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jueves, 14 de septiembre de 2017

CARTA DE AUTOPRESENTACION A LA CIUDAD DE CARACAS







CARTA DE AUTOPRESENTACION  A LA CIUDAD DE CARACAS 
(Fragmento del artículo publicado en 1918)

      
      "Caracas, señora, tenga usted la bondad. La bondad de oirme estas dos palabras que le quiero decir".
     Soy un hombre de gustos difíciles porque soy un hombre de gustos intensos, casi voraces; pero me gusta usted. Me gusta usted, señora, por su clima, por su aire, que es como de seda, como de bálsamo, como de pulpa dulce de boca de mujer; por sus montes empenachados de bruma, de donde fluye, suave y melancólica, perenne onda de olvido, de quimera y de contemplación; por sus campos, tan suntuosos de frondosidad y de color, por sus casas bonitas, románticamente techadas de tejas; por sus caravanas de humildes y sosegados burritos, que pasan por sus calles como cumpliendo un rito nuevo -de bondad, de ironía y de perdón universal-, instituído por Anatole France; y, para abreviar, por muchas cosas más, entre las cuales no quiero ni puedo callar la fabla musical y los ojos matones de los venezolanas. ¿Qué demonios tienen, señora, esos ojos, para mirar así, con esas lumbraradas brujas que hablan a un tiempo mismo de austeridad y de dulzura, de suma ingenuidad y de comprensión suma?
     Y ahora, señora, oiga un poquito más la voz, la voz humilde de este hombresito gordo, y calvo, y un tanto estrafalario que la visita a usted.
     Vengo de Puerto Rico, donde he sido abogado por más de doce años. Allí estaba una tarde, solo ante mi pupitre, con mis papeles y mis pensamientos, cuando me dio de pronto en la cara una racha violenta de viento del mar y en aquella racha bebí no sé qué esencias, no sé qué efluvios raros de un nuevo plano, de una vida nueva. Sentí que por mis nervios y por mis huesos corría con más furia que nunca el afán viejo en mí, de no estancarme en la rutina sórdida del tonto gana-pierde de los papelotes y de los tribunales, y de ensayar al fin el atrevido salto que salvase mi alma del estancamiento de aquella rutina y que la devolviese al aire libre y al vaivén del azar. Yo no nací para abogado, si es que hay gentes que nacen para abogados... que yo creo que sí. Como abogado, mi opinión personalísima es que yo era uno de tantos. Las cuestiones de derecho, ni me entusiasmaban ni me preocupaban. Por encima de ellas me preocupaban y me entusiasmaban otras cosas; esas variadas, infinitas cosas que le arañan los nervios al poeta, al músico, al bandido, al santo, al financiero, al pintor, al filósofo, a todos los que viven el drama universal. La vida -la verdadera, la grande, la eterna- no la de ayer, ni la de mañana, sino la de hoy, la de ahora: la del viejo, del niño; del rico, del pobre; de la mujer, del hombre; y hasta del animal y la hoja; la vida mugriente, escuálida, haraposa, llagada y asqueante del trabajador, y la vida lozana, opulenta, ruidosa, gentil y radiante del parásito social: todo, en fin, lo que compone el anhelar y el zumbido de la colmena humana, me exaltaba, me embriagaba, me azotaba, me crispaba... me echaba del bufete. Y salté sobre mí mismo, cerré mi bufete, dije adiós, oí y desdeñé sanos y sapientes consejos, eché a andar... Y aquí estoy.
     Y esto es lo que yo quiero ahora que usted oiga, mi señora Caracas, muy serenamente. No vengo a enseñar, ni a deleitar, ni a sorprender, ni a pedantear, ni a currutaquear. Vengo a vivirla, vengo a exprimirla a usted -con sus hombres, con su panorama físico y moral- dentro de mi espíritu; y a exprimirme yo -con mis ansias, con mis dudas, con mis afirmaciones y negaciones, con mi borrachera de vida y mis visiones de poeta y filósofo a mi modo-; a exprimirme todo dentro de su grande y fina, pero un poco adormilada alma de usted.
     Usted me gusta mucho, pero no le oculto que creo, que espero, que yo le he de gustar mucho a usted también. ¿Y sabe usted por qué? Pues precisamente porque no le he de hablar de ninguno de los manoseados problemas de usted, ni tampoco de esas narcotizantes cosas relamidas y recalentadas de mero interés literario. Le he de hablar a usted del más acá y del más allá, del dolor y de la alegría, del tedio y del trabajo... De esas mil cosas que nos interesan y nos preocupan casi hasta el espanto y la locura, y que, por eso mismo, como para quitarles importancia, para engañarnos a nosotros mismos acerca de su inminencia y de su gravedad, hemos convenido en no mentar. Pero creo, señora, que, sobre todo, he de gustarle a usted porque le presentaré por vez primera, el caso de un orador sin oratoria, sin erudición, sin corrección, sin gramática, sin períodos brillantes melodramáticamente declamados, sin nada en suma de lo que se le supone a un orador o conferencista. Mi arte, mi secreto consiste en eso: en hablar con la suprema sencillez con que hablaría un salvaje, o un árbol, o una piedra; pues de la única cualidad sobresaliente que presumo, es de la falta absoluta de todo lo que pudiera hacer de mí eso que el vulgo llama “un artista de la palabra” o siquiera un “hombre de cultura”. No he leído casi nada: cuatro libros, y ninguno de ellos me interesó: dos, por estar conformes en un todo conmigo, y los otros dos, por no despertar en mí ningún resorte nuevo de curiosidad.  Si no teniendo nada de orador, ni de culto, ni de brillante, me lanzo a invitarla a que me escuche y a confiar en gustarle, no es sino porque soy un predicador, un sermoneador, un machacador de ilusiones, fantasmas y supersticiones, y sé perfectamente que a un sacerdote laico, como yo, enfervorecido de un místico y arrebatado amor a la vida y afanoso de desnudar su pensamiento, jamás, jamás, señora, lo ha oído usted, con esta voz, voz humilde, de este hombresito gordo y calvo y un tanto estrafalario....






VOCABULARIO





 1.Caracas= Santiago de León de Caracas= Ciudad capital de la República Bolivariana de Venezuela.

  2.Bálsamo= Alivio, sosiego, consuelo.

  3.Empenachados= Con la cima adornada.
  
 4.Quimera= Ilusión, fantasía, ensueño.

  5.Suntuosos= Magníficos, grandiosos, soberbios.
     
 6.Anatole France= Seudónimo de Jacques A. Thibault (1844-1924)= Novelista, ensayista, crítico y fino humorista francés. Premio Nobel de Literatura de 1921. Se le ha llamado "príncipe de los prosistas franceses contemporáneos".

 7.Fabla= En español antiguo significa confabulación.

  8.Lumbraradas= Cantidad muy grande de luz.

  9.Austeridad=  Severidad, rigor, seriedad.

10.Estrafalario= Desaliñado en el vestido o en el porte.

11.Efluvios= Emanación o irradiación en lo inmaterial.

12.Rutina= Hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas.

13.Escuálida= Consumida, macilenta, mustia.

14.Llagada= Con daño o infortunio que causa pena y pesadumbre.

15.Ruidosa= Aplícase a aquello de que se habla mucho.

16.Parásito social= Persona que vive a costa ajena.


17.Embriagaba= Que le perturbaba el ánimo.
  
18.Desdeñé= Que despreció o que tuvo a menos.
  
19.Sanos= Sinceros, de buena intención.

20.Pedantear= Hacer inoportuno y vano alarde de erudición.
                    
21.Currutaquear= Dícese de la conducta hipócrita o disimulada.

22.Narcotizantes= Que producen adormecimiento.
  
23.Relamidas= Afectadas, demasiado pulcras.

24.Recalentadas= Llevadas y traídas repetidamente.

25.Enfervorecido= Con fervor y celo ardiente.

26.Arrebatado= Conmovido poderosamente por la excitación de una pasión o afecto.









domingo, 3 de septiembre de 2017

SONATA TRISTE






SONATA TRISTE
 (Artículo de 1916)

     Pues bien, comamos. Comamos, trajinemos, bostecemos, engordemos, vivamos. Vivamos, es decir, arrastremos como bueyes fatigados y mansos y callados la pesada carreta que rechina en las piedras y cruje y se acuesta de un lado en los baches. ¿Que es oscura y tediosa y traidora y hostil la cuesta de la vida? Sí... ¿pero y qué? ¿qué más da que sea clara u oscura, alegre o triste, cruel o dulce? ¿No hemos vivido hasta hoy embaucándonos, alucinándonos, entreteniéndonos con minúsculas burbujas de humo de ilusión? Pues ahora que somos demasiado viejos para las burbujas de ilusión que engatusaron por algún tiempo nuestra vanidad, nuestro erotismo, nuestra curiosidad; ahora que ya vino la tarde y nos volvió lívida la senda de la cuesta, y nos llenó de agonía y de pavor el corazón; ahora que nuestro cuerpo ha andado tanto, tanto que ya conoce todas las inclemencias, desde el zarpazo hambriento de los tigres hasta la sensación de salivazo de las sabandijas; ahora que la carreta ya casi no cruje de ahogada e invadida que está por los baches; ahora que ya la fatiga y el tedio y la desolación nos enferman, nos rinden, nos aplastan, sigamos cuesta arriba mansos y callados y no nos preguntemos para dónde vamos ni por qué caminamos.
     ¿Que el sol se fue, y ha llegado la tarde y a su lívida luz todo árbol es ciprés, y toda vibración sollozo, y toda casa tumba y el mundo un cementerio...? ¿Y qué? Aún nos queda una voluptuosidad por paladear. Aún nos queda la voluptuosidad enorme de la desilusión, de la renunciación, de la desolación. Aún nos queda el goce de arrastrar penosamente cuesta arriba nuestro abatimiento, nuestro cansancio, la agonía lenta y lúgubre de nuestro corazón. Aún nos queda el recóndito gozo, humilde y orgulloso a un mismo tiempo, de sentirnos despojos de un banquete báquico de hienas y de ratas y de sapos.
     Aún hay para nosotros, para lo que queda de nuestros nervios, para lo que nos queda de alma, la divina emoción de tender la vista y mirar hacia atrás, hacia más allá de los raptos y canciones de la juventud, y abarcar todo el camino recorrido, y detenernos un instante ante el balcón de la vieja casa campesina y solitaria entre cuyas paredes vinimos al mundo, y allí, llamar, llamar de nuevo con la misma voz trémula de cuando éramos niños, a la mujer que fue nuestra madre, y volver a sentir en su llanto todo el raudal de su ternura triste, mientras se lo decimos todo, todo lo que nos hizo la vida, y nuestras mutuas tristezas se comprenden, se funden, se iluminan, se besan, se aman...
     Pero aún nos queda más. Nos queda el goce de sabernos idos de la vida, tan idos de la vida que ya no nos hiere. Nos queda el goce de acariciar dentro de nosotros el último ensueño, el ensueño que tras tanto y penoso caminar llegaremos, por fin, al minuto de fatiga suprema en que el hielo clemente de la muerte nos arrope, y por encima o por debajo del furioso turbión de las cosas, nos quedemos dormidos, santamente dormidos, bellamente dormidos, sin odio y sin amor, como en la cuna.



VOCABULARIO



 1.Sonata= Composición musical instrumental de trozos de vario carácter y movimiento.

 2.Trajinemos= Que andemos de un sitio a otro con cualquier ocupación.
  
 3.Mansos=  Apacibles, tranquilos, sosegados.
  
 4.Rechina= Que emite un sonido estridente al rozar con algo.
  
 5.Cruje= Ruido que hacen algunos cuerpos cuando rozan unos con otros o se rompen.
  
 6.Baches= Hoyo que se hace en el suelo de las vías de comunicación, a causa del mucho tránsito de vehículos y caballerías.
  
 7.Oscura= Confusa, incierta, misteriosa.
  
 8.Tediosa= Fastidiosa, enfadosa o molesta al ánimo. Que no aporta ningún interés.

 9.Hostil= Adversa, funesta, aciaga.

10.Cuesta= Período de dificultades.

11.Embaucándonos= Engañándonos ingenuamente.

12.Alucinándonos= Ofuscándonos, confundiéndonos, engañándonos.

13.Entreteniéndonos= Haciendo que las cosas sean más soportables o llevaderas.
                                 
14.Engatusaron= Que ganaron nuestra voluntad con falsos halagos y mentiras.

15.Erotismo= Gusto por las sensaciones que suscitan los sentidos.

16.Lívida= Marchita, mustia, abatida.

17.Pavor= Temor, horror, sobrecogimiento.

18.Zarpazo= Golpe dado con la mano (zarpa) de ciertos animales.

19.Tigres= Personas crueles y sanguinarias.

20.Salivazo= Porción de saliva que se escupe de una vez.

21.Sabandijas= Personas despreciables.

22.Ahogada= Sin el espacio que necesita para su normal funcionamiento.

23.Tedio= Fastidio, enfado, molestia.

24.Ciprés= Årbol que se planta mucho en los cementerios.

25.Voluptuosidad= Gozo, deleite, placer.

26.Paladear= Tomar el gusto de una cosa poco a poco.

27.Lúgubre= Triste, pesarosa, melancólica.

28.Despojos= Restos, residuos, desechos.

29.Báquico= Perteneciente a Baco (dios romano del vino y la fertilidad). Relativo a la embriaguez y a las orgías tumultuosas.

30.Hienas= Personas despiadadas.

31.Ratas= Personas despreciables.

32.Sapos= Personas repugnantes, repulsivas.

33.Raptos= Éxtasis, delirios, apasionamientos.

34.Trémula= Temblorosa, palpitante.

35.Raudal= Abundancia, profusión.

36.Funden= Que se unen, se juntan.

37.Clemente= Compasivo, misericordioso.

38.Turbión= Dícese de la multitud de cosas que suceden juntas y violentamente.





martes, 22 de agosto de 2017

YO ERA UN VIEJO MENDIGO








YO ERA UN VIEJO MENDIGO
(Artículo de 1915)

   Yo era un viejo mendigo...
   Yo era un viejo mendigo que iba por los caminos con la sola impedimenta y compañía de mi mochila y mi bastón.
     Antes, ya hacía tiempo, yo había sido eso que llaman caballero, esto es, una cosa triste, una cosa incolora, inerte, una mezcla abominable de virtudes pequeñas y de minúsculos vicios cobardes y toscos.
     Pero llegó un día en que mi sangre y mis nervios rebeldes brincaron coléricos, y fuí hombre otra vez, y sentí y pensé por mí mismo, en menosprecio y desafío de los cánones sociales... Y rodé y rodé tanto a consecuencia de mi loca resolución de no ser más un ridículo y vacuo monigote social, que no tardaron en venir las alimañas de la miseria. Vinieron las viscosas alimañas de la negra miseria, y se cebaron en mi carne y en mi alma. Y sentí angustia, y pensé en el suicidio. Pero he aquí que de pronto veo claro en la noche de mis pensamientos y me convenzo que era tonto morir cuando me quedaba aún dentro de la vida una nueva y tentadora aventura --la última-- que emprender. "Similia similibus curantur." ¿Padecía de miseria? Pues en la miseria misma había de hallar remedio y olvido.    Y una tarde lluviosa de enero en que todas las cosas se hacían musicales y le cantaban a mi alma ensoñadora vagas melancolías, resolví recobrar mi dignidad perdida, y en un rapto orgulloso de amor a la vida, me llené de humildad, tendí la mano en demanda de una limosna, y abracé para siempre la romántica y noble carrera de mendigo.
     Y ya hace varios años que voy por los caminos sin prisa y sin rumbo, saboreando a diario la enorme y casi terrible voluptuosidad de sentirme, dentro de mis harapos, solo y libre, rey de mis emociones y de mis pensamientos en un mundo en que todo es esclavo. Y desde la cumbre de mi inmensa humildad, miro la vida bajo un aspecto nuevo y amplio y casi sonriente; y cada piedra, cada árbol y cada monte y cada bestia del camino me detienen y me acarician dulcemente, ofreciéndose a mis ojos con indecisos e inefables lineamientos de enigma y de poema.  Y voy andando, andando. Y pasan junto a mí los erguidos señores de la tierra, y yo les miro sin odio y sin amor, pero con pena, con mucha pena de su ceguedad, de su sordera, de su espantable insensibilidad marmórea que les hace fuertes como dioses, pero que también les despoja de todo calor de humanidad, volviéndolos cadáveres antes de haber muerto.
     Y era otra vez una tarde lluviosa de enero, toda melancolía. Y era, en el tierno regazo de la tarde aquella, una lomita verde, suavemente ondulada y amable. Y era sobre el verdor ingenuo de la loma, la visión gris de un bohío campesino... Yo llegué a la casita, y pedí, desde la puerta, un rincón donde guarecerme de la lluvia. Y del interior de la casita salió una voz de plata que me dijo que entrara, y luego una figura de mujer bella y joven se me puso delante. Y pasó entonces por mi alma, como una puñalada, un agudo pesar de no ser caballero y galán como antes. Pero aquella congoja fue breve, y, transcurrido un minuto de contemplación y de tímida charla en el seno de la rústica familia moradora del bohío, volvió a hacerse la paz en mi alma de mendigo, al tiempo que allá fuera la lluvia había callado y se extendía la noche. Siguió la plática a medida que se iban encendiendo las estrellas, y mientras de mis labios de mendigo iba saliendo lentamente la tenue luz crepuscular de la historia de mi vida vagabunda, ensoñadora y mendicante, a los ojos de la muchacha se asomaba de cuando en cuando un resplandor de simpatía. Y yo tuve la pequeña e infinita ventura de dormirme aquella noche pensando que entre el encanto de aquella mujer cuyos ojos me habían amado, y el encanto del viento que zumbaba en la yaguas del bohío, y el encanto lejano de la luna bajo cuyo ensalmo reposaba la verde lomita de silueta ondulada y amable, existía desde la eternidad como un hilo que los enlazaba y como un pacto milagroso de no ser, de no darse plenamente sino al hombre dotado de heroísmo suficiente, no para descubrir tierras ni emancipar pueblos, sino para descubrirse a sí mismo, y dotar a su espíritu, a través de la suprema humildad, del orgullo supremo de sentirse sereno, solo y libre en un mundo de esclavos. Amaneció; me dispuse a salir, y afablemente dije mi adiós a todos. La mano de la niña temblaba levemente al estrechar la mía... y yo me dije a mí mismo que nunca más, nunca más, le haría a mi suerte el imbécil reproche de haber dejado para siempre de ser caballero y galán. Salí al batey. Acaricié al pasar el húmedo y bello hocico de un becerro que por allí triscaba, entregado todavía al alborozo de la mañana, y empecé a caminar mochila al hombro por una vereda que llevaba a un río. Y anda, anda, anda.
     Yo era un viejo mendigo...




                                    VOCABULARIO




  1.Impedimenta= Bagaje que suele llevar la tropa, e impide  la celeridad de las marchas.

  2.Incolora= Impersonal, indiferente, insulsa.
   
  3.Inerte= Desidiosa, apática, indolente.

 4.Abominable= Digno de ser aborrecido por malo o perjudicial.

 5.Cánones sociales= Reglas o preceptos, generalmente fijados por las costumbres o los usos.

  6.Vacuo= Superficial, insustancial, trivial.

  7.Monigote= Títere, pelele, fantoche.

  8.Alimañas= Dícese de las cosas malas y perversas que causan gran daño.

  9.Viscosas= Dícese de las cosas pegajosas que  se adhieren a uno.

10.Cebaron= Que se ensañaron con él causándole daño o dolor

11.Similia similibus curantur= Lo semejante con su semejante se cura, un clavo saca otro clavo.

12.Rapto= Impulso, emoción o sentimiento muy intenso.

13.Romántica= Noble de ánimo, sentimental, soñadora.

14.Voluptuosidad= Gozo, placer, deleite.

15.Inefables= Que no se pueden explicar con palabras.

16.Lineamientos= Dícese de los rasgos  o características de las cosas.

17.Enigma= Cosa difícil de comprender.

18.Erguidos= Engreídos, ensoberbecidos, envanecidos.

19.Marmórea= Semejante al mármol en algunas de sus cualidades.

20.Bohío=  Cabaña de América, hecha de madera y ramas, caña o pajas.

21.Mendicante= Que mendiga o pide limosnas.

22.Yaguas= Láminas fibrosas que rodean la parte superior de la palma real y con las cuales se techaban las chozas de los indios y de los campesinos.

23.Ensalmo= Hechizo, encanto, seducción

24.Triscaba= Jugueteaba, retozaba, correteaba.





sábado, 12 de agosto de 2017

ÑA SAYO






ÑA SAYO
(Artículo de 1915) 

     Como ha estado lloviendo tanto en estos días, y no hay nada tan dulcemente evocador como la lluvia, yo he soltado mi espíritu y le he dejado en paz. Y sintiéndose suelto y en paz, mi pobre espíritu, como un viejo caballo harto de caminar, se ha ido a tender tranquilamente entre las húmedas y humildes florecitas silvestres de mis primeros recuerdos de niño.
     Y una de las visiones que ha venido, de las primeras, a ponerse delante de mis ojos, es la de un personaje de mi mundo de niño que se llamaba Ña Sayo. El otro día yo hablé de Mageño. Hoy quiero hablar también alguna cosa de la buena vieja, amiga de mamá, que lavaba la ropa en casa.
     No voy a contar nada extraordinario de Ña Sayo. Sólo voy a decir cosas pequeñas y vulgares. De esas cosas pequeñitas y vulgares de cuyo encadenamiento se va formando poco a poco, esta pequeña y vulgar cosa extraordinaria que llamamos la vida.
     Empiezo por declarar que desde que abrí los hermosos ojos a la luz embustera de este mundo, me topé con la larga, enjuta, arrugada y canosa figura de Ña Sayo, que fue, según creo, la persona que tuvo a su cargo la gloriosa misión histórica de lavarme los primeros paños. Yo le profesé enseguida una gran inclinación, porque ella era, entre todas las mujeres de mi casa, la que chillaba más al hablar. Mamá y ella sostenían a menudo acaloradas y trascendentales disputas sobre sus chapucerías de lavandera, y a mí me parecía que se acababa el mundo cuando hacía explosión y se quedaba con toda la casa la voz indignada de Ña Sayo. Estas fueron las primeras disputas humanas de que fui testigo, y debo confesar que, entre aquellas de Ña Sayo y mamá, que versaban sobre la ropa sucia, y las que hombres eminentes han sostenido luego ante mí -en el foro, en la prensa y en la cámara- sobre grandes asuntos políticos, económicos y sociales, me parecían y siguen pareciéndome más interesantes, sustanciosas y pintorescas las controversias de Ña Sayo y mamá.
     No se tome esto como alarde sarcástico de un escéptico. Es que en las disputas acaloradas de Ña Sayo y mamá, no se echaba mano -como entre los hombres eminentes- de engorrosas e imbéciles retóricas, ni había gestos y actitudes entonadas y estudiadas, ni se decían esas pedantescas, manoseadas y redondas frases de relumbrón de que tanto abusan las eminencias políticas de dentro y fuera del país.
     “Esta camisa, o este pantalón, o este calzoncillo, etc., no ha visto el jabón, y esto es un abuso de su parte, Ña Sayo, y usted demasiado sabe que cualquiera otra lavandera lo haría mejor, y yo voy a tomar una resolución...”, solía decir mamá. Oyendo lo cual, a Ña Sayo se le subía la sangre a la cabeza y daba un desaforado chillido y rompía a hablar. ¡Y quién me iba a decir entonces que esos discursos de Ña Sayo eran piezas oratorias de lo más selecto que estaba yo destinado a oír! Y era que en lo que decía ella había espontaneidad, y había sencillez, y había el colorido y el perfume naturales de un temperamento; y era que ni en su dicción ni en su más ínfimo ademán se descubría esa cursi afectación almidonada que echa a perder los más de los grandes discursos que luego he oído; y era, en fin, que en aquellos discursos, con todo y ser los de una pobresita lavandera, brillaban las cualidades excelsas de la buena oratoria, que no son otras que las que llevo enumeradas. ¡Oh, medias, calzoncillos, enaguas y pantalones, que sirvieron de fondo a las oraciones de Ña Sayo, obras de un arte oratorio, sabio y exquisito que todavía nadie ha sabido cultivar en Puerto Rico, tierra más que ninguna otra castigada por una campanuda, artificiosa, cursi, ramplona e insoportable garrulería!
     Pero está lloviendo, y mientras llueve, déjenme recordar que Ña Sayo lavaba en el Río Grande de Jayuya, junto a una gran piedra sobre la cual tendía un bambú principesco el finísimo encaje de su sombra. Y déjenme contarles que yo iba allí casi todos los días con Ña Sayo. Y mientras ella enjabonaba y lavoteaba, dándole fuertes golpes a la ropa sobre la piedra, yo, tendido cerca de ella, admiraba en silencio sus piernas (primeros misterios de un cuerpo de mujer que me pasaban por delante), y le daba conversación, y la buena vieja me contaba unos cuentos que me seducían, y entre el plácido rumor de las aguas y la voz de Ña Sayo, yo me quedaba bobo bajo la caricia inefable de aquel zumbido monótono y lento... y allá en lo hondo del alma sentía esbozarse, tímido, el capullo de mi primer amor.
     Vieja, pobre y humilde Ña Sayo: hoy, desde su pupitre, un hombresito gordo y calvo que te acompañó en el río hace ya mucho tiempo y que fue tu amiguito, te dice adiós; y al decirte ese adiós se ha conmovido tanto, y se ha sentido tan triste y tan viejo y tan miedoso de la vida, que se ha puesto a llorar...





VOCABULARIO





  1.Ña= Forma reducida de doña.


  2.Enjuta= Delgada, muy flaca, de pocas carnes.

  3.Chapucerías= Obras hechas sin cuidado ni perfección.

  4.Explosión= Manifestación violenta de ciertos afectos del ánimo.

  5.Pintorescas= Dícese de las cosas curiosas, atractivas, expresivas.

  6.Alarde sarcástico= Que indica, denota o implica burla o ironía.

  7.Escéptico= Que no cree o finge no creer en determinadas cosas.

  8.Engorrosas= Pesadas, cargantes, fastidiosas.

  9.Retóricas= Argumentos y lenguaje pomposo y rebuscado y/o razones que no son del caso.

10.Entonadas= Apropiadas, convenientes, oportunas.

11.Pedantescas= Que presumen de su sabiduría.

12.Manoseadas= Que han sido usadas repetidamente.

13.Redondas= Evidentes, manifiestas, palpables.

14.Relumbrón= De apariencia deslumbrante, pero de escaso valor.

15.Desaforado= Iracundo, colérico, rabioso.

16.Colorido= Carácter peculiar de algo.

17.Perfume= Esencia, naturaleza, cualidad.

18.Cursi= Que con apariencia de elegancia es ridículo y de mal gusto.

19.Afectación= Falta de naturalidad en la manera de hablar, de escribir, etc.

20.Almidonada= Dícese de las cosas compuestas con excesiva pulcritud.

21.Oraciones= Obras de elocuencia y razonamiento.

22.Campanuda= Altisonante, pomposa, ostentosa.

23.Artificiosa= Rebuscada, estudiada, fingida.

24.Ramplona= Inculta, vulgar, chabacana.

25.Garrulería= Verborrea, charlatanería, palabrería.

26.Inefable= Que no se puede explicar con palabras.

27.Esbozarse= Que surge, nace o se perfila.

28.Tímido= Apocado, cohibido, vacilante.