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jueves, 11 de octubre de 2012

CRONOLOGIA BREVE DE NEMESIO R. CANALES




CRONOLOGIA BREVE DE NEMESIO R. CANALES
 (SERVANDO MONTAÑA PELAEZ)

      
     
     El 18 de diciembre de 1878 nace en Coabey, barrio del poblado de Jayuya -entonces todavía jurisdicción de Utuado, Puerto Rico- Nemesio Rosario Canales Rivera, hijo primogénito de Rosario Canales Quintero, natural de Corozal y de Francisca Rivera y Rivera, natural de Jayuya. La familia de Canales, a excepción de una época de crisis con motivo del huracán San Ciriaco (8-9 agosto, 1899), gozó siempre de una posición económica desahogada.

      El día 8 de abril de 1879 es bautizado en la Iglesia Católica de San Miguel, parroquia de Utuado, Puerto Rico.

      Entre los años 1884 y 1893 realiza sus estudios primarios, inicialmente en el mismo barrio de Coabey con los maestros Justiniano Vázquez, Sebastián Ferrer y Don Teodomiro Nieves, y luego en Utuado, en la escuela privada de Don Juan Roselló.

      En el 1893 muere su madre, Doña Francisca, a la que siempre recordó con nostalgia. Comienza sus estudios secundarios en el Liceo de Mayaguez, Puerto Rico, dirigido por Don Francisco Vincenty.

      En el 1895, su padre, Don Rosario Canales, se casa en segundas nupcias con Doña Consuelo Torresola, la cual, según todos los testimonios, trató a Nemesio muy maternalmente. De este matrimonio nacen Mario y Blanca Canales Torresola.

      En el 1896 completa sus estudios secundarios, graduándose de lo que entonces se llamaba bachillerato (equivalente hoy a Escuela Superior) con la calificación de “sobresaliente”. Ese mismo año es enviado por su padre a estudiar a la Universidad de Saragoza (España), en la que realiza estudios de Medicina y Leyes, además de aprovechar su tiempo poniéndose en contacto con las corrientes culturales de la España de entonces.

      En el 1898 la Guerra Hispanoamericana y el cambio de soberanía en Puerto Rico motivan la interrupción de sus estudios en España y el regreso a su país.

      En el 1899, después de un breve intervalo en Puerto Rico, que aprovechó, probablemente, para consolidar su conocimiento del inglés, es enviado por su padre a Estados Unidos, donde inicia los estudios de Leyes en la Baltimore School of Law (hoy Universidad de Maryland).

      En el 1900, como fruto de su unión con una “novia de vacaciones”, la joven Josefa Vázquez, le nace su hijo Pedro (conocido también como Petronio) que, integrado desde el principio en la familia de los abuelos paternos, querido por todos, se distinguiría por unas cualidades de inteligencia y sentido del humor similares a las del padre.

      En el 1902, y luego de graduarse con Honores de la citada Escuela de Leyes, regresa a Puerto Rico y presta juramento como abogado el día 20 de julio. Se establece en Ponce, donde residen temporalmente sus padres y empieza a ejercer su profesión adscrito inicialmente al bufete de un americano -Mr. E. Robins-, y sólo quince días más tarde, el 8 de agosto del mismo año, estrena sus armas legales participando en un juicio como abogado defensor de un policía acusado de soborno. Poco más tarde se asocia al bufete del Lic. Felipe Casalduc y Goicochea. Al mismo tiempo se inicia en actividades políticas.

      El día 14 de septiembre de 1902 inicia su actuación como orador político en un mitin del Partido Federal (luego Unión de Puerto Rico), al que se había afiliado. El cronista que reseña el acto especifica que “se hacen grades elogios del discurso pronunciado por el Lcdo. Canales”. Desde este momento, y mientras estuvo en Ponce, su participación como orador en actos de esta índole es frecuente y constante.

      En el mes de abril de 1903 tiene una actuación destacada y original en el juicio que se siguió contra varios líderes del partido, entre ellos Lloréns Torres, con motivo de un tiroteo en el Club Federal de Ponce. Canales representó como abogado defensor a Carlos López Dieppa.

      En el 1904 es elegido candidato para Secretario de la Corte de Distrito de Ponce, en la reunión celebrada el 28 de septiembre, por la Junta de Compromisarios del Partido Unionista, presidido por Luis Muñoz Rivera. En las elecciones de noviembre, el Partido Unionista gana en el Municipio de Ponce, pero es derrotado en el Distrito, por lo que Canales no llega a ocupar el puesto para el que fuera designado.

      El día 3 de junio de 1905 aparece el primer número del Eco de Puerto Rico, diario de Ponce en el que comienza Canales sus primeras colaboraciones, casi todas de carácter crítico-literario, que provocaron crudas e interesantes polémicas en los medios culturales del país. El periódico desaparecería poco tiempo después, en el mes de octubre, pero ya el nombre de Canales había conseguido un sitial entre los escritores del momento.

      En el mismo periódico -y durante las mismas fechas, por lo tanto- aparece con frecuencia el anuncio de los servicios profesionales como “abogado y notario” de Canales, por ahora solo, en un bufete situado en la calle Dr. Pujals de Ponce.

      Probablemente en algún momento del año 1906, se asocia Canales con los Lcds. Tord y Toro, pues durante el mes de julio aparecen varios anuncios de un bufete con el nombre de los tres. Pocos meses después, sin embargo, el Lic. Toro se retira de la sociedad, y ésta queda constituida bajo la firma de Tord y Canales, y permanecerá así hasta 1913.

      En el 1908 con motivo de la festividad del Cuatro de Julio se celebra en Ponce una demostración política en la que destacó el discurso de Canales, quien, según el cronista, en vez de las exaltaciones lírico-patrióticas de rigor, se dedicó a explicar el sentido de autonomía, independencia, territorio, ciudadanía y Estado en términos comprensibles para todos. Designado junto con otros, en la Convensión Insular del Partido Unionista, candidato para Delegado del Distrito de Arecibo (no de Ponce, como han escrito algunos) en la Cámara (único cuerpo legislativo entonces), resulta elegido, en los comicios de noviembre, para el bienio 1909-1911.

      El 11 de enero de 1909 queda inaugurada la Sesión legislativa (Quinta Ordinaria, seguida sin interrupción por una extraordinaria) en la que Canales, miembro por vez primera de este cuerpo, tendrá una actuación destacada con medidas tendientes al desarrollo social y económico del país.

      En una reunión conjunta de los Delegados de la Cámara, miembros del Partido Unionista y de la Junta Central del Partido, celebrada los días 12 y 13 de enero, en la que se discute una propuesta de Lloréns Torres sobre “huelga legislativa”, Canales, junto a otros cinco, presenta una moción -que sería llevada a la Cámara y resultaría vencedora- en la que se resaltan los siguientes puntos: a)no procede el radicalismo de Lloréns; pero b)sí debe actuarse contra la Ley Foraker, y c)los proyectos de ley deben ser de carácter autonómico.

      En la sesión del 21 de enero presenta en primera lectura el P. de la C. núm. 39: “Para la emancipación legal de la mujer”, que provocó muchos debates y tuvo amplia resonancia en la prensa del país, a decir verdad, más en contra que a favor. El texto, una primicia por sus proyecciones, leía así: “Todo derecho, sea cualquiera su índole o naturaleza, concedido por las leyes en vigor en Puerto Rico a los ciudadanos varones y mayores de edad, se entenderá concedido también a las mujeres, y regulado en su ejercicio y aplicación en la misma forma y condiciones que si se tratara de hombres”.

      Después de una serie de intervenciones de los Delegados, especialmente una de José de Diego ensalzando la figura de la mujer como esposa y madre, el Proyecto de Canales sobre la emancipación de la mujer es derrotado -exactamente “pospuesto indefinidamente”-, en votación llevada a cabo el 9 de febrero, con sólo 7 votos a favor.

      Con el número correspondiente al 13 de diciembre se inicia -también en Ponce- la publicación del DIARIO DE PUERTO RICO, en el que Canales colaborará regularmente como cronista y comentarista de la vida ponceña.

      Del 3 al 8 de octubre de 1910 tiene lugar en Ponce el juicio contra Alberto Román, acusado de asesinato a raíz de la muerte misteriosa del joven Fernando Collazo. Tanto el proceso como el suceso en sí -conocido como “El Crimen de la Flaca”- aparecieron en las primeras páginas de todos los periódicos de la isla, y hasta en algunos del exterior. Canales actuó como abogado defensor con una agudeza, dedicación y elocuencia que resaltan todos los cronistas. A pesar de ello, el acusado fue declarado culpable y condenado a la horca. Canales, convencido que se había cometido una injusticia, y fuertemente decepcionado por ello, decide abandonar para siempre sus intervenciones como abogado criminalista.

      El día 2 de mayo de 1911, en sustitución del DIARIO DE PUERTO RICO -que publica su último número el 28 de abril-, aparece un nuevo periódico, EL DIA. Nemesio Canales forma parte ahora de la compañía propietaria, junto con Guillermo V. Cintrón, que funge de Administrador. Figura también Canales como redactor, al lado de Félix Matos Bernier y Juan Braschi, mientras que la Dirección está a cargo de Eugenio Astol. En este primer número inicia Canales la serie “Palique” -que casi desde el principio haría famoso a su autor- con un artículo, entonces sin subtítulo y luego reproducido como LA SERIEDAD DE MI TIO, que será uno de los más conocidos y citados.

      El 16 de noviembre se constituye la Liga Progresista de Ponce, en la que Canales es elegido miembro del Comité de Ciencias, Artes y Letras.

      Durante todo el año 1912, en conformidad con la disposición reglamentaria del turno rotativo, le corresponde a Canales ser Director de LA CONCIENCIA LIBRE, revista oficial del Club de Librepensadores de Ponce, asociación que agrupaba, al lado de algún que otro fanático anticlerical, a varias de las personalidades más destacadas de la ciudad.

      El 9 de septiembre se anuncia la aparición de LIRA PONCEÑA, antología de poemas seleccionados de entre los compuestos por poetas residentes en Ponce. Canales está representado por su poema Cuando Cae la Tarde, publicado anteriormente en EL DIA el 12 de junio de 1911. El 12 de septiembre publica en EL DIA un breve poema erótico, que muchos calificarían de inmoral, titulado En tu Oído, y destinado secretamente, sin duda, a su novia Guarina.

      Con motivo de la reciente elección de Woodrow Wilson como Presidente de los Estados Unidos, se celebra un homenaje el día 24 de noviembre en el Teatro La Perla. Canales pronuncia un discurso resaltando la figura del Presidente electo y señalando las razones que justifican una esperanza para la situación política de Puerto Rico.

      El 20 de febrero de 1913 Canales, movido por su afán pedagógico-cultural, arrienda como empresario el “Teatro Venus” de Ponce, donde, a lo largo de siete meses, presentará, juntamente con las películas de rigor, actividades culturales, conferencias, foros y veladas literarias. El 15 de septiembre del mismo año, la administración del teatro pasa a otras manos.

      En marzo del mismo año aparece el primer número de REVISTA DE LAS ANTILLAS, portavoz del grupo más avanzado y renovador de la poesía modernista y de la cultura puertorriqueña de entonces. Desde Ponce, Canales -que figura como uno de los directores de la sección de Arte y Letras de la Revista- envía su primera colaboración para la sección Vendimia Literaria, que en esta ocasión está firmada también por Luis Lloréns Torres, pero que, pocos números más tarde, será propiedad exclusiva suya.

      El 9 de agosto se da la noticia de que la sociedad de abogados Tord y Canales se ha disuelto para dar lugar a la de Tord, Castro y Canales. El Lcdo. López de Tord se retirará al poco tiempo, por motivos de salud, y quedan solos Castro & Canales.

      Ya finalizando el año, el 15 de diciembre -tres días antes de cumplir sus 35 años- Nemesio Canales contrae nupcias con Guarina Díaz de Baldorioty, joven de 24. Guarina, que ha aparecido con frecuencia citada en las crónicas sociales escritas por Canales, y ha sido la destinataria secreta de algunos de sus poemas, es hija de Arístides Díaz y nieta del gran “patricio” puertorriqueño Román Baldorioty de Castro.

      Buscando, sin duda, intensificar su compromiso con la actividad periodística, se hace cargo -el día 4 de mayo de 1914- de la dirección de EL DIA, aunque a los pocos días -el 18 del mismo mes- se ve obligado a renunciar, debido -tal como se explica en varias notas consecutivas- al exceso de trabajo profesional. Como muestra de esta renovación de interés -o tal vez para marcar el comienzo de una nueva época-, al día siguiente, 5 de mayo, comienza Canales en el periódico una nueva sección: Glosario, sucesora de la anterior Palique, la cual había ido desapareciendo paulatinamente.

      Casi al mismo tiempo, y a poco de la reaparición de la REVISTA DE LAS ANTILLAS, Canales reanuda su colaboración en ella haciéndose cargo -desde el número de mayo hasta el de noviembre, último de la revista- de la sección Vendimia Literaria, en la que da cuenta -y comenta- las producciones literarias, artísticas y filosóficas más sobresalientes en el ámbito internacional.

      Disuelta la sociedad que formaba con el Lcdo. Castro, Canales abre bufete propio. Después de haber utilizado como oficina provisional durante unos días la de un amigo, logra instalarse, por fin, el 6 de abril en la calle Vives núm. 4 altos.

      A pesar de haberse visto obligado a cesar como Director de EL DIA, su interés por el control de los medios de difusión no ha disminuido. Así, el 8 de junio compra a G.V. Cintrón su parte en la empresa editorial, y queda, por tanto, como dueño exclusivo del periódico, desde este momento hasta el de su traslado a San Juan.

      El 5 de septiembre nace su hijo Ariel, que será el único fruto del matrimonio Nemesio/Guarina. A pesar de las dificultades conyugales de estos, que mantuvieron al hijo y a su madre alejados de Canales la mayor parte del tiempo, sabemos del amor de éste hacia ellos y de su preocupación constante por el bienestar de ambos, especialmente por el porvenir de Ariel.

      El 25 de septiembre aparece en EL DIA un poema de Canales titulado Mi Caballo, en el que, en forma alegórica, hace una especie de autorretrato. Este poema ha sido considerado por todos como el mejor que salió de su pluma, y, de hecho, ha sido reproducido infinidad de veces en reseñas y antologías.

      Desde comienzos del año 1915 se intensifican las gestiones de Canales, en colaboración con algunos de sus amigos -Lloréns Torres y Miguel Guerra Mondragón entre ellos- para llevar a cabo su traslado a la capital.

      En marzo, residiendo todavía Canales en Ponce, sale a la luz pública PALIQUES, selección de 77 de los más de 100 artículos publicados en la sección “Palique” de EL DIA. El libro es recibido con críticas muy elogiosas, y el hecho contribuye, sin duda, a propiciar su traslado a San Juan.

      Como un paso positivo en esta dirección, LA DEMOCRACIA, que había comenzado poco antes una nueva sección: Nuestra Gente, donde colaboraban las plumas más preclaras del momento, publica el 3 de abril, en la primera página y acompañado de una nota laudatoria -en la que también se anuncia su pronto traslado a la capital-, el artículo de Canales titulado En la Guerra, en el que se da una interpretación especial y muy controvertible del conflicto europeo. Este artículo será el primero de la serie de colaboraciones que Canales publicará en este diario y sección hasta casi finalizar el año.

      El 1 de mayo, por fin, se anuncia la constitución en San Juan de un bufete formado por los Licenciados Luis Lloréns Torres y Nemesio R. Canales, sito en la calle Cruz núm. 14 altos, bajo la firma “Lloréns y Canales”. De esta forma los dos amigos, que habían estado separados por un tiempo (Lloréns residía en la capital desde 1909), podrán volver a trabajar juntos, y no sólo como socios en la profesión.

      Por otra parte, al parecer después de una serie de intentos fallidos, el 16 de julio se informa que la familia Canales-Díaz ha encontrado un lugar para vivir en San Juan, y ha fijado su residencia en la calle San Sebastián núm. 51. Al dar esta noticia, el cronista desea a la pareja “toda clase de venturas”, pero tal deseo no se cumpliría, porque no mucho después los esposos estarían separados.

      Finalizando el año, y como fruto de toda una preocupación de intelectuales amigos por traer un nuevo aliento a la vida cultural y política de Puerto Rico, se funda el semanario JUAN BOBO,cuyo primer número sale a la luz pública el 4 de diciembre. Los responsables de la revista son, juntamente con Nemesio Canales -que será hasta el final el soporte editorial básico-, Luis Lloréns Torres, Carlos López de Tord, Miguel Guerra Mondragón, Antonio Pérez Pierret, y Manuel Martínez Plée, quien, mientras forma parte del grupo- en los doce primeros números-, figura como Director Artístico.

      A lo largo de todo el año 1916, la redacción de los artículos -varios para cada número semanal de la revista- y las tareas editoriales correspondientes -además, naturalmente de la realización de las diversas gestiones profesionales- marcan la actividad de Nemesio Canales.

      El 12 de julio, Canales embarca en el vapor “Coamo” rumbo a Nueva York, para pasar allá una temporada de un par de meses. El viaje, obedece, sin duda, al deseo de visitar a su esposa e hijo, que vivían allí desde hacía algún tiempo, y, probablemente, también a la preocupación por buscar una solución a los conflictos que habían contribuido a la separación del matrimonio. Parece que no hubo posibilidad de arreglo, porque sabemos que Canales encomendó a Lloréns las gestiones para el divorcio.

      Canales regresa de Nueva York el 7 de septiembre. Durante estos dos meses de ausencia, lógicamente, no aparecen en la revista colaboraciones suyas, a excepción de una crónica de viaje y de unas notas -que probablemente había dejado escritas- para la sección Bellezas del Solar. La fijación de fechas de esta ausencia tienen importancia para la solución de algunos problemas de identificación de autor.

      El 15 de noviembre muere Luis Muñoz Rivera, fundador del Partido Unión de Puerto Rico en el que militaban Canales y Lloréns, y amigo personal de ambos. Con tal motivo, se publica una edición extraordinaria -la del 2 de diciembre- de JUAN BOBO, en la que aparece, entre otros muchos, un bellísimo artículo de Canales titulado El Regreso.

      El 8 de diciembre se constituye en San Juan la “Vanguardia Muñoz Rivera” con el propósito de integrar en ella a todos los elementos propagandistas del Partido Unión de Puerto Rico y defender, como plataforma del partido, la doctrina política de Muñoz Rivera. Figuran entre los 17 fundadores, que JUAN BOBO llama “núcleo de combatientes”, Luis Muñoz Marín, Evaristo Rivera Chevremont, Miguel Guerra Mondragón, Luis Lloréns Torres, Antonio Pérez Pierret, Mariano Abril, Eugenio Astol y Nemesio R. Canales.

      Como consecuencia también de la muerte de Muñoz Rivera se acentúa el carácter de reforma social y política en el grupo editor de la revista JUAN BOBO -de hecho, a excepción de López de Tord, todos los redactores son miembros de la “Vanguardia”-, y esto se trasluce en un cambio de formato y en una intensificación del tono militante en la mayoría de los artículos. Esta transformación se formaliza con la constitucion de una nueva “empresa” editora, de la que se da noticia en el número del 6 de enero de 1917.

      En el número de JUAN BOBO del 13 de enero publica Canales un breve artículo lírico y simbólico en el que, de forma enigmática, se habla de una luz esperanzadora en medio de una noche triste, gracias a la aparición de una mujer. Sospecho que pueda tener relación con una visita súbita y real de Guarina que, según nos da a entender un biógrafo, logró reanimar las ilusiones conyugales de Canales hasta el punto de que, a raíz de tal hecho, decidió suspender las gestiones de divorcio. Esta luz esperanzadora duró poco, pero el divorcio no llegó a efectuarse nunca.

      En la sesión congresional del 2 de marzo se aprueba en Washington el Acta Jones, que el Partido Unión de Puerto Rico considera un triunfo propio, aunque los redactores de JUAN BOBO, especialmente Canales, atacan muchos de sus puntos y sólo la aceptan en cuanto significa “un paso hacia el gobierno propio”.

      El 5 de mayo se celebra la Asamblea del Partido Unión de Puerto Rico -la primera después de la muerte de su fundador- en la que es derrotado un Proyecto de Programa, presentado por Lloréns y patrocinado por Canales y todo el grupo de la “Vanguardia”, que propugnaba una serie de medidas de carácter social y reformas de carácter político tendientes a lograr un gobierno más responsable y una mayor autonomía para la isla.

      Canales da cuenta, en un artículo titulado Nuestra Derrota y publicado en JUAN BOBO, del fracaso que han sufrido, en la Asamblea del Partido Unión, los puntos programáticos propuestos por Lloréns y apoyados por Canales.

      Como consecuencia de esta Asamblea, y ante el fracaso en ella de las aspiraciones del grupo responsable de la revista, JUAN BOBO, portavoz de estos ideales, pierde su principal motivo de existencia, y, consiguientemente, el respaldo de los patrocinadores. Así, con el número correspondiente al 9 de junio, el semanario deja de publicarse.

      Canales, sin embargo, no desiste de su voluntad de servicio a la vocación periodística, y, ahora solo -como fundador, director y editor-, inicia la publicación, en agosto de este año, de una nueva Revista, IDEARIUM, magazine mensual de unas 80 páginas cada número, con un contenido predominantemente cultural y de información internacional.

      En el número de IDEARIUM correspondiente al mes de febrero de 1918 publica Canales su cuento “o novela corta” (5 pgs. de la revista) Feliz Pareja. En ella se dramatiza un conflicto matrimonial en el que la esposa, en aras de las ideas feministas y de avanzada social, se enfrenta valientemente a los prejuicios dominantes y toma la decisión de romper por sí misma la para ella fraudulenta unión conyugal.

      Con el número 9, correspondiente a abril de este año, y a pesar de que en el cuerpo de la revista se hace alusión a su continuidad, desaparece IDEARIUM. Con ella, podría decirse, muere uno de los más singulares exponentes del afán cultural universalista del momento en Puerto Rico.

      Coincidiendo con este hecho, y con la llegada a la isla del escritor argentino Julio R. Barcos, militante de ideas avanzadas en las que encuentra Canales un eco de afinidad, hay un período -entre marzo y junio- en que nuestro autor encauza sus afanes divulgadores de ideas nuevas dando conferencias -la mayor parte de las veces acompañado por Barcos- en diferentes lugares y pueblos de Puerto Rico.

      Merece destacarse, por su significación, la que ofreció el 1 de marzo en la Universidad de Puerto Rico, invitado por el Colegio de Derecho. Era la primera vez que hablaba en la Universidad, pero en su conferencia, bajo el título de El Hombre, Víctima de la Escuela, atacó despiadadamente el sistema educativo de entonces por encarnar la “represión de la libertad” y la “extinción de la individualidad propia”.

      Entre las que ofreció en distintos pueblos de la isla: San Germán, Cabo Rojo, Mayaguez, Añasco, Aguadilla y Ponce, destaca especialmente la que ofreció el 31 de mayo a los obreros de la fábrica de tabacos La Sultana de esta última ciudad sobre El Verdadero Socialismo. El cronista señala que fue tanto el entusiasmo que los obreros terminaron todos cantando La Marsellesa.

      Otras conferencias dignas de mencionarse, porque tuvieron una resonancia especial y fueron ocasión de fuertes polémicas, son las dos que pronunció, el 10 y el 24 de junio en la Universidad Popular, una especie de universidad libre, con sede en el Ateneo, surgida por la inspiración de Julio R. Barcos. Ambas versaron sobre el teatro de Ibsen, pero fueron utilizadas por Canales para atacar muchas de las instituciones sociales -tales como el matrimonio y la propiedad- que él consideraba moralmente corrompidas.

      Animado por la idea de difundir sus ideas en un ambiente más amplio que el de la pequeña isla de Puerto Rico, e incitado, sin duda, a ello, por los consejos de su amigo Barcos, Nemesio Canales embarca con él rumbo a Caracas el 29 de junio de 1918. Son sus planes dar conferencias y publicar una revista que llegue a todos los rincones de Hispanoamérica.

      Después de dar varias conferencias -que, según una de sus cartas, fueron muy bien acogidas- acerca de: El Evangelio de la Alegría, Crítica de Benavente y Don Juan y Don Quijote y publicar al menos un bello artículo -Carta de Autopresentación a la Ciudad de Caracas, muy importante para determinar los motivos de su “aventura” hispanoamericana-, y luego de seis meses de gestiones infructuosas, se dan cuenta, tanto él como Barcos, de que no existe oportunidad para seguir adelante con sus planes en Venezuela, debido especialmente al sistema represivo del dictador Vicente Gómez.

      Entre las diversas posibilidades que se les ofrecen, y motivados tal vez por las sugerencias de un escritor amigo, deciden entonces seguir rumbo a Panamá, lugar que consideran apropiado para la realización de sus propósitos por su localización a caballo entre las dos Américas. Llegan así a la joven república a finales del año 1918, probablemente en diciembre.

      Según una carta a su hermana Paulita, por aquellas fechas -13 de enero de 1919- ha dado ya dos conferencias en el campamento de soldados puertorriqueños que, con motivo de la guerra europea, hay establecido en la zona del Canal. Anuncia, además, otra conferencia próxima y da cuenta de las gestiones y dificultades para la publicación de la revista, de la que adelanta ya el nombre: CUASIMODO.

      El 24 de enero da cuenta a su amigo Lastra del fracaso económico de su conferencia, del disgusto que le produce la ciudad, y de las gestiones que Barcos y él están haciendo en busca de otra sede más propicia para sacar la revista. Cita entre las posibilidades a Costa Rica y a Méjico, pero es obvio que el estado anímico reflejado en esta carta era pasajero, pues el proyecto de visitar y establecerse en esos países no se llevó a cabo.

      Después de muchas dificultades y dilaciones, y hasta verdaderos aprietos económicos, el 21 de junio de este año se da la noticia de la publicación del primer número de la Revista CUASIMODO. Aparece como Magazine Interamericano, mensual, de unas 100 pgs. cada ejemplar. Canales figura como Director, pero, además, el contenido de la revista está redactado en su mayor parte por él, según lo atestiguan sus compañeros. En este número se publica el primer artículo de la tan discutida serie de La Leyenda Benaventina. La Revista recoge el complejo palpitar de la vida internacional en todos sus aspectos: políticos, sociales, culturales y humanos en general, y lo hace de una forma viva, directa y atrevida. El mundo político y cultural latinoamericano reconoció enseguida la importancia y validez de las ideas sustentadas en CUASIMODO, que se convirtió así en una revista que no podía ser ignorada.

      El 4 de agosto pronuncia Canales en el exclusivo “Club de Maestras Ariel”, que agrupa a las damas más conspicuas del ambiente social y cultural de la ciudad, una conferencia que provocó una serie de reacciones adversas en varias de ellas, al sentirse heridas por algunas alusiones del orador, que ellas consideraban meras “generalizaciones”. Sorprendido y, sin duda también, confundido al saberlo, no tarda Canales en disculparse, elegante y cortésmente, en una carta abierta.

      Durante el año 1920 Canales parece dedicado en cuerpo y alma a la difícil tarea de sacar cada mes las ciento y pico páginas de cada número de CUASIMODO, pero al mismo tiempo -y en esto, de nuevo y sin duda, está la urgencia de Barcos, argentino- comienza a insinuársele la idea de que Buenos Aires podría ser un lugar de mayor resonancia aún como sede de la Revista, debido a un ambiente cultural muy desarrollado y un ambiente político tolerante.

      Nos enteramos así de que el 22 de agosto se celebra un banquete, organizado por un grupo de amigos, en honor de Canales y de Barcos, preparados ya para emprender viaje hacia Buenos Aires; y de que el 24 de agosto, después de dejar preparado el número último de CUASIMODO -la 13a. entrega-, correspondiente a septiembre, Canales, esperanzado de encontrar por fin lugar apropiado para su vida y sus ideas, embarca en el vapor “Mantaro” camino hacia la capital de Argentina, acompañado de su amigo y la esposa de éste.

      En el trayecto, y a su paso por Perú, se detiene en Lima durante más o menos un mes -entre septiembre/octubre-, y aprovechan el tiempo para dar una serie de conferencias -algunas de ellas, al menos, en la Universidad- que son acogidas con entusiasmo -es en Lima, según su propia confesión, donde obtuvo el éxito más resonante de su expedición-, especialmente por parte de algunos jóvenes universitarios y dirigentes obreros. Parte de Lima, en el vapor “Guatemala”, hacia Valparaíso, desde donde, después de cinco o seis días en la ciudad, saldrán en tren, a través de los Andes, para la capital argentina.

      Arribados a la ciudad de Buenos Aires en los primeros días de noviembre, y precedido ya Canales por la fama ganada con CUASIMODO, es invitado especial en un banquete que, el día 8 de noviembre, ofrece la prestigiosa revista NOSOTROS como homenaje a su Director. En el transcurso del banquete se hace la presentación del invitado especial, Canales, y éste, con un breve discurso lleno de gracia y finura, cautiva a todos los intelectuales allí presentes.

      Como consecuencia, probablemente, de esta su fama, se le pide una colaboración para la colección la NOVELA DE LA JUVENTUD, y Canales prepara sin pérdida de tiempo su novela corta HACIA UN LEJANO SOL, que aparece, con fecha de 23 de diciembre, como número 8 de la Colección, y prologada, con una semblanza muy elogiosa, por César Carrizo.

      En otra carta a su hermana Paulita, fechada el 30 de diciembre, le comunica las dificultades de sus primeros dos meses en Buenos Aires para dar conferencias y publicar en los periódicos, refiriendo el caso de la prohibición de una conferencia suya debido a las denuncias de un puertorriqueño que lo acusaba de ideas peligrosas. Por otra parte, respira confianza de triunfar en el teatro, debido, sospecho yo, a que fue entonces cuando escribió, o al menos ideó, su pieza EL HEROE GALOPANTE.

      Después de mil peripecias de todas las clases y venciendo el desencanto que Buenos Aires produjo a Canales desde el principio, logran él y su amigo editar el primer número de la serie argentina de CUASIMODO -como número 14, para resaltar la continuidad con la serie de Panamá-, que ve la luz el día 4 de abril de 1921. La revista, con apariencia de panfleto más que “magazine”, aparece ahora, a diferencia de la hermana panameña, como decenario, con paginación reducida, en papel de calidad inferior, y a precios populares. en él figuran como editores, y en este orden, Julio R. Barcos y Nemesio Canales. La orientación de la revista es fuertemente socialista, casi totalmente partidista (en la línea de la Tercera Internacional).

      Animado por el éxito de su anterior “novela”, publica Canales, el día 23 de junio, en la misma colección, y precedida por una serie de anuncios entusiásticos, su otra novelita MI VOLUNTAD SE HA MUERTO.

      Alrededor de esta fecha -finales de junio-, y debido, al parecer, a temores de una represión policíaca -motivadas por unas acusaciones de carácter ideológico por parte de otro puertorriqueño-, sale apresuradamente de Buenos Aires Nemesio Canales, y, acompañado de su esposa Guarina y de su hijo, que se habían presentado en la Argentina poco antes, se dirige a Montevideo, donde tendrá que esperar, para proseguir viaje, a que unos amigos de Puerto Rico le envíen el dinero del pasaje.

      Después de hacer escala en Río de Janeiro, y de parar en Nueva York, donde permanece junto a su esposa e hijo un par de meses, llega por fin a Puerto Rico el 31 de agosto de 1921. Viene, según confesará en varias ocasiones, cansado y desilucionado después de su “aventura” por Hispanoamérica, pero su presencia de nuevo en la isla es acogida con beneplácito por la prensa del país.

      El día 15 de octubre aparece la noticia de que ha constituído una sociedad profesional con su amigo el Lcdo. Alfonso Lastra Chárriez, una de las personas que tendrá mayor importancia para Canales en estos dos últimos años de su vida.

      El 21 de diciembre, en una “fiesta de arte” en el Ateneo, después de conciertos y recitaciones poéticas, Canales ofrece un discurso en el “habló cerca de una hora sobre sus experiencias de viajero errante por Venezuela y Panamá”.(Dejó para otra ocasión el resto de sus experiencias de viajero). El cronista señala que “el mundo colombino nos ha devuelto un Canales de sonrisa menos cáustica, de habla aún más fácil, natural y sencilla, con mirajes interiores más hondos...”

      En algún momento del año 1922, que no he podido precisar, se publica en Buenos Aires -fruto de la buena voluntad de un editor amigo- LA LEYENDA BENAVENTINA, recopilación en libro de la serie de artículos, que, bajo el mismo título, había publicado Canales en CUASIMODO de Panamá, y que habían provocado reacciones muy encontradas.

      Coincidiendo, probablemente con el inicio de la nueva Asamblea Legislativa, Canales es nombrado Oficial Jurídico del Departamento de Justicia, cargo que ya había ocupado anteriormente, y al que había tenido que renunciar al abandonar la isla con motivo de su viaje por Hispanoamérica.

      Desde el número correspondiente al 13 de mayo de este año, se hace cargo de la Dirección de LA SEMANA, semanario de carácter comercial en sus comienzos, que llevaba un mes de existencia, y que, desde este momento, se convertirá en la revista más prestigiosa de Puerto Rico a lo largo de sus cinco meses de duración.

      En el número de LA SEMANA del 10 de junio, durante una breve estadía de Canales en Ponce, sale un artículo de Alfonso Lastra Chárriez: Yo Acuso, en el que se atacan las medidas de corte totalitario del entonces gobernador de Puerto Rico O’Reilly. Achacándole la responsabilidad por ello, el Procurador General de Justicia exige a Canales la renuncia a su cargo de auxiliar de él. Canales así lo hace, y en el número siguiente de la revista, 17 de junio, publica un artículo explicando las razones de su renuncia al cargo de “Oficial Jurídico”, y prometiendo una mayor dedicación a las labores periodísticas. Desde este momento, la agresividad de la Revista se acentúa, no sólo admitiendo más artículos de Lastra en la misma línea del Yo Acuso, sino publicando artículos de Canales denunciando acremente los atropellos del gobernador y su administración.

      Con la edición de LA SEMANA correspondiente al 7 de octubre, Canales se despide de sus lectores como Director, y aunque en su artículo Con la Mochila al Hombro promete seguir publicándola desde Nueva York, a donde se encamina, la revista deja de existir a partir de este número.

      Desde octubre de este año hasta principios de enero del año siguiente, permanece Canales en Nueva York, debido a varias razones: la compañía de su esposa e hijo, la revista prometida, mayores facilidades para su salud ya resentida. De hecho, en una crónica desde Jayuya, publicada en enero de 1923, un cronista se lamenta de la “grave enfermedad” que postra en cama en Nueva York al ilustre “hijo de Jayuya”.

      En el vapor “Ponce”, tal vez reclamado por la Asamblea Legislativa que, posiblemente por esas fechas, lo nombra Asesor Jurídico de la Comisión Económica, regresa Canales a Puerto Rico el 11 de enero de 1923.

      El día 3 de marzo, en un brillante acto en el Teatro Municipal, pronuncia una conferencia -que había sido pospuesta en varias ocasiones por razones de enfermedad, y que sería luego muy recordada por la relación entre el tema y el hecho de haber sido la última suya- sobre los métodos curativos del Dr. Coué mediante sugestión.

      La enfermedad de Canales sigue su curso, y, aunque todavía él escribe un par de artículos -p.e. uno del 31 de marzo, titulado El Camino, que, tanto por su contenido como por su tono, pudiera ser considerado su “testamento espiritual” y otro del 17 de abril, casi sin duda, el último artículo publicado por él, sobre el Dr. Ruiz Arnau, médico amigo suyo-, pasa la mayor parte del tiempo en el hospital, herido ya de muerte.

      El 13 de septiembre de este mismo año, juntamente con los señores Tizol e Iglesias, embarca en el vapor “San Lorenzo” hacia Nueva York, enviado por la Legislatura de la Isla con el propósito oficial de llevar a cabo una encomienda para el cuerpo, pero también con la intención de que en la urbe neoyorquina pueda recibir cuidados especiales para su enfermedad.

      A la mañana siguiente de haber embarcado, justamente el viernes 14 de septiembre de 1923, es encontrado muerto en el camarote que compartía con Santiago Iglesias. Según el dictamen médico, que diagnostica un “ataque cardíaco”, su deceso había tenido lugar a eso de las 2:00 o 3:00 de la madrugada.

      El lunes 17 llega el cadáver de Canales a Nueva York, y, en espera de ser trasladado a Puero Rico por acuerdo conjunto de la Legislatura y de la familia del difunto, permanece en capilla ardiente en una funeraria de la ciudad. En el mismo vapor que le había recibido vivo, unos días atrás, en San Juan, sale hacia Puerto Rico desde Nueva York, el cadáver de Canales.

      Mientras su cadáver estaba surcando el mar de regreso a su patria, se estrena en el Teatro Municipal de San Juan -el martes 25 de septiembre- su comedia EL HEROE GALOPANTE, como parte de un grandioso homenaje póstumo organizado para exaltar sus virtudes humanas y su calidad de escritor.

      El miércoles 26 llega el cadáver de Canales a las 10:00 de la mañna y, después de ser velado en el Ateneo, donde se le rinde un homenaje fúnebre en el que participan varios de los escritores más representativos del momento, amigos o admiradores suyos, es conducido hasta el Cementerio de la Capital, acompañado de una inmensa muchedumbre y allí recibe sepultura a las cinco de la tarde.



2 comentarios:

  1. Me interesan muchísimos los artículos de opinión y la gran y ajustada observación sobre la situación mundial. Sin embargo no logro desentrañar la relación entre las figuras de Nemesio Canales, Osvaldo Rivera y Caizán. Estoy bastante confundida.

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    1. Saludos Compañera Lidia.
      Voy a intentar de aclararle el problema que me plantea. Osvaldo Rivera es este servidor, cuya sola importancia en este caso radica en ser el administrador del blog en cuestión. Nemesio Canales (1878-1923), por otro lado, es el alma, la razón y el por qué del blog, pues a su pluma pertenecen todos y cada uno de los escritos publicados en él. En cuanto a "Caizán", no tengo ni la más remota idea de quién pueda ser.
      Por favor, si la duda aún persiste, no dude en comunicarse de nuevo.
      Con abrazo boricua,
      Osvaldo Rivera
      Administrador

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