que se atienda el cuerpo.   
     ¿Qué puede hacer el hombre embaucado desde la escuela en las horribles supersticiones y supercherías que le sirven de base a nuestro sistema social, sino enamorarse perdidamente de las patas de un héroe de baseball o de los puños de un héroe del ring? Si en la escuela, en lugar de abrumarlo y aletargarlo de muerte con horrendos librotes, rellenos del detritus mental de nuestros antepasados, se le supiera sacudir y despertar la curiosidad hacia ese mundo vario y alucinante que muestra sus maravillosos secretos al que ha aprendido a seguir en los libros (no escolares, esto es, soporíferos y muertos, sino vivos, palpitantes, llenos de actualidad), y fuera de los libros, la marcha del espíritu humano a través de la selva oscura y misteriosa de la realidad ¿acaso habría nadie tan infeliz, tan aburrido, tan vacío de emotividad, que se resignase, por todo recreo o delectación, con el cencerro musical de una cupletista, o los triviales y monótonos incidentes de un deporte físico, cualquiera que sea, cuyo interés reside todo en los pies o en los puños?
     Mente sana en cuerpo sano... No, bárbaros; al revés, al revés es como hay que enseñárselo a nuestros hijos: cuerpo sano en mente sana. Si quiere ser usted un animal limpio y sano, límpiese y cuídese el cuerpo; pero si quiere ser usted un ser humano limpio y sano, empiece por lavarse y cultivarse la mente, el espíritu, del cual es su mísero cuerpo un simple, un insignificante accidente. Enséñele eso a su hijo, señor, y su hijo, en lugar de coger el periódico para buscar la crónica de baseball o de boxeo o de hipódromo y las anécdotas pasionales y policiales, buscará el suceso grande por cuyo interior discurra jugo de trascendencia de drama y de vitalidad.



VOCABULARIO



  1.Sacuda= Que conmueva, asombre o emocione.
  
  2.Suspenda= Que cause admiración, maravilla, asombro.

  3.Borrachera= Exageración en el modo de hacer algo.

  5.Potencias= Aquello que está en calidad de posible, en capacidad de llegar a ser.
  
  6.Embargadas= Impedidas, retenidas, paralizadas.
  
  7.Anecdótico= Incidental, episódico, ocasional, circunstancial.
  
  8.Autómata= Persona  que actúa maquinalmente; sin reflexión..
  
  9.Hervor= Entusiasmo, empeño, sumo interés.

10.Idolatría=  Amor excesivo y apasionado hacia algo.

11.Deificación= Ensalzamiento, entronización, glorificación.

12.Seudo-paganismo= Aplícase en general a aquellas actitudes fingidas en defensa de todo lo que no es cristiano.

13.Renacimiento= Época que comienza a mediados del siglo xv y se prolonga durante todo el XVI. En esta época asistimos a un descubrimiento del cuerpo, que deja de ser pecado para convertirse en objeto de goce y alegría.
 
14.Cristalizado= Que ha tomado forma clara y precisa.

15.Austeridad monacal= Refiérese a lo severo, rígido y penitente de los monasterios.

16.Anacoreta= Persona que vive en lugar solitario, entregada a la contemplación y a la penitencia.

17.Paparrucha= Que es falsa, insubstancial, desatinada.

18.Barbarie= Rusticidad, ignorancia, incultura.

19.Embaucado= Engañado aprovechándose de la inexperiencia o ingenuidad.

20.Supersticiones= Creencias falsas o extrañas a la razón.

21.Supercherías= Creencias falsas, engaños o fraudes.

22.Abrumarlo= Hastiarlo, aturdirlo, fastidiarlo.

23.Aletargarlo= Aturdirlo, atolondrarlo, confundirlo.

24.Detritus (Voz latina)= Detrito= Lo que resulta de la descomposición de una masa sólida en pártículas. Refiérese a la broza o desechos de alguna cosa.

25.Soporíferos= Que mueven o inclinan al sueño.

26.Delectación= Deleitación. Placer del ánimo.

27.Cencerro= Campanilla tosca que se ata al pescuezo de las reses. Sonido continuado y monótono.

28.Cupletista= Cancionista que canta cuplés (canción ligera o insubstancial).




martes, 19 de febrero de 2013

DIME QUE LEES Y TE DIRE QUIEN ERES



DIME QUE LEES Y TE DIRE QUIEN ERES
(Artículo de 1922)



     Pero...¿es verdad que este pueblo, o mejor, aquella exigua minoría de este pueblo representativa de su cultura, no tiene otra suerte de curiosidades y preocupaciones de orden intelectual que las que atañen al comadreo político de todos los días y al monótono anecdotario policial y social que componen los chismes de vecindad?
     Yo mismo, que a fuer de realista paso por un monstruo de pesimismo ante los ojos de más de un amigo romántico, me resistía a creerlo; pero son tantos ya los que me dicen: "No escriba usted sobre tal cosa, no trate usted tal asunto", basándose en que aquí las gentes no gustan de leer sino lo de pura actualidad local, que ya empiezo a dudar de si tendrá razón, de si será o no será verdad que para casi todos nuestros conciudadanos el mundo entero, o todo lo que interesa del mundo, está contenido en el cuadrito borroso y anodino de nuestra minúscula vida insular.
     Pase que la masa, la pobre masa humana usufructuaria de toda miseria, ignorancia y dolor, no alcance a penetrar, en su oscura visión de las cosas, más allá de sus urgencias económicas y de sus informes e infantiles aficiones: hipódromo, cine, base-ball, trompadas, el último robo o asesinato, lo que dijo o no dijo el político tal o cual. etcétera. Pero que la legión de los que, por encima de la masa, con mejores oportunidades que ella, representan el coeficiente más alto de nuestra mentalidad sea también tan carente de sensibilidad para lo exterior que no se asome jamás por encima de nuestras menudas luchas y de nuestros escasos y pedestres deportes y amenidades, para atisbar la actualidad viva, dramática, profundamente universal y humana, tal como va desenvolviéndose en el vasto escenario mundial, francamente, es cosa ésta que, ni aún siendo como soy un concienzudo convencido de la frivolidad criolla, me resigno a creer.
     Porque, ¿qué pensar entonces de nosotros? ¿qué pensar de unas gentes leídas y escribidas que limitan voluntariamente su horizonte mental a las minúsculas proporciones de nuestro peñón nativo? ¿qué fibras tan     bastas entraron en nuestra conformación fisiológica que nos permiten vivir en tal apartamiento de la vida que miremos con indiferencia a la interpretación del problema humano que nos da el artista, el sabio, el político, el agitador, el hombre, en fin, que en otros puntos del globo se mueve en tal o cual dirección, afronta tal o cual peligro, enuncia tal o cual principio, propaga ésta o aquella doctrina, realiza ésta o aquella acción noble o innoble, y forma con sus pensamientos o sus obras ese vario, alucinante espectáculo de la vida universal...? ¡Oh, el perenne zumbar del río tumultuoso e inmenso que nos viene de Londres, de París, de Berlín, de Moscú, de New York, de toda grande conglomeración de voces --imprecaciones, amonestaciones, ayes, cánticos...--, en que detona el ansia de expresión de toda esencia humana! ¿Cómo ser hombre de este siglo y sustraerse a la atracción irresistible de ese gigantesco torbellino en cuyas ondas, en todas y cada una de cuyas ondas, hay algo nuestro --una idea, un sentimiento, un anhelo, una predilección, un rencor, o un amor-- que a cada instante puede sobrenadar o hundirse para siempre?
     Dime con quién andas y te diré quién eres, dice el viejo refrán. Pero yo diría mejor, porque se roza con un aspecto más íntimo y revelador de nuestra personalidad: Dime qué lees, dime qué asuntos atraen tu curiosidad, dime las proporciones del escenario que monopoliza tu atención, y yo te diré sin vacilar quién eres. Yo te diré si vives o si no vives, si eres un ser real, un verdadero hombre de hoy, de este siglo, o si simplemente eres una sombra con engañosas apariencias de realidad.
     ¿Vives, eres verdaderamente un ser real? Pues entonces todo tú estarás absorto en la contemplación del gran drama del esfuerzo y de la cultura humana en que persigues anheloso como una proyección, como una vislumbre, como un relámpago de lo que hay en tí de íntimo y personal, que vale tanto como decir de eterno y universal. Si vives, tu curiosidad te arrastrará cada vez más lejos de la plaza de tu pueblo. Ahora resbalarás en trineo por las estepas polares con el último explorador, y en seguida te sentirás sorprendido en un frágil aeroplano sobre los Alpes o sobre los Andes, y luego asistirás a la apertura solemne de unas conferencias, para ir después al estreno de un drama, o a un salón de arte donde se exhibe la última maravilla, o a un concierto, o a la cátedra donde un sabio (¡Einstein!) expone su revolucionaria teoría de la relatividad, o a un parlamento, o una fábrica, o una cárcel, o un mitin, o cualquiera, en fin, de los innumerables aspectos que reviste la actualidad humana.
     Pero...tuerces el gesto ante la página del periódico que te trae la repercución última del latido de tu propio espíritu (que son términos equivalentes espíritu y universalidad), y te niegas a abrir los ojos para otra cosa que no sea la ramplona e inexpresiva película del suceso o chismecito local, y ya te nos has dado a conocer, ¡picarón! No eres más que una sombra, un muerto, porque careces de toda lumbre espiritual, que es la que nos ilumina y nos enciende con el fuego misterioso de la vida. "Pero es que ¿no lo ves? ando, como, duermo, me agito en tal o cual sentido, por consiguiente"... Por consiguiente, estás muerto, no has vivido nunca. Porque esa vida de que hablas es vida animal: comer, andar, dormir, hablar, rumiar... Y no es esa la vida, no es esa la polarización de la esencia humana en una figura individual. Podrás convencernos de tu realidad si nos aseguras que eres un caballo, o un cangrejo, o un buey. Pero persona, lo que se dice una persona sensible y pensante, eso... ni lo has sido ni lo serás nunca.




VOCABULARIO




  1.Exigua= Pequeña, escasa, reducida.

  2.Comadreo= Chismorreo.

  3.Anecdotario= Conjunto de sucesos irrelevantes o sin importancia.

  4.A fuer de= En razón de, en calidad de.

  5.Borroso= Confuso.

  6.Anodino= Insustancial, banal, insignificante.

  7.Insular= De una isla o relativo a ella.

  8.Usufructuaria= Dícese del que recibe el producto de cualquier cosa.

  9.Legión= Número indeterminado de personas.

10.Coefeciente= Factor o elemento sobresaliente de la inteligencia.

11.Pedestres= Vulgares, corrientes, incultos, ordinarios.

12.Frivolidad= Superficialidad, trivialidad, futilidad.

13.Leídas y escribidas= No es errata ni error. Es juego linguístico del autor para reforzar la expresión.

14.Bastas= Burdas, groseras, toscas, sin pulimento.

15.Se roza= Que tiene semejanza o conexión con otra.

16.Ramplona= Vulgar, chabacana, trivial.

               


jueves, 14 de febrero de 2013

ACERCA DEL AMOR







ACERCA DEL AMOR
 (Fragmento del artículo de 1917 Acerca del Amor)

     En nada de este mundo se ha disparatado más delirantemente que en lo tocante a la universal pasión que hizo de Romeo un memo y un asesino vulgar de Otelo.
     Yo creo que la intensidad de esta pasión está siempre en razón directa de nuestra animalidad e inversa de nuestra espiritualidad. A mayor predominio del elemento instinto, del elemento animal en nosotros, mayor amor. Para elevarse a la exaltación romántica de que se han nutrido tanto el verso y el teatro, no es necesario ser cumbre en ninguno de los atributos que dan realce a la personalidad humana: basta ser macho y vivir en un régimen social tan idiota como el presente que, después de embellecer y ensalzar y poner por las nubes, desde la escuela, al amor, lo encarcela y lo amarra y lo ahoga.
     En la mayoría de los casos, decir pasión exaltada y romántica es lo mismo que decir hambre, hambre de saciar, hambre de explayar un instinto, un poderoso instinto animal aherrojado.
     Mátese esta hambre, quítese esta secular hambre de enmedio, y el amor se acabará, y sólo quedará esa refinadísima y delicadísima flor de la espiritualidad humana que se llama amistad.





VOCABULARIO




  
  1.Disparatado= Que se ha dicho o hecho una cosa fuera de razón.

  2.Tocante= Referente a, respecto a.

  3.Memo= Tonto, simple, mentecato.

  4.Poner por las nubes= Colocar en un lugar muy prominente.

  5.Hambre= Deseo ardiente de una cosa.

  6.Saciar= Satisfacer en las cosas del ánimo.

  7.Explayar= Hacer que algo ocupe más lugar o tiempo.

  8.Aherrojado= Oprimido, subyugado, avasallado.

  9.Flor= Lo más escogido de una cosa.




lunes, 11 de febrero de 2013

LOS JUEGOS FLORALES




LOS JUEGOS FLORALES
(Artículo de 1922)



     Señores, por Dios santo, vamos a dejarnos ya de los juegos florales. Es horrible que no tengamos otro entretenimiento, otra forma de expresión de nuestra actividad mental, que esa de los infantiles concursos para saber si los versos de Juanito son o no mejores que los de Periquito. Hace ya más de dos o tres meses que nos estamos dando matraca los unos a los otros con el certamen tal o el certamen cual, y, si sigue este vértigo de las poesías premiadas, temo que cualquier día ocurra una desgracia, dado el encono que estas ridículas competencias jilgueriles van despertando entre los concursantes y sus partidarios.
     ¿Hasta cuándo viviremos ignorando, o pareciendo ignorar, que un premio de certamen, así sea adjudicado por los Siete Sabios de Grecia, no le añade ni le quita nada a ningún poeta? Los grandes, los verdaderos creadores de poesía, los Hugo y los Verlaine, los Whitman y los Lee, los Shellys y los Browning y los Dante y los Goethe, no fueron nunca consagrados en ningún certamen. Todo creador --y no merece el nombre de poeta quien no lo sea-- es un renovador, y todo renovador es un rebelde, uno que disiente de las normas consagradas, y no hay que decir la suerte que aguarda a todo rebelde ante todo tribunal jurídico o político o literario. ¿A qué, pues, este afán de consagración académica oficial, solemne que devora a nuestros portaliras puertorriqueños? ¿No es cosa de chicos, cosa indigna de quienes aspiran a ejercicio tan alto y tan serio de sus facultades, ese torneo vanidoso en que quiebran lanzas, no por esta o aquella causa o empresa de honda significación para nuestro bienestar, desarrollo o progreso, sino por el diploma o la medalla o la flor que nos declara, como a los niños, notables o sobresalientes por encima de los demás? El pavonearse en el Ateneo o en un teatro ostentando un premio de éstos, ¿no ofrece motivo al filisteo, al filisteo infeliz que sólo vive en su negocio y su barriga, para acentuar su desdén por nosotros, los cultivadores de las letras, ante un pugilato de vanidades pueriles que habla tan desfavorablemente de nuestra seriedad?
     --Pero entonces, si no hacemos versos y nos disputamos por ellos, ¿qué vamos a hacer, hombre de Dios, en este batatal donde sólo se oye hablar del alza y baja en la caña y del Gobernador? ¿qué vamos a hacer para no aburrirnos hasta la desesperación?-- me preguntarán.
     ¿Qué vamos a hacer? Hagamos versos, si ello es la forma de expresión que nos viene más fácil; hagamos versos y disputemos por ellos y llenémoslo todo del rumor y alboroto de nuestras recitaciones y debates --que al fin ello es pensamiento y el pensamiento es la más fuerte y noble palpitación de la vida-- pero matemos, por Dios, dentro de nosotros el gusanillo de la pueril vanidad que hace endémicos en Puerto Rico, más que en ningún otro punto de América, los pánfilos y estériles certámenes que sólo conducen a la grotesca exhibición de una medalla o un diploma.
     ¿Tenemos, a pesar de todo, vanidad y deseamos resonar e imponernos a la atención pública por el brillo de nuestras producciones? Pues busquemos la única consagración que vale la pena, la única digna de hombres de madurez mental: la del público. Que siempre es en definitiva el público el que por encima y a despecho de jurados y laudos y academias hace y deshace reputaciones y formula y rectifica juicios sobre nuestra producción.
     Poetas, trovadores, gentes de vibración que sentís en el alma un soplo, toque o resplandor de universalidad, de eternidad: declaremos la guerra a la muerte y, por consiguiente, a esos pocitos de agua estancada que, como los juegos florales, y todos los demás ejercicios de ingenio que no pasan de la categoría de juegos, sólo sirven a lo sumo para darnos el débil reflejo de actitudes y modos y normas de épocas pretéritas. Si es que tenéis sol en el espíritu, salid de los circulitos donde sólo están bien las lamparillas, y verted vuestra luz donde se necesita, en el bosque, en el sagrado bosque que llamamos pueblo, en cuyo seno oscuro y trágico hay tanta humanidad jadeante y extraviada que pide orientación.




VOCABULARIO




  1.Juegos florales= Concurso poético con premio de flores simbólicas para el poeta vencedor.

  2.Dando matraca= Insistencia molesta en un tema o actividad.

  3.Vértigo= Excesos en la actividad de una persona o colectividad.

  4.Siete Sabios de Grecia= Título dado por la tradición griega a siete antiguos sabios griegos de alrededor del 620-550 a. C. y que incluía tanto a filósofos como a estadistas o legisladores.

  5.Hugo= Víctor Marie Hugo (1802-1885), fue un poeta, dramaturgo y escritor romántico francés.

  6.Verlaine= Paul Marie Verlaine (1844-1896), fue un poeta francés perteneciente al movimiento simbolista.

  7.Whitman= Walt Whitman (1819-1892), fue un poeta, ensayista y periodista estadounidense.

  8.Lee=Nathaniel Lee (1653-1692), fue un poeta y dramaturgo inglés.

  9.Shelly= Percy Bisshe Shelly (1792-1822), fue un ensayista y poeta romántico inglés.

10.Browning= Robert Browning (1812-1889), fue un poeta y dramaturgo inglés.

11.Dante= Dante Alighieri (1265-1321), Fue un poeta italiano. Su obra maestra es La Divina Comedia.

12.Goethe= Johann Wolfgang Goethe (1749-1832), fue un poeta, dramaturgo y novelista alemán. Su obra maestra es el Fausto.

13.Quiebran lanzas= Que salen en defensa de algo.

14.Filisteo= Se aplica a la persona que es vulgar, tiene escasos conocimientos y carece de sensibilidad artística o literaria.

15.Vanidades pueriles= Dícese del envanecimiento, propio de niños, por cosas triviales y sin importancia.

16.Matar el gusanillo= Se usa para indicar que se anule el deseo de hacer algo.

17.Resonar= Mencionarse, oírse o popularizarse.




martes, 5 de febrero de 2013

NOTAS TEATRALES (3)



NOTAS TEATRALES (3)
(Artículo de 1922)



     En esta semana que arbitrariamente cierro hoy --31 de mayo-- no ha ocurrido nada en los teatros de la ciudad que merezca los honores de una reseña, ni siquiera una leve mención.
     Películas, películas, películas... Una todas las noches en cada uno de los mil y quinientos teatros y teatrillos de San Juan. Y todas, todas, repitiendo ¡ay Dios! el mismo insípido cliché. Juan el bueno, el inmaculado, el héroe --que para ser tal héroe ha de tener forzosamente la fuerza de un toro y dar unas bofetadas de a muerte-- y Pedro el malo, disputándose ambos una bonita muchacha que invariablemente resulta ser la hija de un millonario. No hay que decir que la disputa acaba siempre con el triunfo de Juan el bueno y la caída por un precipicio o la entrada en la cárcel, de Pedro el malo, quien, a pesar de lo astuto, marrullero y terrible que es, no gana una nunca.
     En la vida, el malo, el egoísta, el que arteramente y sin escrúpulo alguno vende y traiciona y embauca al espíritu santo para redondear una fortuna, acaba indefectiblemente por salirse con la suya, porque cualquiera que tenga ojos en la cara sabe que vivimos dentro de un sistema social que premia al pícaro y joroba al honrado, siempre, claro está, que el pícaro opere en grande, al por mayor, porque, si opera al por menor, va a la cárcel...
     Pero ¡ah! en el cine es otro cantar; en el cine no vale que el malo derroche su egoísmo y su astucia en toda suerte de hazañas depredatorias de esas que acá en el mundo llevan al millón. No, al malo no lo salva ni Murcia en ese mundo, babosamente cándido, de las películas.
     Pero lo raro es que siendo esto así, sabiéndose de antemano lo que ha de pasar, a saber, que el bueno se casará con la hija del millonario y al malo lo partirá un rayo, pueda existir el menor asomo de curiosidad en el ánimo de los espectadores. Pues no sólo existe esta curiosidad en un grado considerable, sino que cuando, por una extraordinaria curiosidad, se trae a la pantalla alguna trama con sentido común en que se rompe el abominable cliché del malo y el bueno y el "happy ending", las gentes salen del teatro cariacontecidas y renegando tanto como si les hubieran robado el dinero.
     Hay otro cliché, no menos mecánico y resobado. El de la mujer cuyo marido se consagra demasiado a sus ocupaciones --científicas, artísticas o mercantiles-- y a la cual el tedio conduce a los brazos de un amante, que casi siempre es un virtuoso del violín, y la conquista en un periquete con unas cuantas fiorituras. Poco después el violinista se cansa y la abandona (llevándose muchas veces las joyas y dejándola sin más que lo puesto). Rueda que te rueda la mujer por tugurios y cafés cantantes, hasta que un día la casualidad hace que averigüe que su hijito (que había quedado al cuidado del marido abandonado) está gravemente enfermo. Y... ya saben ustedes el final: llegada de la madre, restablecimiento fulminante del niñito, gratitud del marido, sorpresa, explicación, lágrimas, perdón... y el condenado besito de marras como remate.
     Y esto se lo traga la gente, no sólo sin chistar sino regodeándose, todos los días del año. Y cuando se le altera el cliché se encabrita y brama de indignación. Y todo este abismo de candor, toda esta ausencia de sentido estético y de sentido crítico, teniendo lugar en el siglo veinte, en el seno de multitudes cuya vida civilizada data de Roma y de Grecia. ¡Ay Dios, ay Dios, qué atrocidad!




VOCABULARIO




  1.San Juan= Ciudad capital del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

  2.Cliché= Idea demasiado repetida.

  3.Marrullero= Que pretende engañar con astucia y halagos.

  4.Arteramente= De modo astuto, sagaz, taimado.

  5.Embauca= Engaña o estafa.

  6.Redondear= Sacar provecho de algo.

  7.Joroba= Que fastidia, que le causa daño.

  8.Hazañas depredatorias= Dícese de los robos, pillajes o saqueos.

  9.Curiosidad¹= Deseo de saber o averiguar algo.

10.Curiosidad²= Rareza, excepción, extrañeza.

11.Asomo= Indicio, señal o manifestación de alguna cosa.

12.Cariacontecidos= Con semblante triste, turbado o atribulado.

13.Periquete= Espacio de tiempo muy breve. Instante, santiamén.

14.Fiorituras= Adornos al ejecutar un instrumento musical.

15.Regodeándose= Regocijándose, deleitándose, divirtiéndose.

16.Encabrita= Que se indigna, enoja o irrita muy fuertemente.

17.Abismo= Dícese de las cosas inexplicables, incomprensibles.

18.Candor= Candidez, ingenuidad, inocencia.




miércoles, 30 de enero de 2013

ANTE LOS REYES




ANTE LOS REYES
(Artículo de 1920)




     El otro día la Prensa Asociada nos obsequió con una noticia cablegráfica estupenda. Decía la tal noticia que la Reina, que Su Majestad la Reina de España, con ocasión en que paseaba en automóvil por las calles de Madrid, viendo pasar a un señor sacerdote que iba a pie conduciendo el viático para un obrero que se moría, salió de un salto del lujoso carro, e hizo que el sacerdote ocupase el regio asiento, marchando después a pie hasta la casa del enfermo.
     Leído este cable, he hecho todo lo posible por conmoverme, porque es seguro que la Prensa Asociada lo escribió para eso, para que nos quedáramos atónitos ante el caso como ante un fenómeno nunca visto. Pero por más empeño que he puesto, no he logrado que se me conmueva ni una sola célula del cuerpo; es más, aunque sea con cierta verguenza, confieso que he cometido la irreverencia de reírme. Y puesto ya en el trance de las confesiones, ¿por qué no decirles que todavía me sigo riendo?
     La Reina es mujer, mujer simpática si uno la va a juzgar por los retratos. Y yo ante toda mujer, como no sea un basilisco, me siento fuertemente inclinado a la bondad. Pero ¡por los clavos de Cristo! yo no puedo dar con la manera de tomar en serio, como un gran acontecimiento digno de correr en los signos del cable por todo el mundo, la simpleza de haber realizado la Reina un mero acto de cortesía. Si la cortesía fue para con Dios, representado en el viático, o fue para con el sacerdote, no tengo yo tan mal concepto de la buena crianza de los reyes que me quede estupefacto al verles procediendo con la cortesía o bondad que está al alcance de cualquiera otro simple mortal propietario de un automóvil. Aquí mismo en Panamá ¿cuántos no hacen todos los días con sus automóviles el uso galante para con Dios o cualquier prójimo distinguido que hizo la Reina sin que corra nadie haciendo aspavientos a las oficinas del cable? Si los reyes, que no hacen otra cosa en su vida que dedicarse a actos de ceremonia y relumbrón, no sirvieran ni siquiera para mostrar cortesía en determinados casos, ¿qué habría que pensar de ellos?
     ¡Válgame Dios! ¿Hasta cuándo viviremos tan deslumbrados por el brillo de dublé de las coronas y los ringorrangos oficiales, que cualquier gesto trivial que haga un rey nos parezca un acontecimiento extraordinario? ¿Por cuánto tiempo viviremos todavía tan sometidos al bárbaro fetichismo de los títulos y realezas que haya de salirnos a recordar que un rey o reina es una persona como otra cualquiera, y que, de cada cien reyes que han cruzado por la historia, noventa por lo menos eran unos perfectos mentecatos que valían mucho menos que su cochero?
     ¡Hacer aspavientos y ocupar el cable para comunicarle al mundo que la Reina le cedió su carro al viático! ¿Dónde está la hazaña? ¿Porque se condolió de que el cura iba a pie? Son tantos, tantísimos los que marchan a pie, y a veces cojeando y arrastrándose por la imposibilidad física, que si fuéramos a creer en la tal condolencia, lo que verdaderamente habría que admirar sería el que, en una ciudad como Madrid, donde hay tantos pobres y cojos y ciegos y lisiados de todas clases que rastrean trágicamente sobre el polvo de las calles, la Reina a estas horas no se hubiera resuelto a desprenderse de sus muchos carros para donárselos piadosamente a los más necesitados de entre estos lamentables despojos humanos, que no sólo carecen de todo vehículo sino que ni siquiera disponen de sus propios pies.
     Pero lo grande es que estas cosas haya que apuntarlas todavía en el siglo XX, cuando ya el oficio de rey va haciéndose tan duro, tan precario y hasta tan grotesco en el seno de una humanidad que acaba de tirar por la ventana a tantos zares, káiseres, constantinos y demás ejemplares de una fauna arcaica y casi extinta, que el espectáculo de un rey, más que a infantiles gestos admirativos, debiera movernos a esa mezcla de ironía y de compasión que inspiran los muñecos cuando les vemos ya hechos guiñapos en las manos destructoras de los niños.




VOCABULARIO




  1.Prensa Asociada= Es una agencia de noticias fundada en 1846 con sede en los Estados Unidos.

  2.Viático= Se refiere a una pequeña procesión en que el sacerdote lleva la Sagrada Comunión hasta la residencia misma de un moribundo.

  3.Regio= Real= Perteneciente al rey.

  4.Atónitos= Pasmados o espantados de un suceso raro.

  5.Basilisco= Persona furiosa o dañina.

  6.¡Por los clavos de Cristo!= Expresión coloquial para rogar a alguien encarecidamente.

  7.Relumbrón= Se dice de las cosas que pueden producir gran impresión, pero de escaso valor.

  8.Dublé= Plata dorada. Dícese de lo que tiene apariencia de algo, pero no es.

  9.Ringorrangos= Adornos superfluos y extravagantes.

10.Fetichismo= Idolatría, devoción, veneración excesiva.

11.Mentecatos= Tontos, necios, idiotas.

12.Aspavientos= Demostración excesiva de espanto o admiración.

13.Apuntarlas= Señalarlas, indicarlas, mencionarlas.

14.Precario= Inseguro, inestable, arduo.

15.Grotesco= Ridículo, extravagante, absurdo.

16.Zares, káiseres, constantinos= Transformación en comunes de los nombres propios de los reyes o de sus títulos.

17.Guiñapos= Trapos rotos, jirones de tela.



jueves, 24 de enero de 2013

EL PORVENIR DEL VERSO METRICO




EL PORVENIR DEL VERSO METRICO
(Artículo de 1918) 



      Ahora, en estos días de universal agitación en que tantas cosas se renuevan, no estaría mal que pensásemos y debatiésemos serenamente la interesante cuestión de si debe o no debe seguirse teniendo al verso métrico, a la llamada forma poética, como una seria y refinada modalidad o expresión artística.
     Por lo que a mí toca, declaro que empecé por ser un gran aficionado a ellos --a los versos-- y que más de una vez caí en la tentación de hacerlos; pero cada día me convenzo más de que, hoy por hoy, son un verdadero anacronismo, un mero juguete impropio de la madurez de pensamiento a que hemos llegado.
     Antiguamente, en los tiempos heroicos,  místicos y caballerescos, ciertas emociones, ciertos motivos pasionales y de pensamiento eran cosa tan extraña, tan lejana, tan inaccesible a la ruda sensibilidad y a la tosca imaginación del hombre de entonces, todo exterioridad, que era preciso para comunicarlas, para plasmarlas de modo que no pareciesen ridículas, el hacerlas música, el darles la solemne y enfática resonancia del himno, del poema, de la frase retocada y transfigurada por el metro y por la rima. Todo organismo humano de selección, todo hombre que veía más y sentía mejor que el común de sus semejantes, puesto que no podía hablar, de aquello que veía o que sentía, con sus contemporáneos, porque el nivel cultural de estos era demasiado bajo para que lo comprendiesen, cantaba. Cantaba al principio, en los tiempos del rapsoda, acompañándose materialmente de una lira, laúd, u otro instrumento musical semejante. Y por la música, por el hechizo y solemnidad de la música, alegre o plañidera, era que la tosca red nerviosa del oyente llegaba a vibrar. Después, ya no fue necesario el acompañamiento material de un instrumento, pues a la música de éste sucedió la rima, y poco a poco, a medida que se hacía más amplia la visión del hombre, el verso fue emancipándose más de este elemento de la música y acercándose a la palabra hablada. Hoy, por fin, con Whitman, con Verhaeren, con los versolibristas de ambos continentes, vemos que el verso a alcanzado el límite máximo de la emancipación. Se ha emancipado de toda traba, del metro, de la rima, de la ornamentación retórica y del énfasis, y sólo aspira a una musicalidad interior, que radica más bien en la idea, en el motivo, que en la frase. El verso, pues, se ha espiritualizado, ha dejado de impresionar el oído para ir derecho al alma y sacudirla. Pero al llegar a este grado de elevación, al culminar en esta cima de espiritualización, ¿cómo escapar a la idea de que ésto mismo, que parece libertarle y depurarle de toda broza, lo ha conducido fatalmente a la muerte? Si ya no necesita ni de la ornamentación retórica, ni del énfasis declamatorio, ni de la musicalidad exterior que le suministraban el metro y la rima, si se ha purificado tanto que ya no necesita de ningún artificio para cumplir su objeto, ¿qué diferencia esencial es posible encontrar entre el verso y la prosa? Aunque parecía que la prosa estaba abajo, en la zona de lo concreto y de lo pesado, el caso es que, a medida que hemos ido ascendiendo en la evolución poética, nos hemos ido acercando sin saberlo a la prosa y ya hoy no hay fronteras entre ambas formas de arte y ambas constituyen una sola cosa. ¿Qué son al fin y al cabo todas las bellas artes? Medios de expresión, caminos que escoge el espíritu humano para abrirle paso a su ansia de comunicación, a su fiebre de realización. ¿Y qué matiz del pensamiento y qué temblor del sentimiento no caben hoy dentro de la prosa? ¿Qué de extraño tiene, pues, que el verso se haya hecho prosa, o más bien, que la prosa haya ido extendiendo su zona de influencia hasta abarcar el verso? ¿Qué de extraño tiene que para el hombre de hoy, cerebral, maduro, evolucionado en su sensibilidad y en su pensamiento hasta Ibsen, hasta Anatole France, hasta Shaw, haya perdido el verso su prestigio de antes, quedando poco a poco reducido a la categoría de mero juguete con que todavía se entretienen los que, no teniendo nada grande, ningún mensaje nuevo que decirle a la humanidad, se consagran a la tarea pueril de limar frases y buscar concordancias y armonías de orquestación para seguir cantando cosas viejas y obvias, como la hermosura de los ojos de la amada, o la obscuridad de la noche, o la atracción de los abismos, o la fatalidad de la muerte, o la melancolía de las despedidas, o de la primera cana de los treinta años? ¿Qué espíritu selecto y grande de hoy, sacudido de ansia de expresión, ansia que no pueden sentir sino los que vienen a pelear, a reformar, a quemar con los rayos de una nueva verdad, apela al verso, al renglón corto y a la frase pulida, rítmica y melódica del verso? Nadie, nadie que represente un paso más en la evolución humana, en la escala de valores psicológicos, nadie que sea artista, y artista no es en realidad sino el creador, o sea el explorador, el que excava el misterio, lo ignoto, la noche del enigma universal para extraer algo no conocido o presentido antes que él; nadie que sea verdadero artista hoy le comunica su secreto al verso, que le obliga a vencer mil dificultades de mera técnica, de mero artificio, y que desvía, cuando no debilita, su fuerza de expresión. El verdadero creador tiene impaciencia, furor de comunicación, de irradiación de su verdad. Y lejos de detenerse a componer y retocar y a adornar su instrumento de expresión que es el lenguaje, sólo quiere limpiarle, desnudarle de toda ornamentación, volverle tan sencillo, tan agudo, tan certero como la punta de un puñal.Todo el que tiene algo que decir no se preocupa en escoger ésta o aquella forma de decir, sino que lo que quiere es escoger el camino más recto, el más corto, el más libre de dificultades para llevar su mensaje, y de ahí viene que, no sólo se ha desechado el verso, sino que también la prosa arquitectural de antes se ha aligerado, se ha desceñido sus vestiduras galanas y cada día se hace más sencilla, esto es, más intensa, más rápida y directa la comunicación espiritual entre el creador y el oyente.
     ¿Que hay hombres notables que todavía hablan en verso? Sí; lo mismo que hay todavía, aquí y allá, hombres románticos que se baten a la usanza caballeresca, lo cual no prueba que estemos todavía en la edad caballeresca. Quedan, sí, y quedarán por mucho tiempo hombres que canten sus ideas y emociones, pero es lo cierto que la edad del poeta en verso métrico está pasando ya. La humanidad está vieja, y los versos de antes le van pareciendo cosa de juguete demasiado insípida, demasiado infantil.




VOCABULARIO



  1.Anacronismo= Cosa impropia de las costumbres o ideas de una época. 

  2.Ruda= Tosca, burda, rudimentaria, sin pulimento.
  
 3.Tosca= Inculta, sin pulimento ni enseñanza.
  
 4.De selección= De condiciones superiores.

 5.Rapsoda= Persona que en la Grecia antigua iba de pueblo en pueblo cantando trozos de poesía.

  6.Lira= Instrumento musical antiguo de varias cuerdas.

  7.Laúd= Instrumento músical de cuerdas.

  8.Hechizo= Dícese de lo que cautiva, suspende, embelesa.

  9.Plañidera= Llorosa y lastimera.

10.Broza= Conjunto de cosas inútiles que se dicen de palabra o por escrito.

11.Ornamentación retórica= Uso de lenguaje rebuscado para embellecer la expresión.

12.Pueril= Cosa de niños, trivial, sin importancia.

13.Arquitectural= Muy ostentosa y complicada.

14.Aligerado= Que se ha hecho menos compleja.

15.Desceñido= Que se ha despojado de alguna cosa.

16.Galanas= Bien adornadas.