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miércoles, 19 de abril de 2017

AL BORDE DE LA GUERRA






AL BORDE DE LA GUERRA
(Artículo de 1922)




     Se han trocado los papeles. Antes cuando las trifulcas entre Francia y Alemania con motivo de las reparaciones, Inglaterra, por conducto de Lloyd George, terciaba en la contienda para dulcificar la actitud de Francia y evitar que un paso agresivo de ésta pusiese en peligro la paz europea.
     Pero surge el conflicto greco-turco y amenaza Kemal Pasha llevar sus armas victoriosas más allá de donde le conviene a Inglaterra, y es ésta ahora la que adopta la actitud belicosa y trata de que haya gresca. Como que los diarios franceses más conspicuos emplean ahora contra las pretensiones bélicas de Inglaterra las mismas, exactamente las mismas frases con que la diplomacia inglesa intentaba disuadir a Francia de sus medidas violentas contra Alemania.
     Se ve, pues, que ni en uno ni en otro caso las admoniciones pacifistas se han inspirado en un verdadero anhelo de evitar a todo trance la guerra y conducir al mundo por caminos distintos de los que han seguido hasta hoy, sino que entonces los estadistas ingleses y hoy los franceses sólo tenían y tienen en cuenta, para inclinarse en sentido favorable o contrario a la guerra, los intereses de momento de cada nación. ¿Convenía al comercio inglés que se dejara en paz a Alemania porque sin la industria alemana en apogeo la inglesa anda coja? Pues a influir sobre Francia para evitar que invada el Rhin y provoque un estallido revolucionario y un caos económico-político en Alemania. ¿Les conviene ahora a los franceses que se deje en paz a los turcos, entre otras razones para no complicar con una contienda oriental su pleito con Alemania que ella cree primordial? Pues, señora Inglaterra, aquiétese, no desenvaine aún su espada llevándolo todo a la tremenda, que de un mal paso suyo depende que se arme una sarracina tal que nos precipite a todos otra vez en los horrores de una guerra universal.
     Total, que por no llevar a la dirección suprema de los asuntos mundiales un criterio que se diferencie en algo del que sirve para las diarias y pedestres riñas que engendra la competencia mercantil en sus aspectos más sórdidos y brutales, estamos otra vez al borde de una catástrofe mundial cuyas colosales perspectivas de exterminio nadie puede prever.
     Parece mentira que aún no transcurridos cuatro años completos desde que se firmó el armisticio que puso fin a la Gran Guerra, ya estemos otra vez leyendo cables que parecen una reproducción de lo que leíamos a raíz del conflicto austro-serbio que dió lugar a aquella gigantesca conflagración. Véase la muestra:

     "Londres, sept. 19.--El gobierno ha dado instrucciones para que todas las fábricas de municiones del reino trabajen durante 24 horas al día hasta el límite de su capacidad, preparándose para hacer frente a los turcos en caso necesario."

     De modo que toda la sangre vertida, los millones de hombres sacrificados en nombre de estúpidas rivalidades de mercachifles, la miseria de tantas familias que se vieron reducidas a la más espantosa indigencia, el dolor de tantas madres y viudas y huérfanos, la mutilación en masa de tanto cuerpo joven que ahora no tiene otra perspectiva que el arrastrar su inútil y lisiada humanidad por calles y hospitales; todo ese pavoroso conjunto de miserias, degradaciones y crímenes que convirtió al mundo durante cuatro años en un inmenso, repulsivo hervidero de odios y de sangre, no valió nada, no sirvió de nada, no les enseñó nada a los trágicos polichinelas que con sus torpes y viles maquinaciones y enredos dan lugar, cada cierto tiempo, a estas grandes catástrofes cuyas consecuencias pesan sobre toda la humanidad.
     ¿Por qué pelean los turcos hoy? Por recobrar parte, sólo una parte, de lo que les robaron las grandes naciones. Allí, en su territorio, todas tienen una tajada: Francia, la Siria, Inglaterra, Palestina, y Mesopotamia; Grecia, la Tracia, etcétera. Y aunque hoy los turcos sólo aspiran a rescatar la parte que les arrebató Grecia, nadie ignora que detrás de Grecia está el capitalista inglés, cuyo oro está ya invertido en esta y aquella especulación a base del dominio griego en la Tracia. Y ahí está la madre del cordero. Tocar a Grecia es tocar al capitalista inglés y tocar a éste es tocar a toda la maquinaria política inglesa. ¡Oh, antes la guerra, antes toda la sangre de toda la juventud de diez generaciones, antes el hundimiento universal, que permitir que sufra la más leve merma en sus sagradas rentas el ventrirredondo señor cuya fétida ambición de medro hace una guerra que pelean por él los demás. A esa guerra nunca va él; va el joven, el joven de taller, de arado y de universidad; precisamente todos aquellos que menos parte tomaron en la aventura criminal de ratería que provocó el conflicto.
     ¡Qué irrisión! Precisamente los inútiles, aquéllos que sólo están en el mundo para servirles a sus meros instintos --instintos de nutrición y de adquisividad--, aquéllos en cuya alma aún no ha amanecido ni con un tenue destello el sol de una conciencia integral, los trogloditas del pensamiento que a fuerza de ensanchar, acomodar y cebar su personalidad física deprimen, saquean, deforman y aniquilan su personalidad moral e intelectual, esos son los que fulminan a su antojo el rayo de la guerra. Truena el cañón, retumba la metralla, avanzan lívidos pero resueltos unos hombres contra otros hombres; la espantosa refriega ha comenzado. Y ellos, los trogloditas famélicos de oro que preparan la hecatombe, ¿dónde están? Pues en cualquiera parte menos allí donde triunfa la muerte. A la muerte van otros cantando el "Tipperary", mientras ellos, repantigados en un gran butacón, chupan plácidamente su espléndido habano...




VOCABULARIO




  1.Dulcificar= Mitigar, atenuar, suavizar.

  2.Kemal Pasha= Mustafa Kemal Atatürk (1881-1938)= Militar y estadista turco, fue el fundador y primer presidente de la moderna República de Turquía.

  3.Gresca= Disputas, contiendas, trifulcas.

  4.A todo trance= De manera resuelta y decidida.

  5.Llevándolo todo a la tremenda= De modo desconsiderado y violento de tratar de resolver algún asunto.

  6.Sarracina= Palabra de origen árabe que significa una contienda entre muchos, especialmente cuando es horrenda y confusa.

  7.Pedestres= Vulgares, burdas, ordinarias.

  8.Sórdidos= Mezquinos, ruines, miserables.

  9.Gran Guerra= Llamada así hasta 1939 y a partir de entonces como la Primera Guerra Mundial, fue un conflicto bélico iniciado el 28 de julio de 1914 y finalizado el 11 de noviembre de 1918.

10.Mercachifles= Término despectivo para señalar a mercaderes de poca importancia.

11.Polichinelas= Payasos, bufones, títeres. El término proviene de los personajes burlescos de las farsas de Paolo Cinelli, comediante italiano del siglo XVI.

12.La madre del cordero= La causa verdadera, el meollo de una cuestión.

13.Irrisión= Burla con que se provoca a risa a causa de algo.

14.Trogloditas= Personas brutas, crueles o muy toscas.

15.Fulminan= Que lanzan o proyectan a manera de rayo.

16.Famélicos= Hambrientos o muy deseosos de algo.

17.Hecatombe= Catástrofe o desastre con numerosas víctimas y grandes pérdidas.

18.Tipperary= Canción irlandesa que habla del amor a la novia y a la patria. Compuesta en 1913 por el inglés Jack Judge, estuvo muy de moda entre los combatientes de la Primera Guerra Mundial, por su sentimentalismo nostálgico.

19.Repantigados= Arrellanados y extendidos en el asiento para mayor comodidad.





domingo, 16 de abril de 2017

EL CASO DEL TITANIC






EL CASO DEL TITANIC
(LECCION DE HEROISMO MANSO Y ELEGANTE)
(Fragmento del artículo de 1912 El Caso del Titanic)

     

     Ciertamente que el caso merece un comentario. No precisamente por el número de vidas perdidas en el naufragio, ni por la índole especial de la desgracia. Es por el rasgo, por el rasgo nuevo, tan noble y tan bello, de los que sucumbieron en dicha tragedia.
     Naufragios, explosiones, incendios, ruinas y catástrofes de todo género hay millares por el mundo; pero, si los cables no mienten, el caso del Titanic nos ofrece una novedad ante la cual bien vale la pena detenerse un momento a pensar.
     Sólo las mujeres y los niños se salvaron. Esto dice el cable.
     Quiere decir que estos hombres del Titanic, en el momento horrible del choque, cuando ya la muerte se les venía encima, cuando no quedaba ya otro recurso que el de ganar a todo trance los botes salvavidas, cuando todo parecía dispuesto para que el instinto de conservación se manifestase en su forma más ruda y más cruel, en lugar de volverse fieras, y, enloquecidos por el peligro, abrirse paso de cualquier modo, hiriendo y matando si era preciso, hasta alcanzar el bote salvavidas, se hacen a un lado todos para que pasen las mujeres y los niños, y mientras éstos ganan los botes y se alejan consternados del barco perdido, ellos, los hombres, se cruzan de brazos con un supremo gesto heroico ante el peligro y aguardan serenamente la muerte.
     No parece realidad. Parece más bien un pasaje de Homero, o un cuadro fantástico trazado por el genio romántico de Hugo.
     Y los hombres que esto hacen no son Bayardos y Roldanes de la edad caballeresca. Son unos cuantos industriales, comerciantes, periodistas y banqueros pertenecientes a esta edad del dollar, y, los más de ellos, oriundos también de la tierra del dollar.
     Hombres de trabajo y de placer rellenos de prosa que estrenan un barco.
     ¿Quién había de pensar que tales hombres, prosaicos y burgueses hasta la raíz del alma, iban a embellecer sus postreros momentos a bordo del Titanic con la luz de un heroísmo nunca visto, heroísmo manso y elegante, infinitamente superior al heroísmo homicida de los poemas homéricos?
     ¿Quién había de sospechar que hombres de alma dura, basta y redonda como el dollar, sin refinamientos artísticos ni repliegues filosóficos, iban a adoptar ante la muerte ese gallardo gesto byroniano en que, desdeñosos del peligro de la propia vida y esclavos de la galantería, su instinto de conservación es sojuzgado en el momento crítico hasta quedar como una alfombra, tendido, suave y manso, a los pies de las mujeres y los niños?
     ¿Quién osará después de esto decir -como se ha venido diciendo siempre- que los hombres de la edad presente carecen de toda idealidad, de todo impulso bellamente heroico?
     ¿Qué paladín de las edades caballerescas, qué Héctor, qué Alejandro, qué César, qué Cid ha dado al mundo espectáculo semejante al de los hombres del Titanic?
     Y en el naufragio del Titanic, donde zozobran dólares, ambiciones, instintos egoístas y mil cosas prácticas de peso, sólo se salvan las mujeres y los niños, esto es, la parte débil, pero la más delicada y bella de la especie humana, ¡la poesía!
         Los niños y las mujeres. ¿Hay algo que mejor que ellos encarne la poesía de la vida? Pues ahí está ella, la poesía, esa divina cosa etérea que muchos desdeñan, flotando -sana y salva- sobre las ondas mismas que se tragaron tantas toneladas de cosas prácticas a bordo del Titanic. Ahí está ella -la inmensa y la eterna- brillando y triunfando, no en aladas estrofas de iluminados poetas, sino en las almas mismas de los millonarios, de los comerciantes, de los hombres de bolsa y de panza. Ahí está ella esparciendo, sobre la escena trágica del hundimiento de un barco, un delicado destello de idealidad que no encontramos en las hazañas de los Alejandros y los Césares. “Muramos nosotros y que se salven las mujeres y los niños”. Eso dijeron sencillamente aquellos hombres oscuros; eso decían, mientras el enorme barco herido se iba hundiendo en la mar y en la noche. Y mientras el agua y la muerte subían a arroparlos para siempre, allá lejos sonaban los adioses de las mujeres y los niños, ante cuya omnipotente debilidad, y ante cuya excelsa y misteriosa y fascinante idealidad, una muchedumbre de hombres sencillos, de faena y de rutina, sin pizca de sentimientos poéticos, acababa de inmolarse, sobreponiéndose a lo que hay de más fuerte y apremiante en todo hombre: el instinto de conservación.



VOCABULARIO



1.Heroísmo= Realización de hechos extraordinarios y abnegados en servicio del prójimo.

2.Manso= Sereno, apacible, sosegado. Sin presunción. 

3.Elegante= Gallardo, caballeroso, deferente.


4.Ruda= Violenta, impetuosa, desconsiderada.

5.Tierra del dollar= Estados Unidos de Norteamérica.

 6.Prosa= Aspecto de las cosas que se oponen a lo ideal. Lo corriente, lo vulgar.

 7.Prosaicos= Faltos de idealidad o elevación; insulsos, vulgares.

  8.Burgueses= Pertenecientes a la clase media u opulenta.


  9.Basta= Grosera, tosca, sin pulimento.

10.Redonda= Se refiere en forma figurativa y familiar a las monedas.

11.Gallardo= Valiente, audaz, denodado.

12.Desdeñosos= Indiferentes, impasibles, imperturbables.

13.Galantería= Caballerosidad, hidalguía, altruismo.

14.Zozobran= Que se pierden o se van a pique (que se hunden). 

15.De faena y de rutina= Dedicados al trabajo ordinario y repetitivo.

16.Inmolarse= Dar la vida en beneficio de otros.




lunes, 3 de abril de 2017

BOBERIA (2)






BOBERIA (2)
(Artículo de 1916)



Señor Tomás Rivera
Jayuya

Querido tío:
     Esta es para decirle que llegué. Que llegué ya de New York, ni más flaco, pero sí mucho menos, muchísimo menos acaudalado que cuando me fui. ¿Por qué será que recuerdo con tan admirable precisión la fecha en que salí? Lo va usted a ver: salí de aquí, de éste mi horno natal, el día 12 de Julio de 1916. Salí, me calé una feísima gorra, me mareé, devolví... (Haganos un paréntesis aquí para decirle cuánto me carga esa palabra "devolver" que nosotros, las gentes finas, usamos para hacernos la ilusión de que le hemos quitado por lo menos un cincuenta por ciento a la atroz realidad del vomitar. Tan ordinario me voy poniendo yo que, entre devolver y vomitar, prefiero vomitar hasta las tripas). Y cinco días después, llegada a Nueva York, con la inevitable contemplación previa de la famosa "Estatua de la Libertad". ¿Por qué será, querido tío, que esta famosa estatua me parece una de las sangrigorderías más grandes que ha inventado la humanidad? El puerto de Nueva York sin estatua me parece soberbio, estupendo; pero con estatua, con esa estatua cuyas dimensiones colosales me han ponderado tanto, el puerto de Nueva York es odioso de cursi. ¡Miren que haber llegado al siglo XX para salirle a uno al encuentro con ese chirimbolo simbólico de la libertad! Yo estoy chiflado por la libertad y también chiflado por Francia, que fue quien la regaló, pero, ¡maldita sea la condenada estatua que habla tan elocuentemente del mal gusto del que hizo el regalo y del que lo aceptó y lo exhibe con orgullo infantil!
     Y más allá de la estatua, Morales Lebrón, el comerciante más lince de Ponce, a quien usted conoce bien, esperándome en el muelle para hacerse cargo de mí y conducirme, como un paquete inerte, por entre aquel laberinto de calles. ¡Qué cosa enorme New York! Enorme de rica, de grande, de nueva, de ruidosa, de cómoda, de limpia, de absurda. Antonio Pérez Pierret, mi inteligentísimo y buen amigo, que vive allí hace tiempo, me dijo de New York que era como la cristalización colosal de un sueño de Sancho Panza. Y así es en verdad: todo es allí mármol, luz eléctrica, brillo, fuerza, opulencia; y no hay función fisiológica que no haya sido prevista, atendida, mimada, ayudada y conducida a su término natural con cuanto refinamiento de lujo y de confort es posible inventar. La lástima es que no somos simple fisiología; somos psicología también; y así, mientras mi máquina fisiológica se sentía satisfecha y hasta repleta en sus más pronunciados apetitos, la parte psicológica de mi individuo se moría de hambre. Hambre de no se qué, hambre de esa clase de emociones que nada tiene que ver con la suculenta comida en el "Astor", ni con el bailoteo del cabaret, ni con los sesenta y tantos pisos del Woolworth. Yo sentía en ciertos momentos entrárseme en la médula la onda de bienestar de la enorme ciudad, y mi carne de perro flaco, hambriento, piojoso y gruñón de poeta tropical retemblaba de gusto... Pero... pero, hasta en esos mismísimos momentos en que mi carne retemblaba de gusto, había dentro de mí un diablo que gruñía y rompía a ladrarle bruscamente y furiosamente a todo aquello tan flamante y rico y cómodo y brillante que veían mis ojos... Y en una nube negra hecha de vapor de lágrimas y humo de recuerdos que tenemos siempre sobre nosotros los perros flacos de todas partes, me metía de pronto, y me iba a viajar, y caía en Zaragoza, ciuda minúscula, novia del Ebro, y allí no me sentía ya tan cómodo, tan saturado de bienestar, tan repleto de luces y más luces y pisos y más pisos y carros y más carros, pero volvía a vivir un momento mi vida de estudiante devorador de garbanzos de piedra, y era todo tan pobre, tan seco, tan serio, y tan lleno del zumo del tiempo, que me sentía mejor, muchísimo mejor.
     Adios, mi querido tío.

                                      Suyo sobrino que le quiere,

                                                             Nemesio Canales



VOCABULARIO



  1.Calé= Ponerse una gorra, sombrero, etc.

  2.Carga= Que lo fastidia, importuna, molesta.

  3.Cursi= Que pretende ser refinado o elegante sin serlo, resultando ridículo.

  4.Chirimbolo= Objeto de forma extraña que no se sabe cómo nombrar.

  5.Chiflado= Que siente atracción exagerada por algo.

  6.Cristalización= Que las ideas han tomado forma clara y precisa.

  7.Retemblaba= Que se estremecía, emocionaba, conmovía.

  8.Ebro= Es el río más caudaloso de España.





lunes, 20 de marzo de 2017

PARA MI HIJO






PARA MI HIJO
(Artículo de 1919)

        Cuando vayas a la escuela, hijo mío, se te predicará mañana y tarde que el robo es malo. Pero tan luego caigas de la escuela en el mundo, tardarás poco en darte cuenta, si tienes ojos en la cara, de que hay dos clases de robo...
        Robo a los ricos. Esta clase de robo, ejemplares del cual exhibe todos los días el cine, se considera un crimen, y se persigue y se castiga en todas partes con penas atroces.
        Robo a los pobres. Esta clase de robo, que se practica en grande o pequeña escala a todas horas, no sólo no se considera crimen, sino que a los ladrones que lo practican se les llama, cuando más, especuladores o agiotistas -nombres que han sido hasta ahora muy respetables- y la ley los protege celosamente con toda suerte de códigos, policía y tribunales, y la sociedad los reverencia y los mima, y si antes de morir, o en el momento de morir, han tenido el cuidado de desprenderse de una infinitésima parte del caudal robado en beneficio de una institución pública cualquiera, la nación agradecida lo encontrará todo poco para rendir el debido homenaje a su memoria, en forma de inscripciones, discursos, libros, estatuas, etc., y su nombre será venerado y bendecido como una reliquia por la misma comunidad que saquearon.
     La profesión de ladrón de ricos, además de ser odiada y despreciada, es muy incómoda, mal retribuida, y casi siempre conduce a la cárcel o al cadalso. La profesión de ladrón de pobres, en cambio, no sólo es más fácil y cómoda, sino que está tan bien retribuida, que casi nunca deja de conducir, a los que la cultivan con la debida ferocidad, a la opulencia y el poder.





VOCABULARIO


  


  1.Especuladores= Personas que comercian y trafican con el fin de obtener beneficios desmedidos.
   
  2.Agiotistas= Personas que se ocupan en la especulación abusiva y sin riesgo para obtener ganancias inmoderadas.
   
 3.Celosamente= Con cuidado vigilante, dedicación, ahínco, esmero.

 4.Mima= Que son tratados con excesivo regalo y condescendencia.
   
 5.Caudal= Hacienda, bienes, y más comúnmente dinero.
  
  6.Cadalso= Tablado que se levanta para la ejecución de la pena de muerte.
               
  7.Ferocidad= Inhumanidad, saña, impiedad.





jueves, 9 de marzo de 2017

LOS ALTOS PRECIOS






LOS ALTOS PRECIOS
(Artículo de 1919)

     ¡Ah, los altos precios! El juego que están dando en Inglaterra, Francia, Estados Unidos, donde quiera que existe ese incómodo huésped que se llama obrero organizado. (Allí donde no existe éste, el hambre no chilla, no existen protestas, y a falta de protestas, falta de alarmas en los círculos ante "el costo de la vida.")
     ¡Las cosas que se dicen, y las medidas que se toman, muy en serio, "contra los agiotistas", para bajar los dichosos precios! Y bajan, cuando bajan, un momento, y en seguida sube que te sube otra vez hasta las nubes.
     Aunque se trata de una cosa seria --demasiado seria-- hay que reir sin remedio viendo que aquí Mr. Wilson y allá Lloyd George y más allá Clemenceau reparten a más y mejor palos de ciego, dando todos el mismo monótono espectáculo de monstruosa insinceridad o de monstruosa incapacidad.
     Porque ¿qué economista que valga dos pesetas no sabe que tales golpes de tambor oratorios y palos de ciego contra el agiotaje no remedian nada?
     Aparte de que el agiotista suele ser muy gordo, demasiado gordo para caber por la puerta de la cárcel, ¿quién que haya pensado dos minutos en serio sobre el asunto no descubre en seguida que el agiotista no es más que un síntoma, una inevitable manifestación exterior de la grande y vieja enfermedad interna que viene minando desde hace siglos el organismo social?
     ¿Cómo se llama esta enfermedad y cómo se cura? Se llama, en primer término... estupidez. La inmensa, cavernaria estupidez social que permite que cosas tan necesarias a la vida como el aire y la luz -pan, leche, carbón, ropa, etc.- sean cosas cuyo suministro a cada individuo del núcleo social, en lugar de constituir una función pública -la más esencial, la más sagrada de las funciones públicas, puesto que de ella depende la salud y la vida de todos y de cada uno-, sea, como es, una función exclusivamente privada, a virtud de la cual la salud y la vida de todos y de cada uno se deja enteramente a merced de la mayor o menor codicia de unos cuantos individuos. Tan absurdo es esto como permitir que se haga del aire un artículo de comercio, una mercancía de la cual unos pudieran tener demasiado y otros nada. Imaginaos lo horrible del cuadro.
     Y conocida la enfermedad, el remedio es bien fácil. Lo están gritando los espíritus guías de la humanidad desde hace más de un siglo. Convertir lo que es hoy función privada, realizada para fines de lucro personal, sin inspección ni sanción de nadie, en función pública, realizada públicamente para fines públicos, para garantía de la salud y la vida de todos y cada uno de los miembros de la comunidad. 




VOCABULARIO



  1.El juego que están dando= Dar juego= Tener muchas posibilidades, o mejor resultado del que se esperaba.

 2.Agiotistas= Personas que se ocupan en la especulación abusiva y sin riesgo para obtener ganancias inmoderadas.

  3.Mr. Wilson= Thomas Woodrow Wilson (1856-1924) fue el vigésimo octavo presidente de los Estados Unidos.

  4.Lloyd George= David Lloyd George (1863-1945) fue primer ministro del Reino Unido entre 1916 y 1922.

 5.Clemenceau= Georges Benjamin Clemenceau (1841-1929) fue primer ministro de Francia entre 1917 y 1920.

  6.Golpes de tambor oratorios= Sirviéndose de las palabras.

  7.Agiotaje= Ver núm. 2.
                    
   8.Minando= Socavando, debilitando, destruyendo lentamente.
   
  9.Cavernaria= Propio de los cavernícolas. Dícese de las cosas retrógadas (propias de tiempos pasados).

10..A virtud de= A consecuencia o por resultado de.
  
11.Sanción= Autorización, aprobación. 








viernes, 24 de febrero de 2017

NOS HEMOS GANADO A ALEMANIA






NOS HEMOS GANADO A ALEMANIA
(Artículo de 1919)

     ¡Con qué estremecimiento de horror leíamos las noticias de los hundimientos de barcos pacíficos por los submarinos alemanes! Por grande, por encarnizada que fuera la lucha, no le perdonábamos a Alemania el asesinato en alta mar de indefensos ancianos, mujeres y niños. Sobre todo, los niños... ¡Qué horrible visión de pesadilla la visión de un niñito precipitado al fondo del mar por un proyectil salido de las manos de un hombre civilizado!
     Pues bien, lector; yo te convido a reflexionar acerca de esta pregunta: ¿qué es más horroroso, el cuadro de muerte alevosa, fríamente producida entre las mujeres y niños de un barco mercante, o el cuadro de muerte alevosa, fríamente producida, entre miles y miles y miles de ancianos, mujeres y niños de todo un país? Lo primero era obra del submarino; lo segundo es obra del bloqueo. El submarino hería de muerte violenta a un grupo más o menos grande; el bloqueo hiere de muerte lenta, de muerte por hambre, de la más horrorosa de las muertes, no a un grupo sino a un pueblo, no a quince, a diez, o cien ancianos, mujeres y niños, sino a cientos de miles.  ¡Reflexiona, lector!
     Pero aún hay más. Aquél, el submarino, consumaba su infame obra en tiempos de guerra. Mientras que éste, el bloqueo, ha venido realizando la suya en tiempos de paz. El bloqueo alemán se prolongó más de siete meses después de la guerra; el ruso sigue aún... Y las naciones que por más de un año vienen presenciando indiferentes la desesperación de las madres alemanas y rusas, enloquecidas ante el hambre de sus hijitos... ¡son los mismos que ayer temblaban de horror ante el hundimiento del Lusitania!
     Pero aún hay más. El responsable de que los submarinos asesinasen niños en alta mar, era un hombre de guerra y se llamaba Káiser. Los responsables de los asesinatos lentos, mucho más crueles, de millones de niños alemanes y rusos, son hombres de paz.




VOCABULARIO




   1.Alevosa= Canalla, infame, ruin.

 2.El bloqueo inglés a Alemania= Decretado durante la Primera Guerra Mundial, representó la muerte para 750,000 civiles durante la guerra. Muchos más tuvieron que morir de hambre después del armisticio de noviembre de 1918 pues el bloqueo continuó hasta obligar a Alemania a firmar el Tratado de Versalles en junio de 1919.

 3.El bloqueo ruso=  Desde el verano de 1918 los sectores contrarrevolucionarios rusos (el llamado Ejército Blanco) desencadenan una guerra civil, aprovechando el descontento de muchos campesinos y grupos étnicos, hasta alcanzar en 1919 el control de buena parte de Rusia. A su favor cuentan con la abundante ayuda militar y financiera de las potencias aliadas (especialmente EEUU, Gran Bretaña, Francia y Japón), que además decretaron el bloqueo del Estado soviético.  

  4.Lusitania= Fue un transatlántico británico hundido por un torpedero alemán el 7 de mayo de 1915 provocando la muerte de 1198 personas de las 1959 que iban a bordo.