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martes, 23 de agosto de 2016






LA UNICA ESPERANZA DE LA CIVILIZACION

(Artículo de 1920)



     Todos los grandes países, los que manejan la batuta internacional, se han militarizado del todo, se han vestido la férrea armadura guerrera que le quitaron a Alemania.
     ¿Se duda de esto? Pues con sólo señalar hacia los puntos del mapa de que estos grandes países tienen que cuidar ahora (unos de antes y otros de después de la guerra), sale uno del paso. Porque ¿quién no sabe que a mayor suma de colonias, de países subyugados por la fuerza, mayor suma de bayonetas, cañones y soldados? 
     Ahora bien, como decir militarización es lo mismo que decir barbarie (y al que dude de esto lo remitimos a las mismas bellísimas prédicas de las naciones aliadas cuando la guerra con Alemania), resulta que, al revés de lo que afirman los estadistas y periodistas de pezuña hendida, el único gran pueblo que lucha hoy por la civilización es Rusia.
     ¿Por qué? Porque, aun haciendo caso omiso de otros aspectos del nuevo orden social ruso, con sólo saber que Rusia es hoy la única gran potencia que anatematiza el coloniaje y el militarismo, no hay más remedio que reconocer en ella la única esperanza de la civilización mundial.



VOCABULARIO



  1.Pezuña hendida= ¿Diablos?

  2.Anatematiza= Que condena, censura, reprueba.



                              
                             ++++++++++++++++++++++++



LOS COMPADRES SE ARREGLAN
(Artículo de 1920)



     Los profetas de San Remo que parecía iban a pelearse a causa de sus discrepancias sobre el Tratado con Alemania, no han peleado nada... Al contrario, banquete va y banquete viene, han llegado al más feliz de los acuerdos. Se exigirá, pues, el pago a Alemania, sin perdonarle un solo centavo, de las sumas fabulosas que se consignaron en el tal Tratado.
     Cabe ahora preguntar: ¿Pero de dónde rayos va a sacar Alemania --que no tiene hoy ni industrias, ni marina mercante-- esas sumas fabulosas?
     Contra el dictamen casi unánime de todos los grandes expertos en Economía, el Consejo Supremo sigue sembrando vientos. Las tempestades no se harán esperar.
     ¡Pero qué formidable aliado se ha encontrado, gratis, el gran Lenín! Ese bendito Consejo Supremo está haciendo más, con su práctica de llevarlo todo a la tremenda, por labrar la ruina definitiva del viejo orden social, que todos los propagandistas y ejércitos rojos del mundo. ¡Bien, por el Consejo Supremo!



VOCABULARIO



  1.San Remo= Sanremo= Ciudad italiana situada en la costa mediterránea. Del 19 al 26 de abril de 1920 fue la sede de la conferencia aliada tras la Primera Guerra Mundial.

  2.A la tremenda= Modo desconsiderado y violento de tratar de resolver algún asunto.






jueves, 11 de agosto de 2016

EL MES






EL MES
(Artículo de 1920)



     ¿Qué ha pasado este mes en el mundo? Muchas cosas han pasado, pero todas pueden resumirse diciendo que la vida --el mero subsistir-- sigue más cara cada vez. Siempre fue difícil la vida para los más dentro del loco régimen capitalista vigente, pero ahora el conseguir la mísera piltrafa cotidiana resulta un verdadero milagro.
     ¿Y qué puede, pues, acontecer por el mundo de más grave que este horrible dogal de miseria que nos va apretando un poco más cada día?
     ¡Pero es que hay países --se me dirá-- donde sobran las subsistencias! Claro que sí. Pero allí donde más abundan las subsistencias. esto es, la vida, más cara es la vida.
     ¿Por qué? Porque estas subsistencias --en lugar de destinarse a la comunidad-- se venden, se exportan, se truecan bonitamente en dinero. ¿Para quién? Para unos cuantos respetables señores cuyos millones aumentan que es un contento en medio de la penuria general.
     ¿Qué importa que el hambre y las privaciones maten, enfermen y degeneren a tantos millones de seres --hombres, mujeres, niños... ¡niños!-- si esa misma hambre general es precisamente lo que más contribuye a inflar la bolsa y la barriga de los señores esos?
     Ahí está la Argentina, cuya inmensidad de carnes y trigos y demás productos autorizarían a jurar que allí la vida es tan barata que lo difícil será no morir de un hartazgo.
     ¿Hartazgo habéis dicho? Pues no señor, allí el mero subsistir es cosa tan de milagro como en todo el resto del planeta. Porque todo el mundo se aprovecha de las carnes y los trigos argentinos antes que los mismos argentinos. ¿Acaso las carnes y los trigos son para matarle el hambre a la masa de los argentinos? No señor; ¡pues no faltaba más! Son para inflar cada día más la bolsa y la barriga sacrosanta del centenar de millonarios argentinos que "rastacuerean" por el mundo. Lo importante no es que el pueblo tenga qué comer, sino que los pobresitos millonarios tengan gruesos diamantes con qué convertirse las manos en un escaparate de joyero.
     ¡Y cuidadito con chistar! Porque los gobiernos --todos los gobiernos, excepto el "infame" Gobierno de Rusia-- le toleran a usted que no coma o que vea morir de hambre o inanición a su mujer y a sus hijitos, pero ¡eso sí, Dios le libre a usted de chistar, o de exhalar la menor queja, o de irse a la huelga para tratar de arrancarle un centavo más a su hidrópico y reverendo patrón!
     Porque los gobiernos, nuestros gobiernos, no sabrán remediar nada de lo está sucediendo, no sabrán rebajar el costo del pan y de la carne, ¡qué han de saber!, pero sí saben sacar la policía, y detrás de la policía la tropa... ¡y palos, balas, cañonazos y bombas contra todo aquel que cometa el crimen de alterar la tranquilidad! Esta adorable tranquilidad pública, en el seno de la cual disfrutamos del deleite de sentir en nuestro cuello --y en el cuello de nuestros hijitos-- la sensación helada del dogal del hambre que aprieta y aprieta...
     
El diluvio

     ¡Y pensar que hay todavía por ahí miles de majaderos, de los que escriben en la prensa, que se muestran aterrados ante la sola idea de que el actual sistema social sea derrocado al fin!
     ¿Pero qué puede suceder, imbéciles, que sea peor de lo que está sucediendo? Aunque lo que viniera después fuera el mismísimo diluvio, ¿acaso no es mejor la muerte fulminante por el agua o el fuego, que esta atroz y repugnante muerte lenta que estamos sufriendo?




VOCABULARIO




  1.Los más= Sustantivado: la mayoría.

  2.Piltrafa= Residuos o restos de comida.

  3.Dogal= Gran apuro y dificultad.

  4.Subsistencias= Conjunto de medios necesarios para la vida humana.

  5.Bonitamente= Con maña o disimulo.

  6.Un contento= Se dice cuando algún hecho satisface los deseos de alguien.

  7.Bolsa= Riqueza o dinero de una persona.

 8.Rastacuerean= Derivación del apelativo rastacuero, para indicar las acciones de una persona inculta, adinerada y jactanciosa.

  9.Hidrópico= Insaciable; que no se puede hartar y satisfacer en las cosas del ánimo.

10.Majaderos= Necios y porfiados.






lunes, 1 de agosto de 2016

DESANDANDO LO ANDADO






DESANDANDO LO ANDADO
(Artículo de 1920)



     En un periódico mensual de la índole de éste, sería tonto tratar de sorprender al lector con meras noticias. Esa es labor de diarios y revistas semanales. Nuestro papel aquí es alumbrar en lo posible aquellos recovecos que suelen dejar en la penumbra los despachos y sueltos de los diarios y, sobre todo, comentar lo ya acaecido.
     Nuestra labor de comentadores estará bien o estará mal desempeñada, pero esté bien o mal en el caso particular nuestro, no se puede negar que en términos generales tiene más valor para el público el comentario (bueno) de una noticia o serie de noticias, que la mera información de hechos contenidos en las notas del cable. En el caso, por ejemplo, de las Conferencias del Tratado de Versalles ¿no valen mucho más los comentarios que suscitaron que la minuciosa información suministrada de día en día por los diarios?
     ¿No estamos viendo ahora que el Tratado y la Liga han ido perdiendo pie de momento en momento, al paso que la doctrina de los comentadores inteligentes se ha ido afirmando e imponiendo como única orientación para enderezar los entuertos viejos y los entuertos nuevos de que estaba lleno el campo de la política internacional?
     Como que, precisamente, lo que sobresale de todos los grandes acontecimientos ocurridos de un año para acá es eso: que en menos tiempo, en mucho menos tiempo del que suponían los más pesimistas, los críticos de la obra monumental que se elaboraba en Versalles han ido pasando, del desdeñado y aborrecido concepto de bolsheviques en que se les tenía, al de espíritus excepcionalmente dotados de una certera y casi maravillosa intuición del porvenir.
     Y en realidad no hay tal maravilla de intuición. Era que bastaba ser medio cuerdo para tener razón contra los locos que, borrachos de victoria y de rancio patriotismo, no vieron que, no ya por principios de pura estética de costumbres, sino por la más apremiante de las necesidades económicas, había que decir: "lo pasado, pasado" y proceder magnánimemente con el enemigo.
     No ha pasado un año, y ya los mismos que confeccionaron la camisa de fuerza para el vencido han tenido que acudir a descoserla a toda prisa para evitarse males mayores. No son ya los críticos independientes los que se rebelan contra los disparates de Versalles. Es el mismo Consejo Supremo el que en acuerdos recientes que han circulado por todo el mundo se ha rectificado rotundamente. Y se ha rectificado, no en este puntito y en aquel, sino en todo, así como suena, en todo lo esencial de su política.
     ¿Qué era lo esencial? ¿No era, por un lado, el exprimirle hasta la última peseta y el último recurso a Alemania, y, por otro lado, aislarse en lo posible de ella y, en lo absoluto, de la Rusia Soviet?
     Pues ya el mismo Consejo Supremo nos ha dicho bien claro que en ambas cosas hay necesidad de cambiar completamente de rumbo, para medio aliviar al mundo del estado angustioso en que le han puesto sus anteriores acuerdos. Sin la reconstrucción de Alemania y sin la comunicación con Rusia, no es posible pasarse en Europa. Esto ha dicho el Consejo Aliado hablando por el conducto autorizadísimo de sus expertos más eminentes en Economía. Y, para colmo de sorpresas, a estas horas hay una Comisión, no de alemanes sino de aliados, gestionando en Suecia, Suiza, Holanda y otros países, nada menos que la "flotación" de un gran empréstito con destino a la misma Alemania para ponerla en condiciones de que pueda (como apuntaban los críticos motejados de bolshevismo) reconstruir sus industrias y hacer frente a sus enormes compromisos derivados de la guerra. Y otro como más despampanante aún: del seno mismo del Consejo ha salido la resolución bolshevique, no sólo de entrar en relaciones comerciales con Rusia, sino de enviar una Comisión a los dominios mismos de Lenín --encomendada, por supuesto, a la cortesía y buena voluntad de éste-- para que vea cómo marchan allí las cosas e informe a Europa.
     Tu te preguntarás, lector, si no te lo has preguntado ya, en el colmo de la estupefacción, por qué esta medida de estudiar por dentro, sobre el terreno, lo que pasa en Rusia, no se adoptó antes, cuando hacía más falta, o sea en el momento en que se deliberaba sobre si convenía o no proceder a sangre y fuego contra las nuevas instituciones que habían surgido en la tierra de los Czares al fulgor de la revolución. A cualquiera se le ocurre que era entonces y no ahora cuando el más elemental respeto a la verdad y a la vida humana exigía que se tratase de ver y de juzgar a los rusos comunistas, antes de acudir a la terrible medida neroniana de aquel bloqueo bárbaro que por tanto tiempo sumió en la desesperación a millones de niños y mujeres.
     Pero el venerable grupo de ancianos que presidía entonces los destinos de la humanidad juzgó que cumplía mejor sus grandes responsabilidades adoptando el aire escandalizado de una niña púdica frente a la cuestión rusa, cerrando aparentemente los ojos, en un afán pueril de espectador de cinematógrafo que quiere dar a entender que el espectáculo es mucho para él. De las realidades inevitables surgidas durante el curso de la guerra y después de ella, hicieron los venerables patriarcas bíblicos un asunto de melodrama, repartieron entre alemanes y rusos los papeles malos, los de bandidos y malhechores, se adjudicaron a sí mismos los papeles buenos, los de la dama virtuosa perseguida y el galán bueno y valiente que corre a salvarla... y con eso ya creyeron que habían cumplido su misión y que no quedaba nada por hacer sino esperar... lo que acontece siempre al final de los dramas de cinematógrafo: que los buenos le apliquen una soberana tunda de palos y patadas a los malos y conduzcan a la cárcel a aquellos que no hayan perecido, quemados o ahogados, en pago de sus culpas.
     Por encima, pues, de los asuntos que ocupan la atención de las agencias cablegráficas (cuando estas agencias no están demasiado embargadas contándonos al detalle las idas y venidas de Carpentier y del Gallito y Belmonte, y las explosiones oratorias, siempre las mismas, de los agentes y representantes diplomáticos del mundo); por encima de cuestiones tan traídas y llevadas como la de Fiume, la de las reservas y contrarreservas al Tratado en el Senado de los Estados Unidos y otras de la misma índole, repetimos que lo de más bulto que advertimos en el mundo hoy es el cambio de rumbo de la política de los del Consejo Supremo. Por fin han comenzado estos señores a medio abrir los ojos a la realidad; por fin salen de su actitud de anacrónica observancia de principios que eran buenos en los tiempos de la Santa Alianza para un mundo regido paternalmente por pequeños concilios en cada país, pero que ahora resultan ineficaces hasta la ridiculez, y gracias a este tardío despertar vamos evolucionando poco a poco hacia las nuevas soluciones que imponen los nuevos problemas.
     
La madre del cordero

     ¿Qué duda cabe de que entre estos nuevos problemas ninguno tiene tanta urgencia e importancia como el de conciliar la urgente necesidad de una mayor producción agrícola e industrial con el acrecentamiento de medios de vida que impone la cada vez más despierta y alerta conciencia colectiva de la clase obrera?
     Son muchos, son innumerables los problemas que le quiebran la cabeza al estadista moderno en todas las naciones, pero todos ellos se reducen a uno solo que tiene la grandiosa simplicidad de todo lo fundamental: al problema de encontrar una fórmula en virtud de la cual el trabajo, tan necesario siempre a la vida humana civilizada, y mucho más necesario después de la guerra, no siga interumpido por falta de brazos voluntarios.
     Desde luego que si uno presta atención a lo que dicen los financistas, hallará que estos señores no ven otra manera de explicar los mil conflictos de ahora que no sea atribuyéndolo todo a la falta de dinero y crédito en los países europeos. Pero no hay que ser un prodigio de observación para ver que esto del dinero y del crédito podrá ser la causa inmediata, pero no la causa primaria del conflicto, ya que es evidente que nada valen los créditos y los raudales de oro si no se cuenta antes, para hacer marchar la máquina interrumpida, con la cooperación franca y decidida del trabajador, que es la rueda catalina de todo el sistema de la producción.
     ¿Cómo hacer del trabajador inquieto e indómito de hoy el trabajador manso y voluntario de antes? He ahí el problema que está antes de todos los demás problemas sociales contemporáneos, incluso el del alto precio de la vida. Y lo que más asombra es que, precisamente, por ser éste el problema de los problemas, sea todavía hoy el que menos bulto hace en la mente de los que aquí y allá se afanan sin descanso por hallarle una salida al laberinto económico y político actual que no rompa la estructura del sistema social vigente. Y así vemos que se repite constantemente la cantaleta de que lo que hay que hacer ante todo es reducir el precio de las cosas "porque del desequilibrio entre el jornal y las subsistencias es que nace esa agitación que echa a perder las mejores combinaciones industriales de hoy". Pero para todo aquel que no contemple el espectáculo humano a través de un agujerito, como suele acontecer con los especialistas todos, es más que evidente que eso de la cuantía del jornal es el incidente y no la raíz de la cuestión. Ya pueden subir todo lo que quieran los jornales, que el obrero seguirá cada día más inquieto, más nervioso e ingobernable. Y es que la mosca que le pica no depende de que gane más o de que gane menos, sino que nace de que le ha salido algo que no tenía antes, y este algo se llama "conciencia"; conciencia de la desproporción enorme entre su potencialidad inmensa de factor principal de la producción y su condición de siervo asalariado, atado, esclavizado y envilecido de por vida por un jornal que no ha de representar nunca, por mucho que suba, ni una parte infinitesimal de lo que el espectáculo permanente de la vida de sus propios patronos le induce a desear primero y a reclamar después.
     Y es trágico que en esta hora sombría por demás, en que sube y sube la ola negra del hambre y de la desesperación, no exista, en ningún gobierno de los grandes y en ninguno de los partidos grandes que monopolizan la fuerza política de los grandes países, ningún programa que represente siquiera un primer paso vacilante en el camino de las soluciones posibles del problema planteado por el estado de conciencia del obrero moderno. Lo que dice Bernard Shaw acerca de la situación política de Inglaterra, en un trabajo reciente que ve la luz en nuestra sección "Trabajos Notables", puede aplicarse a todas las grandes naciones del occidente de Europa y de América. Dice Bernard Shaw:

     "¿Hay algún signo de la formación de algún partido en Inglaterra que rechace la idea del robo y la sustituya por la cooperación, por la producción común para el beneficio de todo el país, estando dispuesto a acabar no sólo con la holgazanería, sino con la condición de no productor? Yo debo confesar francamente que no descubro ningún partido que pueda en realidad decir esto".




VOCABULARIO




  1.Sueltos= Escritos insertados en un periódico que no tienen la extensión ni la importancia de los artículos.

  2.Liga= Liga de Naciones.

  3.Rancio= Se dice de las cosas antiguas y de las personas apegadas a ellas.

  4.Flotación= Anglicismo usado en lugar de "financiamiento".

  5.Despampanante= Pasmoso, asombroso, sorprendente.

  6.Estupefacción= Sorpresa o asombro tan grandes que dejan a uno atónito e incapaz de reaccionar.

  7.A sangre y fuego= Con todo rigor, sin dar cuartel, sin miramientos.

  8.La tierra de los Czares= Rusia.

 9.Neroniana= Relativo al emperador Nerón. Cruel, sanguinaria, inhumana.

10.Carpentier= Georges Carpentier (1894-1975)= Fue un boxeador francés del peso pesado, categoría de la que fue campeón mundial.

11.Gallito= José Gómez Ortega (1895-1920)= Fue un matador de toros, español de etnia gitana. Considerado por muchos el torero más completo de la historia.

12.Belmonte= Juan Belmontre García (1892-1962)= Fue un matador de toros español, considerado por muchos como el fundador del toreo moderno.

13.Fiume= Ciudad de Croacia.

14.De más bulto= Se dice de las cosas muy manifiestas o considerables.

15.La Santa Alianza= Se refiere al tratado personal firmado por los monarcas de Austria, Prusia y Rusia el 26 de septiembre de 1815 tras las guerras napoleónicas y en el que prometían mantener en sus relaciones políticas los preceptos cristianos de justicia, de caridad y de paz.

16.La madre del cordero= La causa verdadera, el meollo de una cuestión.

17.Financistas= Personas expertas en economía, negocios, dinero.

18.La rueda catalina= Se dice de lo que es considerado como lo fundamental y en torno de lo cual gira lo demás.

19.La mosca que le pica= La causa o motivo de su malestar o desazón.

20.Bernard Shaw= George Bernard Shaw (1856-1950)= Escritor irlandés, ganador del Premio Nobel de literatura de 1925.





viernes, 22 de julio de 2016

EL BLOQUEO RUSO






EL BLOQUEO RUSO
(Artículo de 1920)



     En el momento mismo en que se daba por seguro que los gobiernos de Inglaterra y Francia iban a emprender por fin operaciones militares en grande escala contra los bolsheviques para atajar a éstos en su incesante avance hacia el Asia y hacia la Europa occidental, y, cuando ya se relamían de gusto los reaccionarios ante la perspectiva de la gran carnicería de "bolshes" que se les iba de nuevo a servir, he ahí que el cable nos pone los pelos de punta, dándonos a boca de jarro el tiro de gracia con la despampanante noticia de que lo que habían resuelto los generales y estadistas aliados reunidos en París (italianos, franceses e ingleses) era nada menos que el levantamiento inmediato del bloqueo de Rusia.
     Y como no hacía ni un mes que el gran Clemenceau había afirmado en la Cámara, con olímpica arrogancia, que, lejos de pactar con los Rojos, la Entente estaba más resuelta que nunca a proseguir su política combatiéndoles a sangre y fuego, y que se había acordado rodearles de un verdadero cordón sanitario hasta lograr su aniquilamiento, el asombro de las gentes --sobre todo esa sana y simple buena gente que se alimenta de lo que les da a tragar diariamente la prensa "respetable"-- llegó al colmo. ¡Cómo! ¿esa gente de París y de Londres que dirige los asuntos mundiales está loca, que así, de golpe y porrazo, adopta en menos de un mes dos actitudes completamente contradictorias en asunto tan trascendental para el mundo?  --se oía preguntar.
     Y la verdad es que no se explican estos saltos, estos bailoteos, todo ese conjunto de renuncios, cambios de frente, subidas y bajadas en los asuntos más vitales, más esenciales al equilibrio y reconstrucción del mundo, que ha caracterizado la labor de los Grandes Cuatro, o Tres o Cinco.
     Si lo que dicen ahora de que el bloqueo se levanta por razones de humanidad para con el pueblo ruso es verdad ¿cómo se entiende que esas mismas razones de humanidad nada pesaron cuando se trató de establecer el feroz cinturón de hierro candente, y de mantenerle realizando su siniestra obra asesina por más de año y medio después de la guerra?
     ¡Humanidad!... Con la India, Afganistán, Persia y Turquía amenazados de arder en la hoguera bolshevique, y con todos los expertos del mundo clamando por una urgente rectificación de la política que privaba a Europa del inmenso granero de Rusia, esta tardía invocación de humanidad se parece mucho a la actitud del gallego del cuento, que, habiendo caído debajo, gritaba a los transeúntes: ¡Quítenmelo, que lo mato!
     Es, amigos, que los papeles se han trocado. Los últimos de ayer son los primeros de hoy. ¿Quién tiene hoy en ninguna parte del mundo un ejército que se pueda medir en fuerza numérica, y en eléctrica impulsión de entusiasmos, y en lo inteligente y firme de la dirección, con el ejército de los "descamisados" bolsheviques? ¿Y quién tiene hoy, detrás de ese ejército, una fuerza tan compacta y formidable de masas obreras contentas y en perenne función productora --sin huelgas ni "lockouts", ni disturbios sindicalistas de clase alguna-- como la que posee la Rusia de hoy? ¿Y qué nación del mundo posee hoy (ahí están los grandes economistas, que no me dejarán mentir) la excepcional potencialidad de crédito y moneda circulante que le dan a Rusia sus enormes recursos naturales y sus industrias y sus bancos, todo eso manejado por y para la nación?
     De modo que eso de hacer la paz con los Soviets --que ayer hubiera podido parecer medida de previsión, y de un alto sentido democrático y humanitarista-- hoy día es medida impuesta a pura fuerza por el más elemental de los instintos, por el instinto de la propia conservación, que es humanidad también, pero... para con el número uno. De ahí que Inglaterra, que es entre todas las grandes potencias la más realista, la que ve más lejos en trifulcas internacionales de índole peligrosa, e Italia, que hoy día tiene al frente de su gobierno hombres de cuño mental infinitamente superior a sus Orlandos y Soninos de ayer, acabaron por echar a un rincón los métodos viejos de los Churchill y Clemenceau, y abrieron, por fin, a la hambrienta y desesperada Europa los puertos de Rusia.
     --Pero esto no significa sino establecimiento de relaciones comerciales, y en manera alguna reconocimiento de las Soviets y relaciones diplomáticas con ellas-- dijeron los grandes oráculos del Consejo Supremo.
     ¡Claro está! Es bueno tratar de dejar esa salvedad, esta puertecita abierta, por si acaso vuelve a soplar por ahí otro vientecito antibolshevique, otra aventurilla czarista por el estilo de las ¡ay! tan tristemente y tan ruidosamente malogradas de Yudenitch, Koltchack, Denikin...; caso en que bien se podría ensayar lo que se hizo en el asuntito de Prinkipo, un cambio en redondo que permita volver a las andadas, y apelar de nuevo a las bayonetas, tanques y bloqueos de que se ha venido sirviendo en sus evangélicas propagandas la sacrosanta "democracia" aliada. Pero ha llovido mucho ya desde lo de Prinkipo, y ahora son precisamente ellos, los arrugados señores de la diplomacia secreta que manejaban y aún manejan el cotarro desde Versalles, los que no han de tardar en comprender que las mismas relaciones comerciales --más urgentemente necesitadas en Europa que en Rusia-- imponen de un modo fatal el establecimiento de relaciones diplomáticas y el reconocimiento pleno del Gobierno Rojo.
     Es triste, es patético, que estos sapientes y omnipotentes señores tengan que doblar el lomo y tragarse el agua misma que ensuciaron ayer, pero así lo quiere y así lo manda ese espíritu universal de renovación que viene hace tiempo arreglando las cosas desarregladas allá en Versalles.
     Hay una voz que grita incesantemente en el corazón de todos los hombres: ¡Uníos!... Y contra el divino imperio de esa voz no hay Grades Cuatro, ni Grandes Cinco, ni Grandes... Veine Mil que logren nada en el sentido de separar y desunir...
     La suerte está echada. Un nuevo César, el verdadero, el grande, el bueno, el César del nuevo espíritu colectivista, opuesto al viejo espíritu capitalista, acaba de pasar el Rubicón.




VOCABULARIO



  1.A boca de jarro= A bocajarro= A quemarropa.

  2.Despampanante= Sorprendente, imprevista, inesperada.

 3.Clemenceau= Georges Benjamin Clemenceau (1841-1929)= Médico, periodista y político francés que alcanzó el cargo de primer ministro de su país.

  4.Rojos= Bolsheviques.

  5.Entente= Tratado de no agresión firmado por Francia e Inglaterra en 1904 al que se sumó Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial.

  6.A sangre y fuego= Con todo rigor, sin dar cuartel.

  7.Cordón sanitario= Transferencia de sentido de un bloqueo para impedir la transmisión de una enfermedad, a un bloqueo militar para aniquilar a un grupo.

  8.De golpe y porrazo= Precipitadamente, sin reflexión ni meditación.

  9.Renuncios= Mentira o contradicción en que se sorprende a alguien.

 10.Grandes Cuatro...= Conocido también como Grandes Tres, sus miembros: Woodrow Wilson (EEUU), Lloyd George (Reino Unido), Georges Clemeceau (Francia) y Francesco Nitti (Italia).

11.Lockouts= Cierres patronales.

12.Para con el número uno= Para con uno mismo.

13.Orlandos= Vittorio Emanuelle Orlando (1860-1952)= Presidente del Consejo de Ministros de Italia de 1917 a 1919.

14.Sonninos= Sidney Sonnino (1847-1922)= Prsidente del Consejo de Ministros de Italia de 1909 a 1910.

15.Churchill= Sir Winston Leonard Spencer-Churchill (1874-1965)= Político y estadista británico.

16.Salvedad= Razonamiento que se emplea como excusa o limitación de lo que se va a decir o hacer.

17.Yudenitch= Nicolái Nicoláyevich Yudénich (1862-1933)= Militar ruso, uno de los líderes del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa. Dirigió las fuerzas antibolsheviques del Báltico y comandó sin éxito un avance sobre Petrogrado (hoy San Petersburgo) con el apoyo británico.

18. Koltchack= Aleksandr Vasilievich Koltchack (1874-1920)= Militar ruso, caudillo del movimiento antibolshevique conocido como Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa que dirigió en Siberia un gobierno opuesto al de Lenín desde noviembre de 1918 a febrero de 1920.

19.Denikin= Antón Ivánovich Denikin (1872-1947)= Militar ruso, fue uno de los principales líderes del contrarrevolucionario Movimiento Blanco.

20.Prinkipo= Conocida actualmente como Büyükada es la más grande de las 9 islas del mar de Mármara en las costas de Turquía.

21.Cotarro= Colectividad en estado de inquietud o agitación.

22.Fatal= Inevitable, improrrogable, ineludible.

23.Gobierno Rojo= El gobierno de Rusia.

24.Doblar el lomo= Agachar el lomo= Humillarse.

25.La suerte está echada (Alea jacta est)= Es una expresión atribuida a Julio César en el momento de cruzar el río Rubicón entre Italia y la Galia Itálica. La frase implica dar un paso irrevocable o que se ha pasado un punto de no retorno.







martes, 12 de julio de 2016

EL MOMENTO POLITICO EN EL MUNDO






EL MOMENTO POLITICO EN EL MUNDO
(Artículo de 1920)



     Las cosas van bien mal, pero... ¡qué bien van las cosas! Con estas palabras de apariencia paradójica --todo cuanto ocurre hoy día tiene apariencia paradójica-- podría hacerse el resumen de este momento político del mundo.
     Con una crisis tremenda en los cambios; con la libra esterlina bajando, según los últimos cables, hasta no valer sino poco más de tres dólares; con las más ricas naciones de Europa obligadas a confesar que no tienen ni dinero crédito para proveerse de las innumerables cosas que urgentemente necesitan del mercado de los Estados Unidos; con los más reputados hacendistas declarando a voz en cuello que la postración económica del mundo, en vez de presentar síntomas de mejoramiento, los presenta de un fulminante empeoramiento, hasta el punto de que estiman que los más heroicos e inteligentes remedios no bastarán a conjurar del todo el peligro de una bancarrota general; con el rápido, desconcertante y total desquiciamiento de todo cuanto dejaron hecho los arúspices del tristemente célebre Consejo de los Tres y de los Cuatro... todo cuanto se diga es poco para pintar la angustia y el pánico que se va apoderando de los que creyeron en la eficacia maravillosa de los arreglos y zurcidos del Tratado de Versalles.
     Ya no es la voz de los extremistas, de los radicales, la que señala el peligro y habla en tono iracundo de los desaciertos monstruosos, de las torpezas criminales que han ido preparando este caos, sino la voz de los mismos economistas de cuño tradicional y de los más mesurados representantes políticos del sistema actual, la que se oye a diario clamando por un cambio de rumbo que, ya que no evite, atenúe al menos la catástrofe económico-social que estiman inminente.
     Mirando, pues, las cosas con criterio de hombres de tradición, aferrados a las viejas normas del capitalismo, el cuadro no puede ser más pavoroso. Pero a medida que de tal ángulo se descubren perspectivas más sombrías, desde el ángulo opuesto, desde el punto de vista de los que abogamos por un nuevo orden, todo cuanto abarca la mirada es nuncio seguro de que marchamos velozmente a la catástrofe, sí, pero a una catástrofe necesaria y saludable, por cuanto ella significa la suprema caída del monstruo del feudalismo capitalista y el advenimiento de un sistema social que acabe para siempre con el tipo de civilización sórdida y rapaz en cuyo vientre putrefacto se agazaparon siempre la guerra y el hambre.




VOCABULARIO




  1.Hacendistas= Personas versadas en la administración o en la doctrina de la Hacienda pública.

  2.Conjurar= Alejar, eludir, evitar.

  3.Arúspices= Pronosticadores, adivinadores, profetas.

  4.Consejo de los Tres= Conocido también como Consejo Supremo, sus miembros: Woodrow Wilson (EEUU), Lloyd George (Reino Unido) y Georges Clemenceau (Francia).

  5.Arreglos y zurcidos= Componendas, chanchullos, confabulaciones.

  6.Nuncio= Indicio, anuncio o señal.

  7.Sórdida= Injusta, malvada, inicua.

  8.Se agazaparon= Que estuvieron al acecho.






sábado, 2 de julio de 2016

LA SITUACION






LA SITUACION
(Artículo de 1919)



     Este último período de treinta días que vamos a tratar de reseñar, presenta una calma relativa. Podría decirse que nada ha cambiado, ni para bien ni para mal, si no fuera porque la experiencia enseña que el síntoma peor de un enfermo grave es la inalterabilidad del mal, la aparente suspensión de la enfermedad. Y de que el mundo está enfermo de gravedad, no hay doctor Panglos que se atreva a dudar. 
     La calma viene, precisamente, no de haberse llegado a dar con el remedio, sino de todo lo contrario, de que el enfermo sigue en estado de postración, atentamente vigilado, eso sí, por los trasnochados médicos de cabecera que, como sucede casi siempre con los médicos de cabecera, ni se atreven a intentar nuevo tratamiento, ni tampoco a declararse impotentes, llamando aparte al jefe de la familia --en este caso la señora Opinión Pública-- para aconsejarle modestamente un cambio inmediato de facultativos.
     ¡Pobresitos médicos de cabecera! No se puede dudar de su devoción, de la buena fe y del incansable ardor con que luchan por salvar al enfermo. Tanto el doctor Lloyd George, como el doctor Clemenceau, como el doctor Nitti, como el doctor Wilson, se han pasado los días de turbio en turbio y las noches de claro en claro al lado de la cama, aplicando el termómetro, viéndole la lengua y tomándole el pulso al paciente, y si no han hecho más, si han seguido aplicando impertérritos la misma receta, es porque ellos no conocen otra. ¿Qué culpa tienen ellos de que en su arsenal terapéutico --demasiado viejo-- no haya nada previsto para un caso clínico tan desconcertante? ¿Hay tragedia comparable a la tragedia de un médico especialista de universal reputación que ha llegado a la cama del enfermo aclamado por la familia como el salvador insustituible y que empieza a actuar con tan mala suerte que pasan los días, y los meses, y los años, y lo que diagnosticó como leve se le vuelve grave, y viceversa, y todo se le enreda y complica de tal modo, que acaba por no atreverse a recetar sino belladona, morfina y otros paliativos?
     El enfermo entrará ahora --dijeron-- en un período de reparador reposo, debido a esta sabia combinación (la Liga de Naciones) que hemos inventado. (Aunque la combinación no contenía sino materiales viejos, se esperaba que cambiándoles el nombre de manera que, por ejemplo, lo que se conocía bajo la designación de colonias, se llamase ahora mandato, la droga haría milagros). Y en efecto, a las primeras cucharadas, en lugar del reposo esperado, le reventaron al enfermo veintitrés o más tumores (guerras) que le hicieron poner el grito en el cielo.
    Ese dolor en el costado (la cuestión de Rusia) desaparecerá pronto --en menos de un mes-- con este emoliente maravilloso (el bloqueo) y estas sanguijuelas (Koltchack, Denikine, Yudenitch)... Y en efecto, lejos de desaparecer el dolor, se ha extendido y agravado tanto, que hasta las sanguijuelas han salido huyendo y hay temor de que otras regiones (las del Asia) que parecían sanas, se contaminen.
     Todo, en fin y en serio, lo que se ha venido hasta ahora ensayando ha tenido el mismo lamentable resultado. Ahí está el Austria, por un lado conminada al pago de cantidades enormes, y por otro lado ofreciéndose a los ojos del mismo Consejo Supremo en un cuadro tan pavoroso de miseria y hambre, que no ha habido más remedio que olvidar su deuda para no pensar sino en socorrerla con una limosna de víveres, que por más liberal que sea sólo servirá para aliviarla de momento, ya que la desesperada situación de la descoyuntada Austria viene de habérsele privado, en virtud de la previsora política del Consejo, de todos sus medios de vida agrícolas e industriales.
     Ahí están las horribles matanzas de judíos, perpetradas por los ahijados, por los polacos, los rumanos, los cosacos, y en general, por los mismos elementos "buenos" a quienes se ha confiado la misión sacrosanta de acabar con los "malos", con los bolsheviques. De manera tan escandalosa se han venido dedicando últimamente los "escogidos", los "buenos", a su "sport" de exterminar judíos, que hasta el mismo Consejo Supremo se ha visto en la necesidad de darse por enterado y de despachar para el teatro de los acontecimientos una comisión más (o misión) investigadora --recurso clásico que tiene siempre una maravillosa eficacia... para dejar las cosas en el mismo estado. ¿Quién no sabe que estas matanzas de judíos vienen de las bajas pasiones del odio, soliviantadas por el viento guerrero que sopla en estos pueblos, y que este viento guerrero viene a su vez de la "clarividente" política del Gran Consejo, que, con el ejemplo de los pueblos grandes, ha inflamado las ambiciones nacionalistas y las rivalidades de los chicos, cuando no ha sido el mismo Consejo Supremo quien los ha armado en guerra en su afán de improvisar ejércitos contra su eterno fantasma, el bolshevismo?
     Ahí está Rusia, que, a pesar del tiempo transcurrido desde el armisticio que puso fin a la guerra mundial, continúa siendo una cuestión "a resolver" para los atolondrados doctores de cabecera, ninguno de los cuales se ha decidido todavía a adoptar, resueltamente y públicamente, una línea clara de conducta en esta cuestión. ¿Puede darse nada más inaudito que el espectáculo que ofecen estos directores de las potencias más grandes de la tierra tejiendo y destejiendo sin cesar, por un lado interviniendo con toda clase de formidables recursos de mar y tierra, y por otro lado dando a entender a sus pueblos respectivos que se han lavado las manos como Pilatos y ni siquiera atreviéndose, o bien a declarar la guerra abiertamente al pueblo de las Soviets, o bien a aceptar la paz que este pueblo les viene ofreciendo desde hace dos años? Ellos mismos confiesan que sin Rusia no hay paz ni equilibrio posible en Europa... pero ahí se están, sin atreverse a nada; ni a pactar, ni a guerrear a plena luz.
     Para quien mire hoy las cosas magnas que preocupan al mundo con un criterio decididamente imperialista y reaccionario, no tiene explicación, ni perdón, el que los grandes Cuatro o Cinco no hayan llevado su campaña contra el bolshevismo a sus límites lógicos, a una declaración de guerra franca seguida de la formidable movilización de todos sus hombres y todos sus barcos contra el común enemigo. Y a los que, por el contrario, se sienten poseídos del fervor democrático --que tanto contribuyó Mr. Wilson a encender-- ¿cómo hallarle atenuantes a la conducta de estos mismos hombres que llamándose demócratas han decretado expediciones militares y bloqueos espantosos contra un pueblo, sin la menor autorización previa de sus propios pueblos y sin ni siquiera la formalidad de una previa proclamación del estado de guerra? Y si se piensa que lo que se combate en Rusia no es más que el cuerpo de doctrina, el conjunto de principios de un sistema nuevo que pugna por encontrar expresión, ¿qué decir entonces de la sangre, del dolor y de las lágrimas que la campaña antibolshevista significa para el mundo? ¿No habíamos quedado en que éramos los paladines de la democracia en el mundo? ¿Y no consiste la esencia de toda democracia en el respeto a las ideas, no importa su índole? Y si es así, ¿por qué combatir con la bayoneta y el cañón la idea bolshevista, en lugar de combatirla con la propaganda y las ideas?
     Ahí está la carestía de víveres. Ahí están los altos precios haciéndose en todas partes más altos día tras día, la falta de moneda circulante en Europa, la falta de crédito, la inacción industrial, la agitación obrera... y el hambre, ¡el hambre! creciendo por momentos, haciéndose de minuto en minuto reina y señora del mundo.
     Pero los médicos de cabecera ni se resuelven a apelar a los grandes remedios, ni tampoco a dejar el sitio vacante para otros médicos más modernos. No tienen programa. No saben a qué atenerse. Contra los altos precios, pusieron en vigor, en todas partes y casi a la misma hora, la misma formulita inocente: leyes penales en que se define y castiga el delito de especulación o logrerismo. Pero, después de las leyes, los precios han seguido "sin novedad"; al contrario, subiendo más y más. Y lo que aconteció con los precios acontece con todo lo demás. Y aunque se pronuncien discursos y más discursos el remedio no viene.
     ¿Se quiere una prueba más terminante de que todo nuestro sistema capitalista de hoy está en crisis definitiva? Para que la vida se abarate de nuevo, para "humanizar" los precios de las cosas necesarias, y en general, para salir de la situación de angustia en que viven todas las clases, a excepción de las muy de arriba, todo el mundo conviene, y Pero Grullo también, en que es urgente aumentar la producción. Pero, para aumentar la producción, se necesitan dos elementos esenciales: Capital y Trabajo. Y estos dos elementos, Capital y Trabajo, están enredados en una guerra a muerte. Los graves doctores siguen recetando su eterno paliativo: armonía entre el Capital y el Trabajo. Que es lo mismo que decir: muchachos, Capital y Trabajo, dense un abrazo de hermanos y pónganse a trabajar en paz, en beneficio de la sociedad, de la humanidad de que forman parte. Esta es la fórmula, la única que tienen en cartera los Clemenceau, los Lloyd George, y demás compañeros. Pero la fórmula se ha ensayado... y no da resultado, porque lo impide el mismo sistema político social bajo el cual vivimos. Este sistema es el de trabajar, no para el beneficio público, no para el bien de la comunidad, sino para el beneficio y negocio exclusivo de cada cual. Tanto el capitalista como el obrero son fieles al "sacrosanto" principio individualista del sistema que nos rige actualmente, tratando cada cual de sacar la mejor tajada. Y si antes podía haber armonía entre don Juan capitalista y Pedro trabajador, era porque mientras las ambiciones de don Juan eran ilimitadas, las de Pedro cabían en un dedal, pues se limitaban a la ración diaria para el mero subsistir. Pero... pasan los tiempos, el mismo don Juan comete la simpleza de contribuir con su dinero a que Pedro vaya a la escuela, y abra los ojos, y vea, y aspire, y le nazcan alas en el alma de ensueño y de ambición... ¡y adiós mi dinero! Ya Pedro cada vez que se dobla a trabajar, en el taller o en la tierra de don Juan, lo hace con la reserva mental de que el día siguiente no se volverá a doblar sin un aumento de paga. Y de la ambición de Pedro se contagia Miguel, y de la de Miguel, Aniceto, Zacarías y José Antonio. Y mientras más regatea y chilla el Capital, más se le encienden los anhelos y las cóleras a los Pedros. Y he ahí por qué está en la naturaleza de las cosas que el gran problema del Capital y el Trabajo, de que dependen todos los demás que actualmente nos abruman hasta casi aplastarnos, carece de solución por el lado de los paliativos tontos de los rancios médicos de cabecera. Esta guerra entre el Capital y el Trabajo, como toda contienda humana provocada por incompatibilidad de tendencias y aspiraciones, no tiene otra solución que la que tuvo la guerra entre Alemania y los aliados: la derrota definitiva para uno de los contendientes. Cualquiera que mire la realidad de hoy no tendrá más remedio que confesar que no cabe otra solución.
     Pues bien, si ello ha de ser así, si es una guerra en que tiene forzosamente que haber derrota definitiva por una parte y victoria definitiva por la otra, ¿no es hora ya de que los directores de los grandes pueblos vayan pensando en abreviar la guerra que tantos trastornos y angustias ocasiona, poniéndose definitivamente del lado que se crea más digno de perdurar y saliendo ya para siempre del funesto sistema de los tanteos, titubeos y paliativos que no hacen más que empeorar a la enferma humanidad y exacerbar sus dolores?
     Una de dos: o salto resuelto hacia atrás, y se le cortan las alas al obrero, cerrándole las escuelas, donde al nutrirle el espíritu le inflan las ambiciones, y a las estatuas de la libertad que hay por el mundo se les quita la antorcha y se les pone en la diestra un garrote, y se echan abajo en masa los derechos individuales y las constituciones... y a la cárcel, bajo la ley marcial, con todo aquel que se permita la más leve insinuación tendiente a establecer el "infame" principio de que no debe haber bizcochos para nadie mientras no haya pan para todos..., o salto resuelto hacia adelante, procediéndose, serena e inteligentemente, a la sustitución del sistema individualista de la competencia y del beneficio privado, que no ha dejado jamás pasar diez años sin una guerra ni un día sin un nuevo cuadro de miseria y degeneración, por el sistema colectivista de la cooperación y del beneficio público que preconizan hoy, unánimemente, los más potentes dínamos del pensamiento en el mundo actual: France, Barbusse, Romain Rolland, Gorki, Russell, Wells, Shaw, Webb, y en general, todas las inteligencias cumbres que se han detenido un momento ante el cuadro espantoso de este charco de cieno y de sangre en que, acosados como alimañas, vivimos los hombres de hoy.




VOCABULARIO




  1.Doctor Panglos= Personaje del "Cándido" de Voltaire, doctor de palabras huecas y explicaciones para todo.

  2.Facultativos= Médicos.

  3.Lloyd George= David Lloyd George (1863-1945)= Primer ministro británico de 1916 a 1922.

  4.Clemenceau= Georges Benjamin Clemenceau (1841-1929)= Médico, periodista y político francés que alcanzó el cargo de primer ministro de su país.

  5.Nitti= Francesco Saverio Nitti (1868-1953)= Presidente del Consejo de Ministros de Italia de 1919 a 1921.

  6.Wilson= Thomas Woodrow Wilson (1856-1924)= Vigésimo octavo Presidente de los Estados Unidos.

  7.De turbio en turbio ... de claro en claro= Préstamo literal --aunque en orden diverso-- del capítulo primero de Don Quijote.

  8.Impertérritos= Impasibles, imperturbables, serenos.

  9.Paliativos= Que mitigan, suavizan o atenúan los síntomas, pero que no curan la enfermedad.

10.Liga de Naciones= "League of Nations"= También conocida como Sociedad de Naciones, fue un organismo internacional creado por el Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919 con el propósito de establecer las bases para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales. Fue disuelta el 18 de abril de 1946 tras concluir la Segunda Guerra Mundial y sucedida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

11.Koltchack= Aleksandr Vasilievich Koltchack (1874-1920)= Militar ruso, caudillo del movimiento antibolshevique conocido como Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa que dirigió en Siberia un gobierno opuesto al de Lenín desde noviembre de 1918 a febrero de 1920.

12.Denikine=Antón Ivánovich Denikin (1872-1947)= Militar ruso, fue uno de los principales líderes del contrarrevolucionario Movimiento Blanco.

13.Yudenitch= Nicolái Nicoláyevich Yudénich (1862-1933)= Militar ruso, uno de los líderes del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa. Dirigió las fuerzas antibolsheviques del Báltico y comandó sin éxito un avance sobre Petrogrado (hoy San Petersburgo) con el apoyo británico.

14.Consejo Supremo= Conocido también como el Consejo de los Tres. Sus miembros: Woodrow Wilson (EEUU), Lloyd George (Reino Unido) y Georges Clemenceau (Francia).

15.Soliviantadas= Instigadas, incitadas, aguijoneadas.

16.Tejiendo y destejiendo= Mudando de resolución en lo emprendido, haciendo y deshaciendo una misma cosa.

17.Al pueblo de las Soviets= Rusia.

18.Mr. Wilson= Thomas Woodrow Wilson (1856-1924)= Vigésimo octavo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

19.Logrerismo= Actividad de aquellas personas que procuran lucrarse por cualquier medio.

20.Pero Grullo= Pedro Grullo= Personaje folflórico cuyas expresiones (perogrulladas) son tan evidentes o tan sabidas que resultan triviales.

21.Rancios= Se dice de las personas apegadas a las cosas antiguas.

22.Exacerbar= Agravar o avivar una molestia o una enfermedad.

23.Preconizan= Que promueven o apoyan públicamente.

24.France= Anatole François Thibault (1844-1924)= Escritor francés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1921.

25.Barbusse= Henri Barbusse (1873-1935)= Escritor y periodista francés.

26.Romain Rolland (1866-1944= Escritor francés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1915.

27.Gorki= Máximo Gorki fue el pseudónimo utilizado por el escritor y político ruso Alekséi Maksímovich Peshkov (1868-1936).

28.Russell= Bertrand Arthur William Russell (1872-1970)= Filósofo y escritor británico ganador del Premio Nobel de Literatura en 1950.

29.Wells= Herbert George Wells (1866-1946)= Escritor, novelista, historiador y filósofo británico.

30.Shaw= George Bernard Shaw (1856-1950)= Escritor irlandés ganador del Premio Nobel de Literatura en 1925.

31.Webb= Sidney James Webb (1859-1947)= Escritor y político británico.