domingo, 27 de octubre de 2024

SOBRE EL CULTO A LOS MUERTOS

 



                         SOBRE EL CULTO A LOS MUERTOS

(Fragmento del artículo de 1921 Los Muertos Mandan)

     
     

     Aunque divididos en cien capillas, todos los trabajadores han conmemorado por separado el día de los mártires de Chicago. Tampoco pudieron los elementos revolucionarios del país celebrar en un solo mitin este 1° de mayo de 1921.
     Esto demuestra una de dos cosas: o que es más grande nuestro amor por los muertos que por los vivos, o nuestro mentido amor por los difuntos no es más que la máscara con que disfrazamos nuestro desamor por la humanidad doliente que nos rodea.
     No debemos profesar el culto a los muertos, aun cuando se trate de los seres más caros a nuestro corazón o más gloriosos para la causa.
     ¿Cómo poner nuestro amor en los muertos, en estos momentos en que es tan grande, tan trágico, tan heroico, tan soberbiamente emotivo el drama universal de nuestro siglo, de este siglo nuestro, en el que nosotros hemos tenido la suerte de nacer, y desde cuyo umbral nos es dado contemplar el maravilloso advenimiento del futuro?
     Tengamos en buenhora nuestro calendario rojo, aunque diariamente se agranda la constelación de nuestros héroes al extenderse por todo el mundo nuestra inmensa tragedia social. Pero no imitemos las prácticas supersticiosas de la burguesía. Que nuestra filosofía sea diametralmente opuesta a la de aquélla. Que cuando nos congreguemos para recordarlos, sólo sea para recoger su bandera y avanzar con ella más lejos de donde la recogimos.
     Seamos poetas de la vida siempre, aun frente a la muerte. Los muertos no existen, y mal podemos perder tiempo en reverenciar sus cenizas. Acordémonos de los vivos; ellos han menester de nuestro amor, de nuestra ayuda, de nuestra solidaridad, a todas horas del día. Sólo la humanidad viviente que nos rodea, que sufre, lucha, ama, y bebe en la fuente común del ideal para colmar su insaciable sed de amor y de justicia, merece absorber todas las potencias emocionales de nuestro corazón.
     Soy también enemigo del falso sentimentalismo revolucionario a estilo de esas mujeres que lloran en el cine y son panteras en sus casas. Amemos a los héroes del espíritu en vida, pero no esperemos a que se mueran para deificarlos. Me duele que, hasta para los anarquistas, los difuntos tengan más prestigio que los vivos. Reaccionemos contra ese resabio de superstición de fe en los muertos, que nos hace todavía tan tradicionalistas como los patriotas o los católicos.
     También entre nosotros el mandato de los muertos está siendo funesto a la causa de la revolución. Hay anarquistas conservadores que están, como los espiritistas, con el oído alerta a los oráculos de ultratumba, y con los ojos y el corazón cerrados al palpitante y tragediante drama humano de la realidad. Para estos camaradas, los muertos mandan: la palabra de aquellos es el catecismo absoluto del ideal.
     Ellos no pueden concebir que, si Marx o Bakunin hablaron hace más de medio siglo así como hablaron, podrían hablar ahora de otro modo.
     Y he aquí dos muertos gloriosos que, habiendo echado en común los cimientos del nuevo orden; que, habiendo sido los precursores, los abuelos de la Revolución, están haciendo pelear, por causa de sus discípulos idólatras (la peor clase de discípulos), a los hombres de esta generación, que tienen por delante la lección objetiva de la historia en la actual Revolución Rusa.
    




VOCABULARIO    CONTEXTUAL





 1.Capillas= Pequeños grupos de adictos a una persona o a una idea.

 2.Mentido= Falso, fingido, simulado.

 3.Caros= Preciados, amados, estimados.

 4.Calendario rojo= Refiérese a la distribución, en distintas fechas, de actividades radicales o revolucionarias.

 5.Constelación= Conjunto de personas con ciertos intereses en común.

 6.Supersticiosas= Que creen, de manera irracional, en el carácter sobrenatural de los acontecimientos.

 7.Han menester= Que necesitan de.

 8.Deificarlos= Endiosarlos, ensalzarlos, ponderarlos.

 9.Resabio= Mala costumbre que se ha adquirido.

10,Palpitante= De actualidad

11.Oráculos= Respuestas.

12.Marx= Karl Heinrich Marx (1818-1883)= Filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. Sus obras más conocidas son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Friedrich Engels) y El Capital.

13.Bakunin= Mijail Aleksándrovich Bakunin (1814-1876)= Filósofo ruso, es el más conocido de la primera generación de filósofos anarquistas y está considerado uno de los padres de este pensamiento.





miércoles, 23 de octubre de 2024

ENSAYO SOBRE EL OPTIMISMO Y EL PESIMISMO

 



                              ENSAYO SOBRE EL OPTIMISMO Y EL                                                                                  PESIMISMO

(Artículo de 1920)


      Una de las grandes majaderías que cometen casi siempre casi todos los poetas menores, y hasta los mayores, es la de lamentarse de que la vida no sea tan arregladita y bonita como ellos la desean. Y menos mal lo de lamentarse, ya que en un arrebato lírico de dolor y desesperación de almas sinceramente exaltadas, siempre hay cierta grandeza. Pero lo que me parece el colmo de la necedad es el ponerse a filosofar gravemente sobre si la vida es buena o mala, color de rosa o negra.
      Casi todos nuestros grandes escritores de España y América, sin excluir a los más vigorosos y realistas, han caído siempre en la manía ésta de darle una tremenda importancia a la actitud que han de asumir ante la vida, si la de un negro pesimismo, o la de un rosáceo y almibarado optimismo.
      Es tiempo ya --mis reverendos señores de la majadería pesimista u optimista- de que alguien se atreva a salir a deciros que dejéis para uso de las señoritas románticas sin ocupación esa filosofía barata --de himno o de gruñido-- del llamado optimismo, o de su compadre el llamado pesimismo, tema que, además de agotado, es imbécil hasta más no poder.
      En efecto, ¿qué forma hay de perder el tiempo más lastimosamente que el ponerse a dar vueltas y más vueltas alrededor de un probrema cuya dilucidación no nos conduciría a parte alguna y que, por consiguiente, nos debe importar un comino?
      Que la vida es buena y usted la ama, o es mala y la odia... Bien... y ¿qué? ¿Qué nos cuenta usted con lo uno o con lo otro? ¿Qué se le da a la vida, a esa cosa inmensa y alucinante de que formamos parte, de que usted o yo, unos granitos de arena, la amemos o la dejemos de amar? ¿Qué diablos le importa al gran remolino vital que nos zarandea que una vocecita humana la alabe o la maldiga, la apruebe o desapruebe en lo que hace o deja de hacer?
      ¿Que le leo a usted, un optimista, y quedo convencido de que la vida es buena y sabrosa? Pues no por eso dejaré de ser un organismo en marcha, expuesto a llevarme un garrotazo y a ver las estrellas a la primera oportunidad. ¿Que leo, por el contrario, a su compadre el pesimista de las gafas negras y quedo convencido de que hago un mal negocio viviendo? Pues no por eso dejaré tampoco de ser un organismo en marcha y expuesto, por consiguiente, a que al volver la esquina me acometa un toro o un acreedor me asalte y tenga entonces que salir huyendo en defensa.. ¿de qué?... de la vida, de aquello mismo de que he renegado.
      ¡Y si siquiera determinaran diferencias reales en nuestra conducta estos dos conceptos, el optimista y el pesimista! Pero no; no hay toneladas de optimismo que me salven del efecto de un dolor de muelas, para no hablar de cosas mayores, como gangrenas, apendicitis, cólicos, paralisis, y las mil y una calamidades físicas y morales que afligen al hombre. Y, a la inversa, no hay toneladas de pesimismo que me lleven a hacer lo único sincero y lógico que debe hacer el pesimista: pegarse un tiro o tomarse un veneno.
      Quejarse, chillar, decir en verso o prosa aquí me duele... Bien: quéjese usted: sobre todo si ello le da motivo, como a Chopín, para componer cosas delicadas y bonitas. Quéjese usted, señor, pero no filosofe, porque filosofar para demostrar lo ya demostrado hasta la saciedad por Schopenhauer, y lo comprobado día tras día por los golpes que sin parar nos descarga la realidad, es una imbecilidad abominable frente a la otra imbecilidad mayor de empeñarse en que estamos en el paraíso.
      Señor optimista, una de dos; o es usted un necio, o es usted un monstruo de insensibilidad. Porque sólo un necio o un monstruo de insensibilidad, de crueldad pasiva --que es la peor de las crueldades-- puede sentirse cómodo y satisfecho ante el cuadro terrible de hambre, de brutalidad, de dolor, de crimen y de voracidad comercial que es hoy el mundo.
      Pero entonces tiene razón el pesimista al afirmar que la vida es odiosa --se me dirá-- No, amigo, no. Claro está que el pesimista ve mejor, es más sensato y afectivo que el cándido optimista, pero tan vacua es su filosofía como la del otro. ¿Por qué?
      No se le puede perdonar a nadie que presuma de pensador el que tenga una concepción tan superficial, tan pedestre, del mundo, que no vea que estamos pegados a la vida, no por la razón, sino por la voluntad, y que contra el "yo no quiero vivir" de la razón se alza siempre, imperativo y triunfante, el "yo quiero vivir" de la voluntad. Con esta voz de mando de la voluntad no cabe discutir. La pócima nos sabrá bien o nos sabrá mal, pero nos la tenemos que tragar de todos modos. Y bien flojo filósofo tiene que ser el que, rebuscando y arañando aquí, en este subterráneo mandato del instinto de vivir que da al traste con los dictados más claros y apremiantes de la razón, no acabe por vislumbrar que en nosotros y por sobre nosotros la voz de mando que dice sí y adelante dentro de nosotros es voz de infinito, voz del cosmos, de todo cuanto en nosotros y fuera de nosotros tiene un sentido de permanencia por encima del sentido fugaz e ilusorio de lo que, en un momento dado, y alucinada por estos o aquellos preconceptos, o estas y aquellas sensaciones, nos dice la razón. La flaca y segmentada razón humana, que no es más que el puntito de luz, de conciencia, de nuestra microscópica e ilusoria individualidad en el seno de la gran nebulosa de la vida universal.
      ¿No es vida todo cuanto se agita bajo nosotros y encima y alrededor y dentro de nosotros? ¿Y no somos nosotros mismos parte de esa vida? O más bien, no somos nosotros mismos la Vida, con todo lo que tiene de consciente e inconsciente, de luz y de sombra? Pues entonces, ¿cómo pretender asumir al mismo tiempo el papel de reo y de acusador, de víctima y de verdugo? ¿A qué sacar cuentas y echar balances cuando el acreedor y el deudor, el debe y el haber, son la misma cosa?
      ¡Qué mala la vida!... Sí; pero ¡qué buena! ¡qué buena cuando así y todo te agarras a ella con las raíces más recónditas y fuertes de tu ser! ¡Qué buena, sí, cuando si sabes mirar más allá de la costra de las cosas, la ves triunfar siempre, penetrándolo, venciéndolo y arrollándolo todo de tal suerte que ya dejas de ver muerte aquí y allá, para no ver en todas partes más que a ella, la Vida. Que se cae, o se seca, o se muere este árbol, y aquel otro, y aquel otro... ¿Sí? Pues asómate, asómate ahora, y mañana, y siempre, y verás el bosque --¡el bosque!-- con los mismos árboles y el mismo verdor y la misma pujanza. Que cae y muere este hombre y aquel otro y aquel otro... Pues asómate y verás en la calle principal de tu ciudad el mismo ir y venir y el mismo zumbar perenne de colmena.
      ¿Qué esto es oscuro y metafísico? Pues volvamos a la claridad, regresemos al sentido común. ¿Se puede usted ir de la vida, señor descontentadizo, aun en el caso de que su instinto vital esté tan débil que se preste --cosa inaudita-- a acatar el mandato de su pasiva razón? No; porque eso que usted llama su instinto de conservación, su voluntad de vivir, es su creencia, su raíz, idéntica a la mía y a la de todos, tan idéntica (¿no lo siente usted?), que en ella y por ella usted soy yo y yo soy usted, los dos somos la misma llama inmortal, la Vida. Y claro está que no hay bala ni puñal, ni veneno que llegue a esa raíz.
      Si pues no podemos segregarnos de la Vida, como no se puede segregar la burbuja de la onda, en lugar de lamentarnos estérilmente o de tratar en vano de rebelarnos, bajemos la cabeza ante el misterio, acatemos y reverenciemos lo que hay dentro de nosostros de indestructible y divino, y con la luz de nuestra razón y el empuje de nuestra intuición busquemos el modo de que cada aurora nos sorprenda más panetrados de su hondo sentido (el de la Vida) y más ansiosos de servirla, y amplificarla, e iluminarla dentro y fuera de nosotros.
 
 
 
 
VOCABULARIO      CONTEXTUAL
 
 
 
 
  1.Optimismo= Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.
 
 2.Pesimismo= Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable.

3.Majaderías= Dichos o hechos necios, imprudentes o molestos.

4.Dilucidación= Esclarecer, resolver o solucionar un asunto.

5.Alucinante= Fantástica, imponente, deslumbrante.

6.Zarandea= Que mueve una persona o cosa de un lado para otro.

7.Chopín= Fryderyk Franciszek Chopin (1810-1849)= Compositor y virtuoso pianista polaco considerado uno de los más importantes de todos los tiempos.

8.Schopenhauer= Arthur Schopenhauer (1788-1860)= Filósofo alemán. Su trabajo más famoso, "El mundo como voluntad y representación", constituye una de las cumbres del pensamiento de la doctrina filosófica conocida como pesimismo.

9.Vacua= Superficial, insustancial, intrascendente.

10.Pedestre= Simple, inculta, trivial.

11.Pócima= Se refiere a algo desagradable de beber.

12.Da al traste= Que destruye o arruina una cosa.

13.La costra= Se refiere a la superficie, a la epidermis, a lo exterior de las cosas.

14.Pujanza= Fuerza, energía, vigor.

15.Segregarnos= Apartarnos o separarnos de algo de lo que formamos parte.





viernes, 18 de octubre de 2024

ESAS ADORABLES ROSAS VIVAS

 



                                   ESAS ADORABLES ROSAS VIVAS

 (Fragmento del artículo de 1913 Un Poco de Mí Mismo)


     En mi loca adoración por las mujeres -por esas adorables rosas vivas donde late todo lo que es color y perfume y armonía- he sufrido punzantes y atroces dolores. Pero mientras más dolores he sufrido, más las he ido queriendo.
     Las he querido cuando me han engañado, cuando han pretendido engatusarme con enormes mentiras. Todo embuste que sale de una boca de mujer sale con alas, con alas de música, con alas de perfume, con alas de misterio y de poesía; ¡y es tan dulce abrirle de par en par las puertas del corazón a un embuste con alas!
     Sí; la hipocresía en el hombre, esa vileza atroz que cometemos de minuto en minuto ocultando avergonzados o asustados lo que somos, me indigna y me da náuseas. Pero la hipocresía femenil, ese sutil, refinadísimo arte de mentir que las mujeres han inventado para darnos gato por liebre a los hombres y salirse con la suya en justo desquite a la absurda e idiota tiranía que ejercemos sobre ellas, lejos de parecerme mal, me entusiasma y me deleita. ¿Qué sería del mundo, qué sería de nosotros los pazguatos hombres si las mujeres no hubieran opuesto a las brutales violencias de nuestra barbarie las certeras y alevosas puñaladas de su astucia? Dado nuestro secular empeño de bestializarlas, convirtiéndolas en mecánicos instrumentos de placer, o insulsas figurinas de salón o aves de corral, ¿qué habría sido de la gracia y espiritualidad femeninas si las mujeres no aciertan a tejer en su defensa la complicada red de sus mentiras? ¡Oh patrañas, embelecos, ardides y emboscadas femeninas; yo os rindo vasallaje y os adoro, porque sin vosotros la mujer, de obediencia en obediencia, habría descendido a la ruin categoría de máquina o de mueble y no sería hoy esa divina flor alada y musical que embellece e idealiza el sueño de la vida!
     Sigo declarando que las he querido hasta cuando me han dicho la verdad. Si un chispazo de verdad nos deslumbra en la frase de un Lucrecio, de un Napoleón, de un Nietzsche o de un Ibsen, en la boca de fresa de una linda mujer, esa misma verdad, que salió quizás seca y cortante y amarga de la boca de un sabio, se satura de mieles de beso o esencias de sonrisa, y no sólo la oímos, sino que la olemos y la paladeamos hasta llegarnos a creer que nos la hemos comido.
     Las he querido alegres... ¿Quién no se emborracha con esa alegría contagiosa que arrebola las mejillas y enciende los ojos de una mujer?
     Pero también, ¡ay!, las he querido tristes. ¿Quién no se rinde al hechizo de una pena hecha verso en la pluma de un poeta o en un suspiro de mujer?
     Las he querido altivas y soberbias como reinas, como diosas; pero también las he adorado fervorosamente si eran afectuosas y mansas como corderas.
     Las he querido serias, las he querido frívolas; he querido las frías y también las ardientes; las altas y las chicas, las gruesas, las esbeltas, las rubias, las morenas, las blancas y las negras, las buenas y las malas, las sabias y las brutas. A todas, a todas las he querido con una pasión incurable, exclusiva, avasalladora, casi cruel, casi loca, hija o hermana del místico fervor que el ansia de belleza puso en el pecho de don Juan y también en el alma rara y ávida de Santa Teresa.
     ¡Oh miel de besos y esencia de sonrisas de una boca adorada en la cual yo quisiera saborear quedamente, suavemente, santamente, la postrera emoción!





VOCABULARIO   CONTEXTUAL





  1.Late= Que lleva o encierra dentro de sí una cosa.

  2.Engatusarme= Que le ha ganado la voluntad con tretas para lograr alguna cosa.
  
  3.Gato por liebre= Inducir a uno a creer lo que no es.

  4.Pazguatos= Papanatas, tontos.
  
  5.Insulsas figurinas= Personas insignificantes.

  6.Patrañas= Mentiras o noticias de pura invención todas.
  
  7.Embelecos= Embustes, engaños.
  
  8.Ardides= Hechos astutos, sagaces, mañosos.

  9.Emboscadas= Maquinaciones u ocultación que una persona hace de sus verdaderas intenciones para coger a otra desprevenida.

10.Rindo vasallaje= Que se entrega rendidamente.

11.Chispazo= Muestra de inteligencia, ingenio o agudeza. Señal o muestra de algo de mayor importancia.

12.Emborracha= Dícese de lo que perturba o enajena por algo placentero.





sábado, 12 de octubre de 2024

EL QUESO Y EL RATON

 



                                          EL QUESO Y EL RATON

(Artículo de 1919) 



     Copio del periódico americano "The Magazine of Wall Street", número de julio 19:

     "Hay muchos hombres --no sólo en New York sino también en otras partes de Estados Unidos-- que quizás no son todavía nacionalmente conocidos, pero que tranquilamente se van labrando una gran carrera para sí mismos. Dentro de cinco o diez años sus amigos, al verlos pasar, dirán: "Yo conocí a Brown cuando él era solamente tal o cual cosa. Ved ahora la posición prominente que ocupa." "Hombres de este calibre están comenzando a hacer sonar sus nombres en los altos círculos cada vez con mayor frecuencia y "The Magazine of Wall Street" se propone presentar esta serie de esbozos de sus carreras que deben ser una fuente de emulación para todos aquellos jóvenes que estén resueltos a conquistar su parte en el período de prosperidad que se ha iniciado para nuestro país."

     Permítame ahora el honorable órgano de su Majestad Imperial la Banca de Wall Street una tímida observación. Esas plazas prominentes para esos jóvenes de ambición de que usted habla, ¿han de ser tantas como tantos sean los jóvenes modelos, los Brown, que se hagan acreedores a tal premio?
     Seguramente que no, ¿verdad? Cada firma o cada casa opulenta podrá tener cabida para uno, para tres, para cinco... para un número limitadísimo, casi infinitesimal. Tenemos, pues, que por cada jovencito modelo, marca mosquita muerta (o sea, hecho a la medida del gusto y conveniencia del principal) que logre entrar por el ojo de la aguja de una tal plaza prominente en perspectiva, habrá mil, diez mil, una legión que -¡claro! por no haber cabida para todos- no tendrá otro porvenir que el de reventar por el camino, convertido por toda la vida en un sufrido y sudoroso y lamentable burro de alquiler.
     Luego... Luego el honorable Magazine de Wall Street debe cambiar de copla, porque ésta está muy vieja (yo se la oí a mi abuelo) y no tratar de hacer tragar a nuestros hijos, a las nuevas generaciones en que está hoy toda la esperanza del mundo, la adormidera esa de la alta posición que les espera si se portan bien, esto es, si extinguen en sus almas toda ansia juvenil, rebelde y generosa, de superación, para plegarse sumisos a los gustos e intereses del principal.
     ¡Oh, la coplita vieja de Wall Street! ¡Cuántos hay todavía que seducidos por ella abdican del supremo orgullo de sentirse jóvenes, y por consiguiente renovadores, y bajan la cabeza, y al paso de buey viejo van macilentamente, anda que anda, rumiando el sueño sanchopancesco de la alta posición, a base única de barriga llena, automóvil y libro de cheques... Es como un ejército de ratas que se viese marchar lúgubremente noche y día, en ordenada procesión, fascinado por la visión de un poquito de queso pendiente de un hilo allá en lo alto de un palo. ¡De un palo siniestro, muy flaco y muy solo, a cuyo extremo ninguna de las ratas -sino una entre mil- ha de llegar jamás!




VOCABULARIO    CONTEXTUAL




  1.Wall Street= El término es usado para hacer referencia tanto al mercado financiero estadounidense como a instituciones financieras.

  2.Mosquita muerta= Que afecta (finge) mansedumbre y docilidad.
  
 3.El principal= El jefe, el amo.

 4.Adormidera= Que adormece, acalla, entretiene.

  5.Macilentamente= Tristemente, decaídamente, melancólicamente.

  6.Rumiando= Considerando algo una y otra vez. 

 7.Sanchopancesco. Relativo a Sancho Panza. Que antepone a todo, el provecho, interés o fruto que se saca de una cosa.

  8.Lúgubremente= De modo triste, melancólico, sombrío.

  9.Fascinado= Engañado, alucinado, ofuscado.

10.Siniestro= Funesto, infeliz, aciago.




domingo, 6 de octubre de 2024

LA META

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                                                       LA META

 (Fragmento del artículo de 1918 
Vislumbres del Enigma)

     La casa recia, de ladrillo, hecha como para burlarse del tiempo; dentro de la casa los muebles, fuertes, duros, tan eternos como la casa; y fuera de la casa el esfuerzo continuo, perseverante, para conquistarnos posiciones tan sólidas, tan altas, que duren siglos. Hemos trabajado hasta reventar por lo externo, por la casa, por los muebles, por la posición, pero nada hemos hecho por nosotros. Nuestra curiosidad, nuestra gran curiosidad ante el espectáculo del mundo se quedó insaciada, nuestros afectos durmieron, nuestras células cerebrales no vibraron... y el moho nos consumió y todo nuestro mecanismo quedó, por la inacción, atrofiado y perdido en sus órganos más nobles y esenciales, tales como el corazón y el cerebro. Es como si un pájaro, por obstinarse en hacerse de un seguro e indestructible asilo, se pasase la vida en la tarea de construirlo. Habría nido, quizás, algún día, pero el pájaro, por no haber volado, por no haber trinado, por no haber amado, por no haber respondido a sus instintos, estaría ya atrofiado e insensibilizado de tal modo que más que para el nido serviría para el reposo de la muerte.
     Librémonos del fardo pesadísimo de preocupaciones que arropan y sofocan nuestra verdadera alma; y ya hechos a mirarnos a nosotros mismos como a simples caminantes, marchemos sin miedo, sin cojernos pena, alegremente, con los ojos tan abiertos, tan llenos de curiosa simpatía hacia las cosas que contemplan, como los de una tropa de soldados jóvenes y sanos que, sabedora de que marcha al encuentro de una muerte cierta en las garras de un enemigo diez veces superior, pone en su mirada la cálida fulguración que es a la vez saludo y despedida.





VOCABULARIO    CONTEXTUAL




  1.Recia= Fuerte.
   
  2.Perseverante= Que se mantiene constante en continuar lo empezado.
 
  3.Reventar= Fatigarse mucho con exceso de trabajo.
 
  4.Curiosidad= Inquietud por saber o averiguar lo ignorado.

  5.Insaciada= Que no está satisfecha o complacida.
  
  6.Atrofiado= Empequeñecido, reducido, sin desarrollo.

  7.Fardo= Impedimento.

  8.Curiosa simpatía= Deseo de saber alguna cosa con inclinación de agrado.