martes, 25 de agosto de 2020

COMERCIANTES Y AGRICULTORES





COMERCIANTES Y AGRICULTORES
(Fragmento del artículo de 1916 Murmuraciones de la Isla)


     ¿Pero en Puerto Rico hay comerciantes? ¿Pero en Puerto Rico quedan todavía agricultores? ¿Pues qué hacen estos comerciantes y agricultores que no han mandado ya a Washington 200 mensajes desesperados pidiendo que nos declaren independientes? Porque está bien que el que no tiene intereses mercantiles o agrícolas que defender, transija con lo que hay o con lo que ofrecen, pero no se explica que se crucen de brazos nuestros agricultores y comerciantes y dejen que los demás vayan y vengan, y hagan y deshagan sin decir ellos esta boca es mía, como si realmente la cosa no fuera con ellos. Y sí va con ellos. Sí que va con ustedes, amigos agricultores y comerciantes. ¿Por qué? Pues porque está más claro que la luz que aquí el comercio americano acabará en unos cuantos años más con el comercio puertorriqueño, y está más claro todavía que los productos de la agricultura puertorriqueña no tendrán nunca la ayuda, atención y protección oficial  y exclusiva de los Estados Unidos. ¿Y qué medio de salvación puede tener un pueblo agrícola cuyo gobierno no pueda ocuparse en abrirle mercados y buscarle precio a sus artículos en el mundo?
     Si la soberanía americana significa para ellos, para nuestro comercio y nuestra agricultura, una muerte segura, a plazo corto o largo, ¿cómo no salen? ¿Dónde se esconden que no han venido ya a defender el sagrado derecho que tienen a la vida, ellos con mejor título que nadie, puesto que le sirven de alimento a un millón trescientos mil puertorriqueños? Una de dos, señores comerciantes y agricultores: o sois suicidas, deliberadamente suicidas... o sois unos brutos de remate, más brutos que un par de zapatos número 50 o una yunta de bueyes.




VOCABULARIO  CONTEXTUAL



  
   1.Transija= Que consienta en parte con lo que no se cree justo o razonable.
     
  2.Título= Causa, razón, motivo.
   
  3.Brutos= Necios, incapaces, que obran como faltos de razón.

  4.De remate= Coloquialmente se usa para intensificar la expresividad de ciertas voces despectivas.





viernes, 14 de agosto de 2020

UNA VERGUENZA NACIONAL

 


UNA VERGUENZA NACIONAL

(Artículo de 1914)
      
     Cosas verdaderamente coloradas están pasando en Colorado. De resulta de una huelga de mineros comenzada hace más de siete meses, en la mañana del día 20 de abril, informa un periódico, treinta y tres muertos, muchos de ellos mujeres y niños, se encontraban tendidos cerca de Ludlow, pequeño pueblo del sur de dicho Estado. La casa principal de los huelguistas apareció, también en dicho día, reducida a cenizas. Y dos mujeres y once niños aparecieron, además, carbonizados, en el sótano de la casa de uno de los de la huelga.
     Pero lo más extraordinario no ha sido sólo esta hecatombe, esta bárbara hecatombe  de niños y mujeres en plena paz. Lo más extraordinario, lo más abominable del caso es la clase de personas que perpetraron tan innoble hazaña. Estas personas fueron los milicianos, la fuerza militar del estado, llamada al campo de la huelga por las autoridades civiles, aparentemente para velar por el orden, y, en realidad, para echársele encima a la huelga, y acorralarla, y amordazarla, y vencerla de cualquier manera.
     A pesar de que Colorado es uno de los estados donde se ha progresado más políticamente, pues tiene ya referéndum, iniciativa y recall, como para demostrar que dónde y mientras manda Don Dinero no hay embelecos democráticos que valgan, la compañía explotadora de las minas, en la cual compañía  figura nada menos que ese saco de millones que se llama Mr. Rockefeller, era y es dueña y señora de la maquinaria administrativa y judicial de los dos condados donde opera. Y es claro: la milicia reclutada por el gobernador (y pagada por la compañía) se puso en marcha, y los pobres huelguistas, perseguidos como fieras, cazados como indios, han pedido socorro con gritos tan desesperados y tan persistentes que la nación, al fin, se ha conmovido, y el ejército regular ha tenido que llegar volando al teatro de los trágicos acontecimientos para desarmar a los feroces milicianos. Y conste que estos informes no los he tomado de periódicos socialistas, sino de muy respetables periódicos y magazines burgueses.
     Y ahora viene la consiguiente interrogación de boca de algún lector poco fuerte en geografía: este Colorado que tal espectáculo de barbarie está dando ¿en qué parte del Asia o de África se halla? Pues, este Colorado, señor mío, al que poco le ha faltado para poder brindarnos pintorescos cuadros de canibalismo, no está en Åfrica ni en Asia, sino casi en casa, en la respetable morada de nuestro tutor y maestro, el gran pueblo de los Estados Unidos, pueblo que ha contraído para con la humanidad y la historia la evangélica misión de irnos civilizando poco a poco.
     La prensa de este pueblo evangélico y civilizador está a la hora de ahora tronando en indignación y en horror ante las salvajadas de los milicianos de Colorado. Y mientras esa prensa grande del gran país que nos educa para la vida civilizada truena contra los asesinos de Colorado y llama vergüenza nacional lo sucedido, yo, ¡pobrecito de mí!, siento irresistible comezón de cometer la deliciosa villanía de reírme de las indignaciones de esa prensa y de encontrar bonito que hallan Colorados en el mundo que se conviertan de golpe y porrazo en cosa tan edificante como una vergüenza nacional.
     ¿No están todos los días dándonos matraca con lo de que no tenemos todavía capacidad para el gobierno propio?
     ¿No se nos ha dicho mil veces, al revés y al derecho, en palabras y en actos, que se nos considera inferiores?
     Y esta misma gran prensa del gran pueblo, ¿ha tenido alguna vez algún noble arranque de piedad para la queja de Puerto Rico? ¿No ha visto esa prensa siempre como la cosa más natural del mundo el desdén con que se nos ha tratado? Y este cargante, olímpico desdén ¿no es hijo de la necia idea de los americanos de su enorme superioridad sobre los demás hombres del planeta?
     Pues, cometamos sin miedo la deliciosa villanía de contraer nuestro rostro de muchachos de escuela con la más maligna de las muecas, ante la vergüenza que ha puesto colorada la cara nacional del señor y maestro al saber lo ocurrido en Colorado. Estas vergüenzas nacionales, como otras vergüenzas individuales, vienen muy bien para enseñar, a los que la necesitan, la gran lección de la tolerancia y la humildad con que todo hombre debe tratar y juzgar las palabras y los actos, y las vidas, de los otros hombres de las otras razas





VOCABULARIO CONTEXTUAL





  1.Coloradas= Cosas deshonestas que se fundan en apariencias de razón o justicia.

  2.Colorado= Uno de los 50 estados de los Estados Unidos de América.

  3. De resultas= Por efecto o consecuencia de.

  4.Hecatombe= Matanza, carnicería.

  5.Milicianos= Individuos de un servicio militar.

  6.Referéndum= Acto de someter al voto popular directo las leyes aprobadas o las gestiones administrativas ejecutadas por los representantes del pueblo, para que éste las ratifique.

 7.Iniciativa= Derecho de los ciudadanos fuera de la legislatura para introducir o promulgar una nueva ley mediante votación popular.

 8.Recall= Derecho a la remoción de un oficial público mediante el voto popular.

  9.Embelecos= Embustes, engaños.

10.Saco de millones= Dícese de la persona muy acaudalada.

11.Dueña y señora= Que tiene el dominio absoluto de una cosa.

12.Teatro= Lugar en que ocurre una cosa muy notable.

13.Pintorescos= Dícese de aquello que presenta a la vista una imagen digna de ser pintada. Chocante.

14.Canibalismo= Ferocidad e inhumanidad propia de los salvajes antropófagos (que comen carne humana).

15.Tutor= Defensor, protector, director.

16.Tronando= Hablando, escribiendo impetuosamente contra alguna cosa.

17.Comezón= Desazón que ocasiona el deseo de alguna cosa.

18.De golpe y porrazo= Súbita o prontamente.

19.Dándonos matraca= Importunándonos con insistencia molesta sobre un tema.

20.Cargante= Que causa molestia.

21.Olímpico= Altanero, soberbio.






jueves, 30 de julio de 2020

LOS RATONES Y LOS POBRES

 
 
 
 
 
LOS RATONES Y LOS POBRES
(Fragmento del artículo La Voz de los Ratones de 1912)

     
     Es domingo, cuatro o cinco de la tarde, tengo el lápiz en la mano, y pienso en la peste bubónica. Y de repente, y sin saber cómo ni cuándo, se me ha empezado a meter alma adentro una gran compasión, una inmensa lástima hacia esos pobresitos ratones que tan mal lo deben estar pasando a estas horas.
      Trampas y ratoneras de todas clases, venenos fulminantes, harina de maíz mezclada con yeso para inducirlos a comer y lograr que el yeso se les haga una piedra en el estómago y les produzca cólicos atroces hasta que mueran desesperados... toda una sarta pavorosa de alevosía y crueldades encaminadas a exterminar de raíz miles y miles de inocentes e indefensos animales.
      ¡Qué hondos, qué sombríos y aterradores escondrijos de crueldad muestra el alma del hombre a poco que el miedo la sacuda y la domine!
      Pobres ratones, condenados a expiar con atroces torturas, sin tregua ni piedad, el delito horrendo de estar -ellos también- enfermos de la peste bubónica. Para los que, como yo, reverenciamos la vida- por el gran misterio que en ella palpita- sin establecer diferencias arbitrarias entre la vida del hombre y la vida de los demás seres que comparten con nosotros el dolor y la poesía de este mundo, ¡qué cosa más amarga la persecución decretada para los ratones y los perros!
      Ellos no saben hablar, pero si supieran, ¡cuántas cosas inquietantes y terribles nos dirían!
      Dirían, por ejemplo, que ya que los matamos ahora por la sola razón de que constituyen un contagio para nosotros por su número y su falta de higiene, deberíamos también, para ser lógicos, proceder enseguida a la matanza de los pobres, que son, por sus hábitos y su falta de higiene impuesta por su misma pobreza, tan peligrosos para nuestra preciosa salud como ellos, los ratones y los perros.
      Dirían que, si nuestro instinto de conservación, alarmado por lo inminente y terrible del contagio, puede justificar su exterminio, no hay nada que excuse la salvaje crueldad de los medios de muerte que ponemos en práctica contra ellos. “Ya que nos dais la muerte dirán -o dirían- ellos, dádnosla sin inútil crueldad; dádnosla sin la tortura abominable de quemarnos vivos, de matarnos de sed, de retorcer nuestros intestinos con cólicos infernales. Dadnos la muerte, pero sed clementes, y ya que nos habéis dejado vivir y multiplicarnos a vuestro lado, sacadnos de este mundo suavemente, ahorrándonos tormentos.”
      Dirían más, dirían que si hemos de volvernos contra ellos cada vez que un peligro de plaga nos amenaza, y si consideramos que no tienen derecho, porque son perniciosos, a la vida, deberíamos realizar un gran esfuerzo colectivo, una cruzada universal contra ellos, y de una vez para siempre impedir que haya más inútiles enfermos y perseguidos ratones por el mundo.
      Y como en el mismo caso que ellos se encuentra la legión interminable de pobres, de esos que viven -sin baño y sin aire y sin ningún otro elemento de higiene- hacinados en miserables y pestilentes tugurios, también con ellos, con los pobres, debe rezar nuestra clemente cruzada eliminadora, hasta que de igual modo consigamos, al fin, vernos libres por siempre del pobre.
     Dirían más; dirían:
“¿De qué vale que os hagáis la ilusión de que toda vuestra mal escondida crueldad ancestral, puesta al descubierto en este instante, va sólo contra nosotros -animales de especie distinta a la vuestra- y no va contra los pobres, animales de vuestra misma especie? ¿De qué vale que vuestros bandos furiosos -repletos de alevosías y tormentos para nuestra pobre especie- nada digan contra los pobres? ¿Es que por eso os creéis más compasivos y humanos con ellos? ¿Pero no sabéis que los estáis condenando a muerte, a la más cierta y espantosa de las muertes, dejándoles seguir viviendo hacinados como cosas -sin luz, sin aire, sin agua y sin alimento sano- en sombríos y miserables tugurios? Entre esta muerte, la de los pobres, la que consiste en esperar, sin moverse y sin chistar, en el fondo de la infecta zahurda, la feroz y segura embestida de la peste, y la muerte que nos dais a nosotros, no obstante su abominable crueldad, preferimos ésta, la nuestra, porque es menos lenta, menos saturada de la angustia de la zozobra continua, menos impregnada de la odiosa y malvada hipocresía que os corre por las venas en cada gota de la sangre, de esa sangre de rapiña y de miedo y de brutal ferocidad que lleváis dentro.”




VOCABULARIO  CONTEXTUAL




  1.Peste bubónica= Enfermedad infecciosa, epidémica y febril, muy contagiosa transmitida directamente o por intermedio de la pulga, que es el vehículo entre la rata y el hombre.

  2.Fulminantes= Aplícase a las cosas o a las enfermedades repentinas y por lo común mortales.

  3.Yeso= Sulfato de cal que tiene la propiedad de endurecerse rápidamente cuando se amasa con agua.

  4.Sarta= Serie de sucesos o cosas no materiales, iguales o análogas.

  5.Alevosía= Con cautela para asegurar la comisión de un acto a traición y sobre seguro.

  6.Expiar= Sufrir la pena impuesta.

  7.Palpita= Que tiene tal movimiento que conmueve y agita los ánimos.

  8.Poesía= Cierto encanto indefinible de las cosas que halaga y suspende el ánimo.

  9.Plaga= Daño grave que aflige a un pueblo.

10.Cruzada= Trabajo que se emplea en propagar una idea o en combatir una cosa.

11.Hacinados= Amontonados, acumulados sin orden.

12.Tugurio= Habitación pequeña y mezquina.

13.Rezar= Que está contenido o incluido.

14.Chistar= Hacer ademán de hablar.

15.Infecta= Contagiada, corrompida, pestilente.

16.Zahurda= Pocilga (lugar hediondo y asqueroso).

17.Feroz= Que obra con dureza y crueldad.

18.Zozobra= Inquietud, aflicción, desasosiego.

19.Rapiña= Robo o saqueo que se ejecuta arrebatando violentamente.







viernes, 24 de julio de 2020

PARA MI HIJO





PARA MI HIJO
(Artículo de 1919)

        Cuando vayas a la escuela, hijo mío, se te predicará mañana y tarde que el robo es malo. Pero tan luego caigas de la escuela en el mundo, tardarás poco en darte cuenta, si tienes ojos en la cara, de que hay dos clases de robo...
        Robo a los ricos. Esta clase de robo, ejemplares del cual exhibe todos los días el cine, se considera un crimen, y se persigue y se castiga en todas partes con penas atroces.
        Robo a los pobres. Esta clase de robo, que se practica en grande o pequeña escala a todas horas, no sólo no se considera crimen, sino que a los ladrones que lo practican se les llama, cuando más, especuladores o agiotistas -nombres que han sido hasta ahora muy respetables- y la ley los protege celosamente con toda suerte de códigos, policía y tribunales, y la sociedad los reverencia y los mima, y si antes de morir, o en el momento de morir, han tenido el cuidado de desprenderse de una infinitésima parte del caudal robado en beneficio de una institución pública cualquiera, la nación agradecida lo encontrará todo poco para rendir el debido homenaje a su memoria, en forma de inscripciones, discursos, libros, estatuas, etc., y su nombre será venerado y bendecido como una reliquia por la misma comunidad que saquearon.
     La profesión de ladrón de ricos, además de ser odiada y despreciada, es muy incómoda, mal retribuida, y casi siempre conduce a la cárcel o al cadalso. La profesión de ladrón de pobres, en cambio, no sólo es más fácil y cómoda, sino que está tan bien retribuida, que casi nunca deja de conducir, a los que la cultivan con la debida ferocidad, a la opulencia y el poder.





VOCABULARIO  CONTEXTUAL


  


  1.Especuladores= Personas que comercian y trafican con el fin de obtener beneficios desmedidos.
   
  2.Agiotistas= Personas que se ocupan en la especulación abusiva y sin riesgo para obtener ganancias inmoderadas.
   
 3.Celosamente= Con cuidado vigilante, dedicación, ahínco, esmero.

 4.Mima= Que son tratados con excesivo regalo y condescendencia.
   
 5.Caudal= Hacienda, bienes, y más comúnmente dinero.
  
  6.Cadalso= Tablado que se levanta para la ejecución de la pena de muerte.
               
  7.Ferocidad= Inhumanidad, saña, impiedad.



domingo, 19 de julio de 2020

EL QUESO Y EL RATON






EL QUESO Y EL RATON
(Artículo de 1919) 



     Copio del periódico americano "The Magazine of Wall Street", número de julio 19:

     "Hay muchos hombres --no sólo en New York sino también en otras partes de Estados Unidos-- que quizás no son todavía nacionalmente conocidos, pero que tranquilamente se van labrando una gran carrera para sí mismos. Dentro de cinco o diez años sus amigos, al verlos pasar, dirán: "Yo conocí a Brown cuando él era solamente tal o cual cosa. Ved ahora la posición prominente que ocupa." "Hombres de este calibre están comenzando a hacer sonar sus nombres en los altos círculos cada vez con mayor frecuencia y "The Magazine of Wall Street" se propone presentar esta serie de esbozos de sus carreras que deben ser una fuente de emulación para todos aquellos jóvenes que estén resueltos a conquistar su parte en el período de prosperidad que se ha iniciado para nuestro país."

     Permítame ahora el honorable órgano de su Majestad Imperial la Banca de Wall Street una tímida observación. Esas plazas prominentes para esos jóvenes de ambición de que usted habla, ¿han de ser tantas como tantos sean los jóvenes modelos, los Brown, que se hagan acreedores a tal premio?
     Seguramente que no, ¿verdad? Cada firma o cada casa opulenta podrá tener cabida para uno, para tres, para cinco... para un número limitadísimo, casi infinitesimal. Tenemos, pues, que por cada jovencito modelo, marca mosquita muerta (o sea, hecho a la medida del gusto y conveniencia del principal) que logre entrar por el ojo de la aguja de una tal plaza prominente en perspectiva, habrá mil, diez mil, una legión que -¡claro! por no haber cabida para todos- no tendrá otro porvenir que el de reventar por el camino, convertido por toda la vida en un sufrido y sudoroso y lamentable burro de alquiler.
     Luego... Luego el honorable Magazine de Wall Street debe cambiar de copla, porque ésta está muy vieja (yo se la oí a mi abuelo) y no tratar de hacer tragar a nuestros hijos, a las nuevas generaciones en que está hoy toda la esperanza del mundo, la adormidera esa de la alta posición que les espera si se portan bien, esto es, si extinguen en sus almas toda ansia juvenil, rebelde y generosa, de superación, para plegarse sumisos a los gustos e intereses del principal.
     ¡Oh, la coplita vieja de Wall Street! ¡Cuántos hay todavía que seducidos por ella abdican del supremo orgullo de sentirse jóvenes, y por consiguiente renovadores, y bajan la cabeza, y al paso de buey viejo van macilentamente, anda que anda, rumiando el sueño sanchopancesco de la alta posición, a base única de barriga llena, automóvil y libro de cheques... Es como un ejército de ratas que se viese marchar lúgubremente noche y día, en ordenada procesión, fascinado por la visión de un poquito de queso pendiente de un hilo allá en lo alto de un palo. ¡De un palo siniestro, muy flaco y muy solo, a cuyo extremo ninguna de las ratas -sino una entre mil- ha de llegar jamás!




VOCABULARIO CONTEXTUAL




  1.Wall Street= El término es usado para hacer referencia tanto al mercado financiero estadounidense como a instituciones financieras.

  2.Mosquita muerta= Que afecta (finge) mansedumbre y docilidad.
  
 3.El principal= El jefe, el amo.

 4.Adormidera= Que adormece, acalla, entretiene.

  5.Macilentamente= Tristemente, decaídamente, melancólicamente.

  6.Rumiando= Considerando algo una y otra vez. 

 7.Sanchopancesco. Relativo a Sancho Panza. Que antepone a todo, el provecho, interés o fruto que se saca de una cosa.

  8.Lúgubremente= De modo triste, melancólico, sombrío.

  9.Fascinado= Engañado, alucinado, ofuscado.

10.Siniestro= Funesto, infeliz, aciago.






domingo, 12 de julio de 2020

DIVAGACIONES

  




DIVAGACIONES
(Fragmento del artículo de 1917 Divagaciones)



     No, no existe ¡qué ha de existir! la señora felicidad. Ni es bueno que exista tampoco. Si no ha de existir para todos, es mejor, es muchísimo mejor que no exista. Que no exista, señor, ni para usted, ni para mí, ni para nadie. Ya sé, señor, que usted cree que debe existir para Ud.; porque es Ud. bueno, bueno en el cochino sentido vulgar de esta palabra; en el sentido negativo, en el de no hacer ni decir cosa alguna que le pueda comprometer. Y porque es Ud. así, sórdidamente bueno, y es Ud. hacendosito, es decir, golosito de migajas, y llegó al automóvil y al jardín y a la casa de chillona opulencia, y al respeto servil de sus lacayos, cree Ud. --¿no es verdad?-- que cada cual tiene su merecido, y puesto que Ud. se supo aprovechar mientras los otros perdían su tiempo, a Ud. le toca ahora ser feliz, muy feliz, en medio de la inquietud y el afanar de sus prójimos.
     Pues, no señor, no es así, no es ni será Ud. feliz. Fíjese bien y verá cómo la única efímera ilusión de felicidad a su alcance es más bien vanidad que felicidad. Fíjese bien y verá cómo para sentirse momentáneamente no feliz, sino elevado, en posesión de los medios que conducen a la felicidad, tiene Ud. que inferirse una ofensa terrible a sí mismo, de la cual se avergonzaría Ud. ante sus hijos, suponiéndose tan bestia, tan plebeyamente constituído, tan tosco y tan ciego, tan horrendamente falto de humanidad, que es capaz de gozarse y regodearse comparando todo lo que le sobra a Ud. con todo lo que les falta a los demás. ¿No es verdad, señor, que no es usted tan monstruo que en lugar de apenarse y sufrir se recree y goce comparando todo lo que le sobra a Ud. con todo lo que les falta a los demás? ¿No es verdad, señor, que pasada la primera sensación vanidosa y puesto Ud. a reflexionar, vio Ud. tantos a pie y sin casa y sin ropa, que casi le duelen a Ud. como un reproche muy hondo y muy punzante su automóvil y su mansión y su lujo? ¿Qué clase de hombre tendría Ud. que ser para no sentir la espina de esos reproches, el desasosiego de esa espantable desigualdad entre sus medios y los medios de los demás, la verguenza inconsciente de pasear el hastío de su exceso de nutrición y de lujo por entre tantos seres iguales a Ud., más débiles que Ud. --ancianos, mujeres, niños-- que no tienen ni siquiera lo que tiene en abundancia su perro de Ud.?
     ¡Ay, señor! Son las doce, y recuerdo que al subir esta noche a mi cuarto había un niño durmiendo en el zaguán... ¿No cree Ud., señor, que si en el mismo pueblo y hasta en el mismo mundo donde ese muchacho tiene que echarse a dormir sobre los ladrillos de un zaguán fuera posible la felicidad, esta felicidad sería tan ciega, tan tosca, tan cruel, tan inmunda, que daría espanto verla?
     Donde hay nervios, señor, hay vibración, a tono con el dolor de los demás y es, por lo tanto, imposible la felicidad. Y donde no hay nervios, no puede haber emoción y sin emoción no cabe la felicidad.
     En cuanto a la felicidad fisiológica, la que consiste en comer y en beber y en dormir y en roncar como un cerdo repleto... esa, señor, única que tiene Ud. en sus manos... no se la envidio a Ud.




VOCABULARIO  CONTEXTUAL




  1.Cochino= Grosero, chabacano, burdo.

  2.Chillona= Llamativa, aparatosa, ostentosa.

  3.Tosco= Ordinario, rústico, ineducado.

  4.Regodearse= Regocijarse, deleitarse, complacerse.

  5.Holganza= Recreo, ocio, diversión.

  6.Hastío= Disgusto, fastidio, empalago.



  7.Zaguán= Vestíbulo, pórtico, entrada.